Estuvo equivocado el formato escogido para que debatan en televisión Luisa González Alcívar y Daniel Noboa Azín, aspirantes a presidir el Gobierno nacional del Ecuador en el cuatrienio 2025-2029.
Candidata y candidato aprovecharon cada exposición suya con el ánimo evidente de agraviarse, dejando en segundo plano sus respectivas propuestas de gobernanza.
Sus expresiones terminaron sembrando dudas, más que certezas. Fue un desperdicio de recursos públicos en algo que debió ser una contribución comunicativa convincente para superar la indecisión electiva.
Para empezar, era indispensable una condición reglamentaria de que candidata y candidato se abstuvieran de acusaciones personales mutuas y centraran sus exposiciones en debatir sus respectivos planes de gobierno, de tal manera que los electores tuvieran claridad para optar por una u otro.
Las preguntas cerradas estuvieron demás en el debate, pues con monosílabos no hay discusión; y, en el caso que nos ocupa, las interrogantes fueron hechas con saña, sabiendo que no habría una respuesta condigna.
El Consejo Nacional Electoral del Ecuador no acierta con los debates que organiza, profundizando así la polarización partidista que daña la convivencia cordial y mina la base del progreso y el desarrollo socioeconómico que necesita el país.
Editorial de REVISTA DE MANABÍ.
