Con el artículo siguiente completamos las opiniones analíticas pensadas para conmemorar el arribo del décimo aniversario de REVISTA DE MANABÍ. Es un enjundioso resumen que integra la evolución histórica de la ciudad-puerto, su desarrollo integral hasta la presente fecha, seguido de un venturoso vaticinio de lo que podría llegar a ser esta urbe si aprovecha celosamente sus diversos recursos y oportunidades.

Libertad Regalado Espinoza, docente universitaria e historiadora. Manta, Ecuador

Libertad Regalado Espinoza*

El puerto de Manta, ubicado en la costa ecuatoriana, ha sido testigo de una evolución marcada por la riqueza de sus raíces ancestrales, la influencia de inmigrantes y el desarrollo de una economía local basada en productos emblemáticos.

El puerto de Manta es mucho más que un punto de intercambio comercial: es el reflejo de una historia rica en cultura, tradiciones y transformaciones económicas. Analizar su evolución permite comprender los retos y oportunidades que enfrenta en el contexto regional actual.

Desde este escrito me permito realizar un pequeño análisis relacionado con los factores históricos, culturales y económicos que han moldeado el pasado y presente del puerto y que pueden proyectar posibles escenarios para su futuro.

Evolución histórica

Manta ha sido testigo de una evolución histórica que abarca miles de años desde sus antecedentes precolombinos como asentamiento de pueblos que se desarrollaron durante el Período Formativo (Chorrera), de Desarrollo Regional (Bahía) y el de Integración (Manteña); hasta su consolidación como un eje estratégico en la región.

Antes de la llegada de los europeos, Jocay, principal puerto de la región de los Paches, era un centro de intercambio comercial y marítimo por las habilidades desarrolladas por sus habitantes en la navegación y la pesca; era el santuario de sanación espiritual y física por los poderes de la diosa Umiña; centro de acopio y distribución del Spondylus prínceps, el «alimento de los dioses»; y el corazón palpitante de una de las organizaciones políticas más sofisticadas del Período de Integración: la Civilización Manteña, denominada por Emilio Estrada como la “Civilización de las sillas de piedra”.

Los pueblos de esta parte de la costa del “Mar del Sur”, establecieron con sus balsas, rutas de intercambio comercial y cultural con Mesoamérica, los Andes centrales y septentrionales, lo que convirtió a Jocay/Manta en un nodo estratégico en la costa del Pacífico.

Durante la Colonia, el puerto mantuvo su relevancia. Se integró a las rutas comerciales coloniales, facilitando la exportación de productos locales y la importación de bienes europeos; aunque bajo nuevas dinámicas económicas y sociales, y luchando contra corriente para poder mantener el funcionamiento del puerto, obligándose al contrabando de manera reiterativa cuando por órdenes superiores el puerto era clausurado.

Influencia de inmigrantes

El despegue de Manta se acentuó con la llegada de inmigrantes, muy en especial alemanes, italianos, colombianos, chinos, españoles, quienes marcaron un punto de inflexión en el desarrollo del puerto. Se introdujeron prácticas empresariales que favorecieron la apertura al comercio internacional, a la banca; de nuevas tecnologías en la pesca y en el procesamiento de productos. La influencia europea se reflejaba en la arquitectura, la gastronomía y la vida social de la ciudad en la primera mitad del siglo XX. Este intercambio cultural enriqueció la identidad local y diversificó las actividades económicas.

El ferrocarril Manta – Santa Ana

La construcción a partir de 1909 de la línea férrea entre Manta y San Ana fue un hito fundamental para la economía centro sur de Manabí. Esta vía, impulsada por el general Eloy Alfaro y empresarios locales, permitió conectar los campos agrícolas de Santa Ana, Olmedo, 24 de mayo, Portoviejo y Montecristi con el puerto, facilitando el transporte y la exportación de productos emblemáticos como el cacao, la tagua, el café, el palo de balsa y los sombreros de paja toquilla hacia mercados nacionales e internacionales.

El crecimiento económico y poblacional derivado del ferrocarril, de la instalación de la Casa Tagua, impulsó proyectos de regeneración urbana, mejoramiento de la aduana, del muelle, la provisión de agua potable, luz eléctrica, saneamiento, educación, vialidad y accesibilidad en Manta; y desde 1912 hasta 1922 a los procesos de cantonización.

Exportación: identidad y desarrollo

La exportación por el puerto de Manta, de: la tagua,conocida como “marfil vegetal”, hacia Europa y América, utilizada en la fabricación de botones y objetos de lujo; los sombreros finos de paja toquilla, símbolos de la artesanía ecuatoriana, reconocidos internacionalmente, cuya cuna de origen y comercialización se centró en Jipijapa y Montecristi, han sido parte de la identidad cultural de la región; el café, cultivado en las zonas de Jipijapa, Santa Ana, Paján, 24 de Mayo, Puerto López; el cacao, que tuvo centros de acopio en Chone, Machalilla y exportación por los puertos de Bahía, Machalilla y Manta han contribuido al desarrollo urbano, comercial y económico de Manta.

Adaptación frente a cambios globales

El atún, producto estrella de la pesca industrial, que posiciona al puerto como la capital atunera del mundo y uno de los principales exportadores a nivel mundial; es uno de los sectores que ha evolucionado y que a la vez mantiene un vínculo con las actividad ancestral de la pesca, demostrando la capacidad de adaptación de la ciudad frente a los cambios globales, a la competencia internacional, a la fluctuación de precios y a la necesidad de innovación; constituyéndose  en el pilar de la economía local. 

Integración de valores con miras al futuro

Sabemos que las políticas culturales juegan un papel fundamental en la preservación de las tradiciones y en la promoción de la innovación. El futuro del puerto dependerá de la capacidad de integrar estos valores con estrategias de desarrollo sostenible y apertura a nuevos mercados.

Desde 1985, con la creación de la Universidad Laica Eloy Alfaro, las políticas culturales implementadas en Manta desde el Departamento de Cultura fueron fundamentales para preservar las tradiciones, fomentar el teatro, la danza, la música.

Las políticas culturales actuales en Manta se caracterizan por la articulación entre el gobierno local, instituciones educativas, gestores culturales y la comunidad. La apuesta por la educación, la descentralización, el financiamiento y la gestión participativa ha permitido fortalecer la identidad local, preservar el patrimonio y dinamizar la economía creativa.

Eventos como el Festival Mundial del Atún, el Festival Internacional de Teatro; los festivales de danza, de tradición oral, de cine; los encuentros culturales, deportivos y los proyectos de arte urbano, reflejan el compromiso de la ciudad con la innovación y la inclusión, posicionando a Manta como referente cultural y turístico en la región

Además, la promoción de la cultura local ha sido clave para atraer turismo y fortalecer la economía creativa. El reto actual es integrar estas políticas con estrategias de desarrollo sostenible, que permitan a Manta adaptarse a los cambios globales sin perder su esencia, demostrando su capacidad resiliente; como lo hicimos después del terremoto y la pandemia. 

Entre la tradición y la innovación

Hoy nos encontramos en una encrucijada entre la tradición y la modernidad, caracterizada por la integración de nuevas tecnologías, la apertura internacional y la consolidación de políticas culturales que buscan equilibrar la tradición con la innovación.

La transmisión de saberes ancestrales y la relación con el mar, siguen siendo parte fundamental de la identidad local. Apostar por la sostenibilidad, la inclusión y la innovación será clave para consolidar su desarrollo y mantener su relevancia en el contexto global.

Su futuro dependerá de cómo se logre equilibrar la preservación de su patrimonio cultural con la necesidad de adaptarse a los retos económicos y tecnológicos del contexto mundial.

* Libertad Regalado Espinoza. Educadora universitaria, gestora cultural, historiadora conspicua, escritora y ciudadana honorable. Conversadora ilustrada, en su casa suelen realizarse conversatorios culturales de gran nivel, incluyendo a veces la presentación de nuevas obras literarias de diferentes temas y autores. Es articulista de opinión invitada de REVISTA DE MANABÍ.