Los integrantes del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), zona 4 de la Policía nacional, cumplieron con el objetivo principal del Triatlón Olímpico GIR Solidario, que era contribuir en la construcción de viviendas para familias damnificadas por el terremoto sucedido en la provincia de Manabí hace más de cinco meses.
El sábado 24 de septiembre, los comandos llegaron a la Parroquia Leónidas Plaza del Cantón Sucre y pusieron todo su esfuerzo para trabajar en el cerramiento de las casas. El mayor Emerson Luna, comandante del GIR en la zona 4, mencionó que una vez que conocieron la situación de las familias afectadas por el evento sísmico del 16 de abril, tomaron la decisión de unirse a la ayuda y organizar el Triatlón Olímpico GIR Solidario que se desarrolló el pasado 18 de septiembre en la Parroquia Crucita de Portoviejo.
Con el dinero recaudado compraron herramientas y materiales para colaborar en el programa de construcción de ocho viviendas. “Hemos cumplido nuestra misión y concretados nuestros objetivos. Hago un llamado a aquellos deportistas para que se involucren a labores sociales, porque es importante ayudar a estas personas que están viviendo en situaciones adversas.”
El mayor Luna dijo que la actual sociedad ecuatoriana plantea muchas exigencias a la Policía nacional, no solo en cuanto al servicio, estrategias para combatir el delito, a la implantación y equipos, sino al acercamiento con la comunidad. “El policía es de origen humilde, de familias que trabajan y se esfuerzan. Ahora hemos dado una muestra de que podemos hacer más y estamos convencidos de que nuestro trabajo es efectivo”, agregó.
Iniciativa de un damnificado
El plan de construcción de viviendas es iniciativa de Kevin Barreto, habitante de Bahía de Caráquez, que al igual que cientos de personas resultó damnificado por el evento sísmico. A raíz de esto, él y su familia perdieron su vivienda y su fuente de trabajo, ya que tenía locales de alquiler que se destruyeron. “El terremoto nos dio como un golpe de gracia, sin embargo hay diferentes acciones que a los seres humanos nos mueven a salir adelante, a levantarnos de las cenizas y eso es en lo que al momento estamos cada familia”, mencionó.
Él expresó que cada familia se encuentra con el empeño de recuperar nuevamente su vida, su negocio, su casa; pero hay gente que no lo puede hacer debido a la situación económica en la cual han vivido siempre y más ahora que han perdido lo poco que tenían.
De este antecedente surgió la idea de la construcción de viviendas caembas (casitas emergentes de bambú), que son viviendas sencillas hechas con caña guadua gigante, para emergencias, destinadas a familias seleccionadas según su necesidad. A ello se unió el grupo Deltas de la ciudad de Quito, logrando realizar las estructuras; pero faltaba aún más. En respuesta a esta necesidad, el GIR realizó el evento deportivo, lo que permitió con los fondos recaudados poner las paredes y culminar las viviendas para ser habitadas.
“Este tipo de colaboración está mandando un mensaje a todo el país, de hacer llegar la ayuda a las personas más frágiles. Aún falta mucho por hacer. El proyecto permitirá a las personas beneficiadas reactivarse social y económicamente”, agregó Barreto.
El caso conmovedor de una beneficiaria
Antes del terremoto, Carmen Merizalde vivía en la casa de su suegra, ubicada en el sector Fanca de la Parroquia Leónidas Plaza. En el momento del sismo estaba en el Cantón San Vicente y quedó atrapada con sus tres hijos bajo escombros de una casa de caña. Con ayuda de varias personas logró salir ilesa. Su suegra no corrió con la misma suerte, ella falleció producto de lesiones causadas por el impacto de una pared de su vivienda.
La señora Merizalde quedó sin un lugar donde vivir, por lo que tuvo que armar una carpa y pernoctar ahí con sus tres hijos, dos de 10 y uno de 8 años de edad. Un día la llamaron para decirle que había sido seleccionada para recibir una casa de caemba. En primera instancia no lo creía pero luego vio que era real.
“Prestamos un solar para poder construir, me siento muy agradecida. Esta ayuda es muy importante porque mis hijos se estaban enfermando mucho de la piel, gripe y no podía dejarlos solos en ningún momento. Estamos felices, porque no nos asfixiamos por la calor o el frío, estamos más cómodos y ahora podré buscar una fuente de trabajo, sabiendo que mis pequeños están más seguros”, comentó.
Los beneficiados y los miembros del GIR culminaron la tarde con un almuerzo de confraternidad, donde expresaron palabras de agradecimiento.
FUENTE: Ministerio del Interior, Redacción en Manabí, mediante boletín informativo y fotos.- MANTA, 27 de septiembre de 2016.
