El mayor centro comercial de frutas cítricas se halla en Chone

Los productores de frutas del Cantón Chone lo prefieren por la ubicación estratégica donde se halla y también por su solvencia administrativa y financiera, en tanto que los consumidores mayoristas acuden a él por el gran volumen de transacciones y por todas las facilidades que prestan sus instalaciones amplias, seguras y asequibles. Es, probablemente, el comercial mayorista mejor posicionado en la compra y venta de frutas tropicales, particularmente naranjas, mandarinas, papaya, aguacate y plátano barraganete para la industria de los chifles.

Nos estamos refiriendo al centro comercial “Cítricos Molina”, situado en el sitio San Andrés de la Parroquia Santa Rita de Chone, comunicado por la vía que conduce hasta Quito, justo en el empalme de la carretera secundaria que desde allí se extiende hasta la Represa de Propósito Múltiple Chone. Sus medios de telecomunicación están dados por el móvil Nº 099 210 2105 y el correo electrónico javmol29@hotmail.com El ambiente en ese lugar es campestre y está distante de la ciudad de Chone un poco más de 5 minutos en carro y a unos 45 minutos de Flavio Alfaro, la segunda ciudad más próxima.

Esta empresa comercial funciona en el mismo lugar desde hace más de 23 años. Fue fundada por Pablo Olmedo Molina Intriago, hijo del matrimonio formado por Olmedo Molina Vera y Socorro Intriago Cedeño (fallecidos), una familia prestigiosa y muy bien reconocida en el medio, debido a su proceder justo y transparente. El fundador se retiró hace poco y entregó las riendas del negocio a su hijo Javier Eduardo Molina Andrade, de 34 años de edad, quien sin embargo ya tiene una experiencia de 8 años manejando los intereses de la empresa.

Es precisamente Javier quien nos informa que sus principales proveedores de frutas son cultivadores del Cantón Chone, pero que también los hay de otros cantones aledaños. Y, por volumen de compras, destacan los mayoristas de Colombia y Perú (60% del total anual), seguidos de los ecuatorianos y venezolanos, estos últimos exclusivamente en la línea de las mandarinas. El mayor comprador ecuatoriano es Ecopacific, S.A., que suministra a las grandes tiendas Supermaxi y Mi Comisariato.

Los negocios más importantes de Cítricos Molina provienen de las mandarinas (360.000 por día) y las naranjas (100.000 por semana). El volumen de negocios por año rebasa los 200 mil dólares norteamericanos. Las transacciones de venta allí se hacen por ciento: 100 mandarinas, 5.50 dólares; 100 naranjas, 6 dólares; y, 100 toronjas, 8 dólares. Estos precios pueden variar en función de la oferta y la demanda, reduciéndose significativamente cuando los volúmenes de compra son altos.

Inquietudes y necesidades

Pero en este negocio no todo es miel sobre hojuelas. Sus propietarios tienen que lidiar cada día con la resistencia de los productores a procurar frutas de mejor calidad, así como con las distorsiones económicas del mercado, que repercuten en toda la cadena del proceso, y con los controles periódicos del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP) y su agencia Agrocalidad, algunas veces demasiados rigurosos e inflexibles, aunque Javier reconoce que también le brindan asesoría y apoyo técnico.

En el primer caso, Javier observa que muchos frutales han envejecido y necesitan reemplazo. La fertilidad de la tierra también ha menguado de tanto utilizarla sin revertirle sus nutrientes o por el mal manejo de los cultivos, pues los agricultores no actualizan sus conocimientos y generalmente desdeñan a la tecnología. En lo de la economía, los precios no suelen ser estables y por consecuencia algunos clientes tienen dificultad para cumplir sus compromisos. Y respecto del control oficial, no siempre es acertado.

Ante ese panorama, Javier Molina piensa que el Estado debe ser más preciso y oportuno en ganarse la confianza de los cultivadores, para que acepten la asesoría técnica e innoven sus procesos productivos y de manejo de la fruta. Igualmente debería lograr que el crédito financiero sea realmente accesible para todos los productores. Y, por último, el Estado tiene que ampliar la mejoría vial en las zonas productivas, coordinando apropiadamente con el Gobierno provincial y con los gobiernos cantonales. También considera conveniente que en Chone funcione una planta industrial para aprovechar de mejor forma la producción frutícola de cítricos, que predomina en dos periodos bien marcados: abril-junio y julio-noviembre.

MANTA, 07 de julio de 2016.