La opinión que sigue tras el presente párrafo, hace recuerdo de quien fundó la primera universidad manabita (personaje cuyo nombre resalta en el encabezado de arriba), pero lamenta que aquel centro académico lo mantenga en el olvido público.

Periodista Jorge Luis Bowen Loor.

LIC. MG. JORGE LUIS BOWEN LOOR*

jorgebowen@hotmail.es

El 24 de diciembre de 2025 se cumplieron 47 años del fallecimiento de Emilio Segundo Bowen Roggiero, destacado hombre comprometido con el futuro de la provincia. Político y senador de la República, nacido en Portoviejo (provincia de Manabí, Ecuador) el 12 de mayo de 1903.

El examen de su figura no responde únicamente a un ejercicio conmemorativo, sino que se inscribe en el ámbito de la memoriahistórica, la ética pública y la responsabilidad institucional, especialmente en relación con el desarrollo de la educación superior en la provincia de Manabí.

Emilio Bowen Roggiero desempeñó un rol significativo en la vida política nacional durante el siglo XX. Fue el único representante manabita que integró el gobierno del Dr. José María Velasco Ibarra, en un contexto histórico caracterizado por un fuerte centralismo estatal y profundas asimetrías territoriales.

Su presencia en el Ejecutivo respondió a una concepción de liderazgo orientada a la defensa de los intereses regionales y a la necesidad de incorporar a Manabí en los procesos de toma de decisiones nacionales.

Desde esa posición, el senador Emilio Bowen Roggiero impulsó iniciativas de alto impacto estructural, entre las que destaca, de manera fundamental, la creación de la primera universidad en la provincia: “Universidad Técnica de Manabí”, fundada en 1952 en Portoviejo.

La instauración de esta institución constituyó un hito en la democratización del acceso a la educación superior en la provincia, permitiendo que amplios sectores de la población pudieran formarse profesionalmente sin verse obligados a migrar hacia los centros tradicionales del poder académico.

La universidad no fue concebida únicamente como un espacio de formación técnica, sino como un instrumento estratégico para el desarrollo social, económico y cultural de Manabí.

Edificio donde funciona la Facultad de Medicina de la UTM en Portoviejo. / FUENTE: UTM (Archivo RdM)

No obstante, a más de setenta años de su fundación, la Universidad Técnica de Manabí carece de un espacio cívico permanente que reconozca formalmente a su principal precursor.

La inexistencia de un busto, una placa o un memorial dedicado a Emilio Segundo Bowen Roggiero constituye una deuda simbólica e institucional que resulta difícil de justificar desde una perspectiva académica e histórica.

Esta omisión no puede entenderse como un detalle menor, ya que el reconocimiento de los fundadores forma parte esencial de la construcción de identidad y memoria institucional.

El legado de Emilio Bowen Roggiero trasciende ampliamente el ámbito universitario. Su trayectoria pública se caracterizó por la integridad en el ejercicio del poder, la coherencia entre principios y acción política, y una concepción del servicio público orientada al interés general.

Estos atributos adquieren particular relevancia en el análisis contemporáneo del quehacer político, marcado con frecuencia por el pragmatismo y la desafección ciudadana hacia las instituciones.

Desde una perspectiva académica, las universidades no solo cumplen funciones de docencia, investigación y vinculación con la sociedad, sino que también asumen la responsabilidad de preservar la memoria histórica yhonrar a quienes hicieron posible su existencia.

El desconocimiento de esta dimensión debilita el sentido de pertenencia institucional y empobrece la formación cívica de la comunidad universitaria.

Rendir homenaje a Emilio Segundo Bowen Roggiero debe entenderse, por tanto, como un acto de coherencia institucional, responsabilidad histórica y ética pública.

Atender esta deuda pendiente no responde a un gesto simbólico aislado, sino a la necesidad de defender la dignidad de una institución pública, reafirmar su compromiso con su historia y fortalecer su proyección hacia el futuro de la provincia de Manabí.

* Jorge Luis Bowen Loor, licenciado en Ciencias de la Información y máster en Comunicación Empresarial y Corporativa. Es ciudadano de la provincia de Manabí (Ecuador), pero hizo sus estudios universitarios en España, donde reside actualmente. Su ejercicio profesional inició en algunas radioemisoras manabitas, en Portoviejo y Manta.

Joselías Sánchez Ramos, historiador de Manta, comenta el artículo precedente:

2026-01-11

Entre los personajes que destaca mi memoria histórica se encuentra don Emilio Bowen Roggiero, figura polémica de la política manabita, pero cuyo arraigo a su tierra y a su identidad manabita lo demostró en múltiples oportunidades.

Don Jorge Luis Bowen Loor lo destaca en el ámbito académico, como gestor de la creación de la UTM.

Es importante destacar su participación activa en la creación de la primera ley que asignaba fondos para la construcción de puertos ecuatorianos y luego su apoyo tenaz al proyecto que presentó la junta de instituciones de Manta para lograr fondos para la construcción del puerto de Manta.

Fue, don Emilio Bowen quien alertó a los mantenses que los fondos de esta ley se destinaban para el Puerto Nuevo de Guayaquil. De esta alerta surgirá el paro cívico del 15 de septiembre de 1958 que logra la convocatoria a licitación para la construcción de las “Obras Portuarias de Manta”.

En el campo de la comunicación crea una radio: Radio Manta, y un periódico: El Siglo. Desde San Lorenzo se lo recuerda cada año como creador de la primera parroquia rural del cantón: San Lorenzo de Manta.

Una evocación muy necesaria para destacar que, en defensa de Manta, se unían todos: velasquistas, liberales, comunistas, empresarios, trabajadores, artesanos, choferes, pescadores, comerciantes. Las ideologías y los caudillismos quedaban a un lado, frente al bienestar de los mantenses de toda condición social.

RÉPLICA de Jorge Luis Bowen Loor

El comentario de Sánchez no solo carece de sentido, sino que confirma una práctica reiterada: la soberbia del que se autoproclama académico, historiador, comunicador y periodista, creyéndose una autoridad única, cuando su producción intelectual demuestra graves vacíos selectivos. Uno de los más evidentes es su silencio absoluto sobre Emilio Bowen Roggiero y su papel determinante en la gestión que hizo posible la Universidad Técnica de Manabí.

Quien pretende descalificar un artículo debería, al menos, conocer el tema que critica. El texto “Emilio Bowen Roggiero: una deuda pendiente” no niega obras ni gestiones; plantea una deuda histórica de reconocimiento. Pero Sánchez, fiel a su estilo, reduce el debate a lo que le conviene, ignorando deliberadamente aquello que desmonta su narrativa cómoda.

Resulta revelador que alguien que se presenta como historiador jamás haya considerado digno de análisis uno de los hitos más importantes del desarrollo manabita: la construcción de una institución universitaria pública que transformó la provincia. Ese vacío no es accidental; es el reflejo de una historiografía egocéntrica, incompleta y funcional al olvido, donde solo existe lo que él ha escrito o decidido nombrar.

El problema no es la discrepancia —legítima en cualquier debate serio—, sino la ausencia total de rigor y ética profesional. Sánchez no debate ideas, no aporta fuentes, no contextualiza; simplemente desacredita desde una supuesta superioridad intelectual que no resiste el contraste con los hechos.

Cuando alguien se cree académico sin asumir las responsabilidades del pensamiento académico, lo que produce no es historia ni periodismo, sino opinión liviana envuelta en vanidad. Y frente a eso, el artículo cumple una función necesaria: incomodar a quienes prefieren una historia mutilada y recordar que Manabí no se explica desde un solo nombre ni desde un ego inflado, sino al análisis serio y honesto de su pasado. (Martes 13 de enero del 2026)