Una vez conocido el proceso que llevará hacia las elecciones territoriales (provincias, cantones y parroquias rurales) del 14 de febrero del próximo año 2027, conviene destacar el rol primordial de los electores a la hora de votar para elegir.

La elección es de (sean hombres o mujeres) prefectos provinciales, vice prefectos, alcaldes cantonales, vice alcaldes, concejales cantonales, miembros de las juntas parroquiales rurales, y miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS).

Estas funciones conllevan una gran responsabilidad ante los ciudadanos, pues de las mismas depende que los gobiernos autónomos descentralizados (GAD) funcionen correctamente y satisfagan las necesidades del público.

Igualmente ocurre con la participación ciudadana y el control social, ya que, si los consejeros elegidos actúan de manera honesta y capaz, lograrán que la opinión ciudadana incida en las decisiones que toman las diversas autoridades públicas y las orienten para que sirvan bien a toda la comunidad nacional.

Más aún cuando se trata del control social, enfocado en conseguir que todo el aparato estatal funcione de manera clara y de conformidad con la Constitución Política de la República y las leyes correspondientes.

La importancia del voto ciudadano

Así, es claro que la importancia del votante para que todo esto funcione según lo deseado, radica en darle su voto únicamente a personas honestas y con criterio propio, que además tengan una gran vocación de servicio al prójimo y den señales de que son capaces de gestionar con eficacia la responsabilidad que se les confía.

Hay que superar esa condescendencia de votar seducidos por aquellos y aquellas que presumen de fama, glamour, juventud, belleza física, riqueza material, elitismo y popularidad, pero que carecen de las virtudes mencionadas en el párrafo anterior.

Elegir con acierto es una necesidad apremiante, porque la experiencia muestra que aquellos mandatarios o dignatarios deshonestos, oportunistas, incapaces, que se venden al mejor postor o que solo buscan enriquecerse a costa del sufrimiento público, son un fracaso rotundo y causan enorme daño a la población y al propio Estado.

Y, por cierto, los votantes debemos presionar fuertemente a las diversas organizaciones políticas llamadas a presentar candidaturas, procurando que solo nominen candidatas y candidatos con las características ya descritas. Por aquí empieza la buena selección y elección.