Comunicador argentino que se destacó en la provincia de Manabí (Ecuador) durante las dos últimas décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo presente. Su colega David Ramírez* lo recuerda en el décimo aniversario de la muerte de aquel y relieva cómo este se afanaba por dar prominencia al quehacer manabita.

Cada vez que regreso a Manta tengo la impresión de que volveré a encontrarlo. De hecho, creo haberlo visto… Como pasó en un amanecer de enero pasado, cuando bajé a caminar en el “Murciélago”.

Ricardo De La Fuente solía frecuentar las mañanas en esa playa, y esa imagen rodeado de una jorga de amigos permanece anclada en mi recuerdo, de tal forma que lo he vuelto a ver allí entre la gente que va y viene.

Pero en realidad no está desde hace diez años, una década que se ha ido como un soplo y en la cual su presencia afable y pícara se mantiene omnipresente.

Ricardo dejó una huella profunda y única como periodista, y más como amigo al que recordamos con afecto por su peculiar sentido del humor y gracia de gran conversador, atributo que hacía que una tertulia con él se convirtiera en una sesión enriquecedora de anécdotas y vivencias propias de alguien que disfrutó intensamente cada minuto que vivió. 

Esa misma facilidad narrativa quedó plasmada en sus libros, sobre todo en los que recopiló la historia de Manta y Manabí, como es el caso de “Tagua: una historia de ultramar” y “Los tauras: crónicas de una época violenta”, donde por primera vez se describieron pasajes que marcaron el repunte económico de la ciudad en sus inicios, como el pasado oscuro que asoló a la provincia en una época.

Algunas de las obras textuales de Ricardo. / FOTO: Proporcionada a RM por el autor de la nota.

Lo que más celebramos de Ricardo es que, sin ser de Ecuador — a donde llegó en 1976 huyendo de la dictadura que imperaba en su Argentina natal — supo, como ningún otro escritor, embeberse de la idiosincrasia manabita y describirla en textos que hoy son parte de nuestro patrimonio histórico.

Por ello siempre será grato recordar al entrañable amigo y hermano.

* Escrito por David Ramírez Bravo, periodista manabita nacido en Portoviejo, formado en Manta y residente desde hace más de 30 años en la ciudad de Nueva York (EE.UU.). Mayo 29 de 2025.