Un reconocido literato de Manta (Ecuador) comenta la jugada magistral del futbolista Enner Valencia que le dio el triunfo a la Selección de Ecuador sobre la de Colombia, en el reciente partido jugado en Barranquilla y clasificatorio para competir en el próximo Campeonato Mundial.

Por Víctor Arias Aroca / N.Y.

Siempre, los invencibles parecen impredecibles y obtienen imposibles.

Son guerreros de la luz. Son los que se levantan por detrás del arco iris después de la tormenta. Son los que se despiertan un día antes que el sol, porque persiguen la luz antes de tiempo y requieren espacio para lograr aquello que los prestidigitadores de la desgracia no quieren que acontezca.

Eso ha ocurrido con el señor Valencia. Y justo tuvo que ocurrir ahora cuando más lo necesitaba el equipo y una parte de la hinchada incrédula que pocas horas antes había presagiado que se erraría el penal ante Bolivia, lo que no ocurrió porque el jugador de Ecuador se había propuesto aceptarlo y lo consiguió. Estaba concentrado y fue notable que el gol no lo ‘atajaba’ nadie.

Y ahora, acaba de acontecer en Colombia. El gol de la clasificación. Ese es el verdadero gol de oro.

Eran los primeros minutos del partido jugado en Barranquilla, hoy 19 de noviembre de 2024, justamente 59 años después de la última victoria de Ecuador en la tierra de García Márquez y Eduardo Carranza.

Enner Valencia tomó el balón desde la media cancha, se encaminó imparable, resuelto (parecía una gacela), inmutable, buscando el arco; se pasó por encima uno, dos, tres adversarios. El cuarto fue driblado y además burlado. Quedaron literalmente por el piso. Así fue.

Composición gráfica difundida por la Alcaldía de Manta (Enviada por Víctor Arias A.)

En el último gesto el jugador toma inesperadamente hacia la izquierda, perfila el tiro y lanza el impecable patadón de izquierda hacia el arco, pero el arquero ya ha salido en vano mientras la bola marcha imparable hacia el fondo y del fondo del corazón del Ecuador se oye el grito aleve, eterno, infinito. Ya la gloria inaugura el olvido y los que criticaron a Valencia se perdieron en la aurora boreal de la grandeza.

Es el gol más importante de la década, probablemente del siglo XXI. El más importante del siglo XX fue el del padre Bazurco o el de Spencer o el de Víctor Epanor. No lo sé ni puedo discutirlo porque no sé nada de fútbol. Yo sólo conozco algo de literatura.

Si usted, amable lector, cree que esto es razonable, le agradezco compartir esta opinión independiente. Valencia, que aguantó miles de críticas injustas, ha regresado como héroe. Esos son los irreemplazables.

(La fotografía preinserta pertenece al GAD cantonal de Manta).