El autor de aquel artículo periodístico, publicado hace pocos días en REVISTA DE MANABÍ, se ha dirigido al director de nuestro medio solicitando la publicación de su réplica. Como esta solicitud es un derecho ciudadano mandatorio y además respetable, que alienta la discusión enriquecedora del acervo comunitario, publicamos a continuación la carta y el artículo con la réplica.
Estimado Director:
Me dirijo a usted con el fin de solicitar formalmente la publicación de una réplica al comentario realizado por el señor Sánchez, en relación con el artículo “Emilio Bowen Roggiero: una deuda pendiente”, publicado recientemente en la Revista de Manabí.
La razón de esta solicitud es estrictamente editorial y académica. El comentario aludido no constituye una crítica argumentada ni un aporte al debate histórico, sino una descalificación basada en una lectura sesgada del texto y en la omisión deliberada de aspectos fundamentales del legado de Emilio Bowen Roggiero.
En particular, resulta llamativo que quien se autodefine como académico, historiador, comunicador y periodista, nunca haya mencionado en sus escritos uno de los hitos más relevantes del desarrollo manabita: la gestión política e institucional que hizo posible la creación y consolidación de la Universidad Técnica de Manabí.
El artículo cuestionado no niega obras ni gestiones; plantea una reflexión sobre la deuda histórica, simbólica y académica que la provincia mantiene con una figura clave de su proceso de modernización. Reducir ese enfoque a una interpretación simplista no solo empobrece el debate, sino que contradice el espíritu plural y crítico que caracteriza a la revista.
Considero que permitir la publicación de la réplica no solo es un acto de equilibrio editorial, sino también una oportunidad para elevar el nivel de la discusión pública y reafirmar el compromiso de la Revista de Manabí con el rigor intelectual, la ética profesional y el derecho a la respuesta.

Agradezco de antemano su atención y quedo a la espera de su consideración.
Atentamente,
Jorge Luis Bowen Loor
RÉPLICA
El comentario de Sánchez no solo carece de sentido, sino que confirma una práctica reiterada: la soberbia del que se autoproclama académico, historiador, comunicador y periodista, creyéndose una autoridad única, cuando su producción intelectual demuestra graves vacíos selectivos. Uno de los más evidentes es su silencio absoluto sobre Emilio Bowen Roggiero y su papel determinante en la gestión que hizo posible la Universidad Técnica de Manabí.
Quien pretende descalificar un artículo debería, al menos, conocer el tema que critica. El texto “Emilio Bowen Roggiero: una deuda pendiente” no niega obras ni gestiones; plantea una deuda histórica de reconocimiento. Pero Sánchez, fiel a su estilo, reduce el debate a lo que le conviene, ignorando deliberadamente aquello que desmonta su narrativa cómoda.
Resulta revelador que alguien que se presenta como historiador jamás haya considerado digno de análisis uno de los hitos más importantes del desarrollo manabita: la construcción de una institución universitaria pública que transformó la provincia. Ese vacío no es accidental; es el reflejo de una historiografía egocéntrica, incompleta y funcional al olvido, donde solo existe lo que él ha escrito o decidido nombrar.
El problema no es la discrepancia —legítima en cualquier debate serio—, sino la ausencia total de rigor y ética profesional. Sánchez no debate ideas, no aporta fuentes, no contextualiza; simplemente desacredita desde una supuesta superioridad intelectual que no resiste el contraste con los hechos.
Cuando alguien se cree académico sin asumir las responsabilidades del pensamiento académico, lo que produce no es historia ni periodismo, sino opinión liviana envuelta en vanidad. Y frente a eso, el artículo cumple una función necesaria: incomodar a quienes prefieren una historia mutilada y recordar que Manabí no se explica desde un solo nombre ni desde un ego inflado, sino al análisis serio y honesto de su pasado.
