Anoche, en el transcurso del debate obligado por ley a Luisa González Alcívar (Revolución Ciudadana – RC) y Daniel Noboa Azín (Acción Democrática Nacional – ADN), aspirantes a ser elegidos por el pueblo ecuatoriano para ejercer la función de presidenta o presidente de la República del Ecuador en lo que falta del periodo 2021-2025, la candidata manabita evidenció su conocimiento de lo que debe hacer si llegase a ocupar ese alto cargo.

En todo momento se mostró segura y convincente, aclarando inclusive algunos pasajes cuestionados del anterior ejercicio del poder en manos de su coideario y mentor, el expresidente Rafael Correa Delgado.

FRUTOS SECOS en Manta

Tanto la candidata, cuanto el candidato, mantuvieron la calma durante las dos horas del debate, ciñéndose escrupulosamente al libreto impuesto por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y guiado por la presentadora de televisión Ruth del Salto. Sin embargo, Noboa Azín nunca apartó de su rostro una sonrisa burlesca y de autosuficiencia.

Las respuestas de cada quien, al cuestionario planteado por el CNE, pueden ser calificadas por el público de acuerdo al punto de vista de cada espectador; pero es claro que la candidata y el candidato tienen un programa de gobernanza que se ajusta obediente a la respectiva tendencia política: la una, partidaria de que el Estado intervenga fuertemente para socorrer las urgencias de los sectores más numerosos de la población; y, el otro, partidario de que el Estado intervenga lo menos posible en la resolución de tales problemas.

Algunas personas esperaban mayor precisión en el detalle de qué hacer y cómo hacerlo para conseguir objetivos, pero es entendible que, en tan corto tiempo y ante tantas preguntas, eso no fuera posible.

Tras el debate, esta vez seguido por una audiencia nacional más amplia, seguramente las preferencias electorales quedan más claramente definidas y quizá de un modo inamovible.