“El cáncer no solo se combate con tecnología y medicamentos, sino también con humanidad, empatía y responsabilidad social.”

JORGE LUIS BOWEN LOOR*
Cada 4 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, una fecha que invita a reflexionar no solo sobre la prevención y la detección temprana, sino también sobre el tratamiento oportuno y la atención integral de las personas que enfrentan esta enfermedad.
Más allá del acto simbólico, esta jornada pone en evidencia las brechas persistentes en el acceso a servicios oncológicos y, de manera particular, a los cuidados paliativos, un componente esencial -e insuficientemente desarrollado aún- del sistema de salud.
El cáncer es una enfermedad multifactorial asociada a la predisposición genética, el envejecimiento poblacional, las infecciones crónicas, el tabaquismo, la alimentación inadecuada y la exposición prolongada a factores ambientales como la radiación solar.
En provincias como Manabí, estos determinantes se combinan con condiciones sociales, laborales y económicas, que incrementan el riesgo y dificultan el acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento especializado.
Durante el año 2025, el Hospital de Especialidades Portoviejo registró 1.018 nuevos casos de neoplasias sólidas, siendo más frecuentes los cánceres de mama, piel y próstata.
Estas cifras reflejan una presión creciente sobre los servicios de salud y evidencian la necesidad urgente de fortalecer las estrategias de prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento especializado con un enfoque territorial, acorde a las realidades locales.
A nivel nacional, el Ministerio de Salud Pública del Ecuador ha impulsado acciones para mejorar la atención oncológica.
Aunque los datos definitivos de 2025 aún se encuentran en proceso de consolidación, se estima que en el país se diagnostican anualmente entre 30.000 y 32.000 nuevos casos de cáncer, con alrededor de 18.000 defunciones asociadas, confirmando su impacto como un problema prioritario de salud pública.
En Manabí, el incremento de diagnósticos de cáncer de piel, mama, próstata, cuello uterino, estómago y colon se relaciona con factores como la obesidad, alteraciones hormonales, antecedentes familiares, uso de agroquímicos y exposición solar prolongada. Este escenario exige una respuesta integral que no se limite al tratamiento curativo, sino que incorpore de manera efectiva los cuidados paliativos.
Los cuidados paliativos constituyen un pilar fundamental de la atención oncológica, orientados a mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias mediante el control del dolor, el manejo de síntomas y el acompañamiento emocional, social y espiritual.
En el Hospital de Especialidades Portoviejo, el trabajo desarrollado en esta área, con el aporte de profesionales como la Dra. Jennifer Baque Hidalgo, evidencia la importancia de una atención humanizada que reconozca al paciente como persona y no únicamente como diagnóstico. Su enfoque resalta que los cuidados paliativos no significan renunciar al tratamiento, sino garantizar dignidad, alivio y acompañamiento oportuno.
Conmemorar el 4 de febrero debe ir más allá del discurso institucional. Es una oportunidad para reafirmar el compromiso con la prevención, la atención integral y el acceso equitativo a cuidados paliativos de calidad, colocando la dignidad humana en el centro de las políticas públicas de salud.
El cáncer no solo se combate con tecnología y medicamentos, sino también con humanidad, empatía y responsabilidad social.
* Jorge Luis Bowen Loor, licenciado en Ciencias de la Información y máster en Comunicación Empresarial y Corporativa. Es ciudadano de la provincia de Manabí (Ecuador), pero hizo sus estudios universitarios en España, donde reside actualmente. Su ejercicio profesional inició en algunas radioemisoras manabitas, en Portoviejo y Manta.
