El historiador de Manta (Ecuador), doctor José Elías -Joselías- Sánchez Ramos, adiciona ciertos pasajes históricos de la vida pública que llevó en Manabí el destacado e influyente empresario y político Emilio Segundo Bowen Roggiero, de cuya iniciativa para crear la Universidad Técnica de Manabí (UTM) reseña un artículo periodístico anterior escrito por el licenciado en Periodismo y magíster en Comunicación Corporativa, Jorge Luis Bowen Loor.

Joselías Sánchez Ramos

2026-01-11

Entre los personajes que destaca mi memoria histórica se encuentra don Emilio Bowen Roggiero, figura polémica de la política manabita, pero cuyo arraigo a su tierra y a su identidad manabita lo demostró en múltiples oportunidades.

Don Jorge Luis Bowen Loor lo destaca en el ámbito académico, como gestor de la creación de la UTM.

Es importante destacar su participación activa en la creación de la primera ley que asignaba fondos para la construcción de puertos ecuatorianos y luego su apoyo tenaz al proyecto que presentó la junta de instituciones de Manta para lograr fondos para la construcción del puerto de Manta.

Fue, don Emilio Bowen quien alertó a los mantenses que los fondos de esta ley se destinaban para el Puerto Nuevo de Guayaquil. De esta alerta surgirá el paro cívico del 15 de septiembre de 1958 que logra la convocatoria a licitación para la construcción de las “Obras Portuarias de Manta”.

En el campo de la comunicación crea una radio: Radio Manta, y un periódico: El Siglo. Desde San Lorenzo se lo recuerda cada año como creador de la primera parroquia rural del cantón: San Lorenzo de Manta.

Una evocación muy necesaria para destacar que, en defensa de Manta, se unían todos: velasquistas, liberales, comunistas, empresarios, trabajadores, artesanos, choferes, pescadores, comerciantes. Las ideologías y los caudillismos quedaban a un lado, frente al bienestar de los mantenses de toda condición social.

Réplica de Jorge Luis Bowen Loor

El comentario de Sánchez no solo carece de sentido, sino que confirma una práctica reiterada: la soberbia del que se autoproclama académico, historiador, comunicador y periodista, creyéndose una autoridad única, cuando su producción intelectual demuestra graves vacíos selectivos. Uno de los más evidentes es su silencio absoluto sobre Emilio Bowen Roggiero y su papel determinante en la gestión que hizo posible la Universidad Técnica de Manabí.

Quien pretende descalificar un artículo debería, al menos, conocer el tema que critica. El texto “Emilio Bowen Roggiero: una deuda pendiente” no niega obras ni gestiones; plantea una deuda histórica de reconocimiento. Pero Sánchez, fiel a su estilo, reduce el debate a lo que le conviene, ignorando deliberadamente aquello que desmonta su narrativa cómoda.

Resulta revelador que alguien que se presenta como historiador jamás haya considerado digno de análisis uno de los hitos más importantes del desarrollo manabita: la construcción de una institución universitaria pública que transformó la provincia. Ese vacío no es accidental; es el reflejo de una historiografía egocéntrica, incompleta y funcional al olvido, donde solo existe lo que él ha escrito o decidido nombrar.

El problema no es la discrepancia —legítima en cualquier debate serio—, sino la ausencia total de rigor y ética profesional. Sánchez no debate ideas, no aporta fuentes, no contextualiza; simplemente desacredita desde una supuesta superioridad intelectual que no resiste el contraste con los hechos.

Cuando alguien se cree académico sin asumir las responsabilidades del pensamiento académico, lo que produce no es historia ni periodismo, sino opinión liviana envuelta en vanidad. Y frente a eso, el artículo cumple una función necesaria: incomodar a quienes prefieren una historia mutilada y recordar que Manabí no se explica desde un solo nombre ni desde un ego inflado, sino al análisis serio y honesto de su pasado. (Martes 13 de enero del 2026)