He aquí una revisión compendiada de las potencialidades naturales de la provincia de Manabí (Ecuador), el esfuerzo de sus habitantes por aprovecharlas lo mejor posible durante la década recién pasada, y algunas previsiones de lo que podría suceder en la década que acaba de iniciar.

Por Pedro Pablo Jijón Ochoa*

Manabí es una de las provincias de la República del Ecuador con más atributos para convertirse en la más importante en todos los ámbitos: desde lo cultural, pasando por el turístico, gastronómico, histórico, político, social, llegando hasta el económico.

Esta hermosa provincia merece ser analizada y conocida desde varias aristas. En el presente escrito me centraré en dos aspectos: su gente y su vocación agro productiva, que -entre muchos otros- combinan de manera perfecta y hacen de esta provincia algo única y diferente.

Los manabitas

Desde tiempos ancestrales, las crónicas reportan a los habitantes de esta zona costera como gente hospitalaria y generosa, con un sistema de organización diferente.

La historiografía política habla que a la llegada del choque cultural entre Europa y los entonces habitantes de este sector de América (la actual Manabí), encontraron una estructura socio – política –   económica muy sólida, manejada por mujeres, quienes ejercían fuerte liderazgo y decidían cuándo y qué sembrar, cuándo cosechar, o cuándo ir a la guerra.

Hoy, la mujer manabita sigue ejerciendo liderazgo en los campos político, empresarial, cultural y económico, primando sobre todo en la Economía Familiar Campesina.

En el artículo En Manabí todo es fino se hace un recuento sencillo de la experiencia de visitar esta provincia. Recomiendo leerlo.

Potencial agro productor y agro exportador

Analicemos estos sectores.

Hay que reconocer que la provincia de Manabí podría convertirse en la más importante en el ámbito económico; su privilegiada posición en el mapa ecuatoriano le da importancia geopolítica y geoeconómica frente al Océano Pacífico, con puertos importantes como el de la ciudad de Manta, vías de acceso, climas (diferentes pisos por su orografía) y gente trabajadora.

La vocación productiva de sus tierras y pisos climáticos la han convertido históricamente en un potencial agro productivo, que va desde producción ganadera, cultivos tradicionales, el afamado café (cafeto), la mítica paja toquilla (Carludovica palmata), hasta las demandadas mundialmente «exotic fruits«, es decir, frutas consideradas exóticas en otras latitudes, como es el caso de Japón y Alemania, mercados con gran consumo de pitahaya (Selenicereus undatus).

Las importantes inversiones han convertido a Manabí en el centro de la industrialización del atún, potencializando así la industria pesquera industrial y artesanal nacional, alcanzando cifras en la exportación de enlatados de USD $1.578,7 millones al cierre del año 2024.

¿Qué ha detenido el desarrollo de Manabí?

Esta pregunta me la hacían en una entrevista en días pasados y respondía que el impacto negativo siempre viene por acciones políticas.

Es importante precisar que la provincia de Manabí ha venido sufriendo, en estos últimos ocho años, el abandono estatal en todo sentido. Desde el político hasta el de la producción económica, afectando así el desarrollo de gobiernos seccionales como Prefectura, municipios y juntas parroquiales; y, por ende, el de la pequeña y mediana empresa; desmejorando, en conjunto, la economía de sus habitantes.

Esto debe cambiar rápidamente.

Sostener los proyectos de gobiernos seccionales

Cabe recalcar, como acción positiva, los proyectos de carácter socio-productivo que viene desarrollando la Prefectura de Manabí, en varios frentes.

Citaré los de agregación de valor de productos como café y cacao, y su promoción en mercados internacionales, como se hizo el mes pasado (diciembre 2025) en una importante feria en París, Francia; activando así sectores como el agrícola, de la Economía Popular Solidaria y el turismo. Esto debe continuar.

¿Qué se necesita para que la hermosa Manabí se convierta en la provincia del milenio?

Que sus habitantes, sus actores productivos, sus líderes barriales, líderes agropecuarios, gestores culturales, actúen resueltamente en política pública representando a sus respectivos sectores. Sus acciones podrían concretarse para:

  • – Implementar un sistema de gestión pública transparente
  • – Fomentar la participación ciudadana
  • – Fortalecer la institucionalidad

* Pedro Pablo Jijón Ochoa es ingeniero comercial especializado en asesorar a organizaciones agrícolas productivas. Tiene su residencia habitual en la ciudad de Guayaquil, donde gestiona la organización ASESORAP (asesorapecuador@gamail.com) que atiende a usuarios de toda la región Litoral del Ecuador. Sus análisis aparecen con bastante frecuencia en REVISTA DE MANABÍ.