Según se quejan funcionarios de la Empresa Pública Aguas de Manta (EPAM), la basura arrojada descuidadamente a las calles casi siempre termina acumulada en los colectores de aguas servidas, taponando las alcantarillas en unos casos y dañando las bombas succionadoras en otros. Esto acaba de ocurrir en un sector muy poblado de la Parroquia Los Esteros de la ciudad, donde las aguas sucias se salieron del alcantarillado, inundaron algunas calles y contaminaron el ambiente.
Pero con la reparación de una de las dos bombas que funcionan en la estación de bombeo de aguas servidas del sector, se comenzó a controlar el rebose que causó molestias a los moradores, anunció aliviado el director técnico de la EPAM, César Delgado.
Sin embargo, el funcionario fue tajante al señalar que este problema se suscita por la gran cantidad de sólidos (basura, material de construcción, plásticos, madera y hasta artefactos eléctricos) que se arrojan a las calles y van a parar a las alcantarillas y por ende al cárcamo o pozo de máquinas de la estación antes citada. A esto se suma la gran cantidad de grasa que descargan las industrias establecidas en ese lugar.

Ello provocó que el lunes 21 de marzo las dos bombas sufrieran daños: una se reparó en la estación misma, y la segunda, por tener complicaciones eléctrico-mecánicas, se la trasladó a un taller especializado de la ciudad, dijo el técnico.
Para proceder a la limpieza del cárcamo de la estación y poder sacar todos los sólidos allí acumulados, la EPAM tuvo necesidad de contratar a un buzo que cumpla esta difícil misión con ayuda de los técnicos y obreros de la empresa.
La EPAM también desinfectó las calles donde se presentó el rebose, pero pide a la ciudadanía que evite arrojar nuevamente basura u otros materiales, ya que esos sólidos terminan en las alcantarillas y por ende en la estación de bombeo, provocándose estos graves problemas que finalmente perjudican a la misma comunidad.
