Su rápida respuesta a las necesidades de Manabí y Esmeraldas luego del terremoto del 16 de abril, compromete nuestro agradecimiento inmenso e imperecedero. Porque su mano generosa se extendió sin solicitud previa y sin ningún condicionamiento. Tan valiosa ayuda mitigó enormemente las secuelas inmediatas de la tragedia, llenándonos de fortaleza y esperanza.
Sin duda la misericordia de Dios estuvo con nosotros y animó la voluntad de ustedes, viendo la devastación de pueblos enteros quizá no asentados “en roca” como Él mandó, según las revelaciones bíblicas. Su mano divina hizo que el estremecimiento natural e inevitable de la Tierra ocurriera en un momento cuando los hoteles caídos estaban semivacíos, los estudiantes en vacaciones y las calles aledañas a la destrucción con poco tránsito.
Vuestra ayuda inicial ha sido abrumadora y admirable, sin embargo queremos alentarlos a no desmayar durante los próximos meses, cuando los efectos de la crisis humanitaria se sentirán con mayor fuerza. Aparte de los que perdieron a familiares, sus viviendas y enseres, mucha más gente ha quedado sin empleo y sin medios para subsistir hasta que empiece la parte gruesa de la reconstrucción, que con suerte podría ocurrir después de 4 o 6 meses. Una alta cifra de dueños de micros y pequeños negocios destruidos podrá reiniciar, reubicada y maltrecha, sus actividades; pero la voluminosa cantidad de desempleados reducirá al mínimo el flujo de personas con capacidad para comprar.
Estamos conscientes de que el Ecuador entero pasa por una acentuada crisis económica, que se agravará con la tragedia del terremoto, pues el comercio de Manabí y Esmeraldas se nutre de productores y comerciantes de todo el país, en particular de las ciudades Guayaquil, Quito y Cuenca, sede de las mayores empresas fabricantes e importadoras. Lo bueno es que ustedes quedan en mejor situación que nosotros para apuntalarnos mientras dure nuestro periodo de resiliencia. Así lo esperamos y confiamos en ustedes.
Así mismo, la tragedia ecuatoriana rasguña a la economía mundial, proveedora de tantos bienes y servicios que consume el Ecuador. En una sociedad global, el mal de unos pocos tarde o temprano alcanza a todos de alguna manera, de modo que hay asidero suficiente para que Manabí y Esmeraldas tengan confianza de que el mundo entero nos asistirá hasta que estemos completamente levantados y en capacidad de reciprocar.
Con un abrazo entrañable para todos: Revista de Manabí. Manta, 28 de abril de 2016.

