Sin bomberos, que Dios nos agarre confesados

Bomberos de Manta, durante un acto oficial de celebración./ FOTO enviada por D.R.

David Ramírez* / david@ramirezbravo.com

El alcalde y los concejales de mayoría tendrán que responder en algún momento las consecuencias de desnaturalizar la sagrada misión del Cuerpo de Bomberos. Aún están frescas las heroicas acciones de los hombres de la casaca roja durante el terremoto del 16A que dejó más de 670 fallecidos, miles de afectados y millonarias pérdidas materiales.

Si en estos momentos se produjera un desastre similar en Manta y no se contara con el liderazgo de un jefe de bomberos de carrera, cuajado en la experiencia de gestionar una emergencia de gran espectro y, sobre todo, que tenga autoridad y ascendencia entre sus subordinados, que Dios nos agarre confesados.

Ciertamente la ciudad requiere estar preparada. Las lecciones del 16A no dan lugar a la improvisación, como resulta dejar en manos de los bomberos a un neófito, por lo cual hay un creciente malestar interno en la institución que puede colapsar en cualquier momento.

En la práctica, el Cuerpo de Bomberos de Manta está en acefalía. Se rompió la cadena de mando cuando el GAD-Manta nombró a un jefe transitorio violando todas las normas que rigen a la entidad. Por otro lado, se viene hostigando a los oficiales que defienden la institucionalidad, asignándoles funciones administrativas y restringiendo sus actividades de campo o de toma de decisiones, con el fin de quebrarlos moralmente para someterlos a funcionarios nombrados a dedo.

El escenario actual no puede ser más preocupante cuando, de acuerdo con el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, en Manabí –y en la costa de Manta y su zona de influencia en particular– se registra un enjambre sísmico que, hasta mientras escribía este artículo, superaba los 60 movimientos telúricos de mediana intensidad, cifra que aumentó a 153 hasta la mañana del jueves 17 de junio del 2021.

Si bien hasta ahora la ciencia no puede pronosticar un terremoto, la ocurrencia de actividad sísmica en el área debe instar a las autoridades a tomar todas las medidas preventivas necesarias ante un eventual desastre natural; pero desafortunadamente –hay que subrayarlo– la desestabilización interna del Cuerpo de Bomberos, que son los primeros en responder las emergencias, pone en gravísima situación de incertidumbre a los mantenses.

bomberos de alto rango, manta
La cúpula del Cuerpo de Bomberos de Manta, con su abogado defensor, en una audiencia judicial por la defensa de sus derechos./ FOTO enviada por D.R:

El lunes 7 de junio, tres jueces de Manta negaron la acción de protección presentada por los oficiales de mayor rango del Cuerpo de Bomberos en contra del alcalde Agustín Intriago, que junto con sus concejales aliados impulsaron la ordenanza que ratificó como jefe de la entidad bomberil a un funcionario municipal.

De acuerdo con el abogado Wilson Gómez Crespo –patrocinador de la defensa de los bomberos– la decisión de los jueces fue motivada por “presión política”.

“No se consideró la defensa técnica fundamentada en que la carrera bomberil jerarquiza la antigüedad, la experiencia y el grado de sus miembros, tal como lo dispone el Código Orgánico de Entidades de Seguridad y Orden Público (COESCOP)”, detalló el letrado.

“Vamos a apelar esta nefasta decisión y agotaremos todas las instancias para revertirla. Iremos hasta la Corte Constitucional e inclusive a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El fallo es una verdadera afrenta para los bomberos de Manta como para los del país y debe merecer una sanción drástica contra estos jueces, que lo que menos hicieron fue respetar la Constitución y la ley”.

WILSON GÓMEZ CRESPO, abogado defensor del Cuerpo de Bomberos de Manta.

Los jueces del Tribunal de Garantías Penales de Manta, Carlos Fuentes, Mary Alexandra Quintero y Lorena Romero, sentenciaron que no existió vulneración de derechos contra los oficiales del Cuerpo de Bomberos y aunque estimaron que el reclamo debió elevarse ante la Corte Constitucional, validaron lo dispuesto por la ordenanza.

Supuestamente el Ecuador es un estado de derecho, pero lo que menos hay es justicia, al menos aplicada como el valor superior del ordenamiento jurídico basado en la equidad, el respeto a la legalidad y la defensa de la verdad.

En este caso, se pone en evidencia el uso de la justicia como un instrumento político para legalizar la arbitrariedad de meterle mano -a como dé lugar- al Cuerpo de Bomberos. Lo actuado por los jueces de Manta se inscribe en el contexto de los señalamientos que hiciera recientemente el presidente Guillermo Lasso al sistema de justicia: plagado de corrupción.

Por todo lo expuesto, insisto, el Cuerpo de Bomberos debe estar al margen del apetito de los políticos de turno y conservar la autonomía que le corresponde por antonomasia.


* David Ramírez es periodista manabita que reside en la ciudad de Nueva York.