Tras el presente párrafo, hallarán una revisión sucinta y objetiva del malogrado proceso para concretar, de modo satisfactorio, tres grandes proyectos destinados a impulsar la economía y el desarrollo de la citada provincia costera ecuatoriana. Se mencionan las causas de los tropiezos y se sugieren los posibles correctivos confiados a una renovada gobernanza política con visión de futuro.

Por Vladimir Zambrano Galarza* / vladichzg@hotmail.com

Al acercarnos a la celebración del décimo aniversario de la REVISTA DE MANABÍ, que tendrá lugar el 16 de enero de 2026, resulta pertinente, como homenaje a su labor informativa en favor del desarrollo de la provincia, revisar aquellos proyectos que pudieron haber sido significativos en estos diez años y que marcaron un amplio espacio informativo, de análisis y de opinión.

Dentro de las múltiples lecturas posibles para analizar el progreso de Manabí en el período 2016–2026, resulta relevante reseñar brevemente los antecedentes de tres proyectos con los que se anunciaba a Manabí como la “Provincia del Milenio”, concebida como un nuevo polo de desarrollo nacional.

Estos planes contemplaban inversiones en el Puerto de Manta, el Aeropuerto Eloy Alfaro y la creación de un ambicioso proyecto de industria petroquímica: la Refinería del Pacífico. Dichas infraestructuras, impulsadas inicialmente por el Estado, buscaban captar inversión internacional para ser delegadas a la iniciativa privada.

En conjunto, estos proyectos pretendían dotar a la provincia de capacidades únicas en el país, al articular el transporte marítimo de gran escala, el transporte aéreo de carga y el procesamiento energético, impulsando así su evolución y crecimiento. Estos proyectos se determinaron como claves, y a la vez desataron intensos debates en la población.

El Puerto de Manta

En 2006, el Puerto de Manta fue delegado a la iniciativa privada, siendo la empresa concesionaria el operador portuario chino Hutchison, con una inversión estimada de más de 450 millones de dólares por un plazo de 30 años, destinada a desarrollar un puerto de aguas profundas para la transferencia internacional de carga.

En 2009, el Gobierno nacional dio por terminada la concesión al considerar que el operador no estaba cumpliendo con las metas establecidas.

Posteriormente, se inició un nuevo proceso de delegación a la iniciativa privada y, en 2017, se adjudicó la operación al operador logístico chileno Agunsa S. A., para administrar el puerto durante 40 años, con una inversión estimada de aproximadamente 175 millones de dólares.

Durante los años siguientes y hasta la actualidad, diversos sectores de la sociedad civil han impugnado la concesión del puerto a TPM-Agunsa, argumentando que su gestión no ha generado un impacto significativo en el desarrollo de la ciudad y la provincia.

Se señala que no se ha producido un incremento sustancial de las operaciones portuarias, lo que ha frenado potencialmente las inversiones millonarias comprometidas en el contrato para la ampliación de las instalaciones portuarias.

Composición gráfica provista por Vladimir Zambrano Galarza.

El Aeropuerto de Manta

A partir de 2014, la empresa estatal Korea Airport Corporation (KAC) suscribió un memorándum de entendimiento con el Gobierno ecuatoriano para explorar la posibilidad de invertir en el Aeropuerto Eloy Alfaro de Manta.

En 2017, KAC realizó visitas técnicas con el propósito de evaluar la factibilidad de su operación. Posteriormente, en 2018, presentó los avances del estudio y manifestó su interés en formular una propuesta para gestionar el aeropuerto.

En 2019, el primer ministro coreano, durante una visita oficial a Quito, formalizó ante el Gobierno nacional una iniciativa privada orientada a la administración, operación y mantenimiento del aeropuerto por un período de 30 años.

Finalmente, en 2021, KAC presentó una oferta definitiva respaldada por una garantía de seriedad, que contemplaba una inversión de 253 millones de dólares.

En julio de 2021, con el cambio de gobierno, la DGAC declaró desierto el proceso de delegación a KAC. El GAD Manta solicitó la administración del aeropuerto, pero la transferencia resultó incierta por falta de sustento legal.

En 2023, KAC manifestó nuevamente su interés; el MTOP propuso una alianza con la Municipalidad, pero el GAD Manta no respondió. En 2024, el Gobierno anunció un concurso internacional a la iniciativa privada para delegar el aeropuerto, el cual posteriormente fue cancelado.

Con la terminal aeroportuaria finalizada en 2022 y la exitosa operación de Copa Airlines en la ruta Manta–Panamá desde 2023, el aeropuerto continúa bajo administración de la DGAC, aunque enfrenta problemas en la atención a los usuarios debido a la falta de presupuesto para su mantenimiento.

La Refinería del Pacífico

Entre 2003 y 2005, el Gobierno nacional planteó al país la necesidad de construir una nueva refinería de combustibles y propuso su localización en Jaramijó, Manabí, con el objetivo de convertir la zona en un nuevo polo energético e industrial.

El proyecto fue declarado de interés nacional en 2007, reubicado en El Aromo y se estimó una inversión de 12 mil millones de dólares. En el 2008 se colocó la primera piedra, y en 2013 se inauguró el acueducto La Esperanza, destinado a abastecer a la refinería.

Posteriormente, en 2017, un nuevo gobierno, en una primera fase, buscó financiamiento internacional para la Refinería del Pacífico, antes de abandonar definitivamente el proyecto.

La refinería representaba una oportunidad significativa para el desarrollo económico de Manabí, al generar empleo y dinamizar sectores logísticos y de servicios. Sin embargo, factores como la caída del precio del petróleo, problemas de financiamiento, casos de corrupción, cambios políticos y debates ambientales no resueltos impidieron su concreción, dejando a la provincia sin los beneficios esperados.

¿Qué podemos aspirar para la próxima década?

Al contemplar lo ocurrido con estos tres proyectos considerados claves para Manabí: el Puerto de Manta, el Aeropuerto Eloy Alfaro y la fallida Refinería del Pacífico, durante los últimos años (2016–2025), se ponen de manifiesto las dificultades existentes como provincia para construir una agenda de desarrollo sustentada en consensos sociales y políticos.

Aunque existieron grandes expectativas de inversión y de convertir a Manabí en un motor de desarrollo nacional, la realidad es que la provincia ha seguido esperando un impulso que aún no termina de consolidarse.

Lo observado evidencia que la falta de continuidad en los planes y proyectos, la fragilidad institucional del Estado y de la provincia, así como la ausencia de acuerdos claros en la clase gobernante nacional y provincial, han impedido la ejecución de iniciativas capaces de generar mejoras reales para la población.

Esto ha dificultado la generación de empleo y el incremento de la productividad, manteniendo los problemas de pobreza en segmentos de la población y agravando las condiciones sociales asociadas al desempleo y a la precariedad.

Por ello, resulta necesario repensar la forma en que se concibe el desarrollo de Manabí, apostando por una clase política con visión de futuro, capaz de impulsar proyectos sostenibles, y por una ciudadanía activa que respalde a liderazgos con gestión eficiente, de modo que los próximos planes contribuyan efectivamente al bienestar colectivo y a la construcción de un futuro con mayores oportunidades de progreso para la mayoría de la población.

* Vladimir Zambrano Galarza. Ciudadano mantense de la provincia de Manabí (Ecuador). Tiene una maestría en Investigación Social. Desarrolla estudios en historia, sociedad, cultura y literatura. Miembro de colectivos ciudadanos y culturales de Manta. Actualmente radicado en Nueva York, EE. UU. Es periodista de opinión cuyos artículos aparecen con frecuencia en REVISTA DE MANABÍ.