Cuatro acontecimientos históricos ecuatorianos son conmemorados el día 27 de febrero de cada año, entre ellos la Batalla de Tarqui que dio asidero para constituir la primigenia parroquia de la ciudad de Manta, provincia de Manabí, Ecuador. Esto último ha motivado al escritor Joselías Sánchez Ramos a componer un poema alusivo.

Sus versos fueron inspirados contemplando la inmensidad del Océano Pacífico, que a lo lejos pareciera unirse con el cielo mientras sus olas arrullan con su constante y eterna dilución al tocar el suelo arenoso de la costa mantense.

Joselías Sánchez Ramos

Joselias, 2026-02-26

Mañana, 27 de febrero es el “Día de Tarqui”.

Esta fecha celebra: 1) La Batalla de Tarqui. – 2) El Día del Ejército. – 3) El Día del Civismo. – 4) El Día del Héroe ecuatoriano.

Yo agrego que, también, es el “Día de Tarqui”, parroquia de Manta. Explico:

La parroquia urbana de Tarqui surge en 1929 para consolidar el cantonalismo de Manta que sólo tenía una parroquia cabecera cantonal. El Concejo Cantonal crea su primera parroquia urbana en tres sesiones, la última el 11 de febrero y decide ponerle “Tarqui” para celebrar el centenario de la Batalla de Tarqui del 27 de febrero de 1829.

Pensando en Tarqui y, en homenaje, he compuesto este poema que título:

“Bahía de Manta: memoria frente al mar”.

Desde la playa de Tarqui
La bahía no se mira
Se invoca.

Se abre como un cáliz de agua antigua
donde el sol derrama su fuego dorado
Y el viento oficia…
como un sacerdote invisible.


El horizonte es una línea sagrada.
La ciudad…, una silueta de luz
aprendiendo cada día
a nacer del oleaje.


Este no es solo mar…
es tiempo líquido
arrodillado frente a la eternidad.


Aquí las olas pronuncian nombres antiguos
levantan en espuma la memoria
de los manteños y sus balsas abiertas al misterio,
de la diosa respirando en la marea,
del Señorío de Jocay…
tejiendo rutas como constelaciones
sobre la piel del océano.


Los siglos cruzaron estas aguas
como sombras errantes.
La Colonia dejó su sal y su herida,
los navegantes dijeron “Puerto Viejo”,
pero el agua —indomable y eterna—
nunca aprendió a obedecer al olvido.


Somos Manta
Mi nombre y mi memoria.
Por esta orilla llegaron
Los científicos de la misión geodésica,
Desembarcaron los pasos de la libertad
para respaldar a Sucre.
Y el viento guardó en su pecho
el eco de la ciencia y del Pichincha.


Manta creció…
como crecen los puertos elegidos:
Desde la arena humilde
Como aldea y parroquia
Hasta la afirmación del horizonte
Como cantón.


Y Tarqui, firme en la arena,
pronunció su identidad
como quien clava una bandera
en el corazón del tiempo.


Hoy la bahía respira.
No es paisaje…
es revelación.


Mire el mar…
Escúchelo…


Cada ola es un latido antiguo.
Cada espuma, una escritura de luz.
Cada ráfaga de viento, una voz que susurra:


Nada muere aquí…
Todo se transforma en memoria.

La historia no se cuenta:
se navega por esta Manta infinita.

Joselías Sánchez Ramos

2026-02-26