Ensayo biográfico sobre la vida social, profesional y política de este médico y humanista nacido en Portoviejo, provincia de Manabí (Ecuador) donde hizo sus estudios escolares, que luego completaría con la enseñanza secundaria recibida en Quito y la universitaria obtenida en Guayaquil. Es uno de los prohombres manabitas de la segunda mitad del siglo XX.

Joselías Sánchez Ramos.
Introducción
“En vida, hermano; en vida”, es la frase que, con elegancia y donaire, pronunció el Dr. Dalton Pazmiño, destacado secretario municipal del GAD Manta, en la tarde del jueves 5 de febrero 2026, durante la sesión en territorio, que se realizó para rendir homenaje a dos prohombres manabitas: Dr. César Acosta Vásquez y Dr. Medardo Mora Solórzano.
La alcaldesa, Ing. Marciana Valdivieso y los concejales, en sendos pronunciamientos, destacaron el valor humano y la trascendencia de sus vidas, al servicio de la salud y la educación superior de Manabí.
Escribo un ensayo biográfico dedicado al Dr. César Acosta Vásquez a quien reconozco como “Un legado manabita”.
Calle 18 Dr. César Acosta Vásquez
Esta fue la denominación que resolvió el ilustre Concejo Cantonal de Manta. Desde la fecha señalada, el tramo de la Calle 18, comprendido entre la Calle 12 y la Avenida 35, se llamará: “Calle 18 Dr. César Acosta Vásquez”.
Primero, porque allí se ubica el Hospital Rodríguez Zambrano. Por esta obra permaneció prisionero de la dictadura militar durante dos meses. Junto a él otros líderes cívicos.
Se asignaron los fondos para las obras sanitarias de Manta y se aprobó la construcción del hospital. Luego, como diputado logra las asignaciones y se inició la obra que Manabí esperaba.
La alcaldesa recordó que, junto a su padre, cuando ella tenía 5 años, fueron a la colocación de la primera piedra.
En esa calle, y en sus alrededores, está el equipamiento de salud de la ciudad: clínicas y hospitales particulares, laboratorios y servicios radiológicos, droguerías y farmacias, consultorios de médicos especializados. Un equipamiento de taxis y comedores.
Reconocimiento justo para este hombre que es ya “Un legado de Manabí”.
César Acosta Vásquez
A sus 92 años, reafirmo, que el gran legado del doctor César Acosta Vázquez es la unidad de los manabitas. Su “Manabita, uno; manabitas, todos”, aún retumba en los confines de la región provincial.
Somos la unidad en la diversidad. Una identidad telúrica que insurge en la sociedad global del siglo 21.
Por ello, una de las cosas más gratas de un ecuatoriano es haber nacido en Manabí; y/o, no habiendo nacido, llegar hasta aquí para convivir con los manabitas, robustecer la familia y descansar en cualquier recodo de esta tierra de cholos y montuvios.
En Manabí se puede conversar con Dios, al compás del viento, del mar y la montaña.
Este manabitismo, como condición humana, surge desde los genes, se sustenta en el arraigo, se fortalece en la creatividad del trabajo, y se proyecta en la libertad de ser útil a todos.
– “Joselías, el hombre nace para ser útil. Yo amo a Manabí con el profundo respeto de mi propia vida.” – Así se expresa el doctor César Enrique Acosta Vázquez, el manabita que nace para ser útil.
Nacimiento
Nace en su Portoviejo inmortal, el 23 de abril de 1934. Sus padres: Daniel Acosta Rosales, médico, y doña Aura Vázquez Balda de Acosta, le insertan en sus genes el humanismo médico y el manabitismo libre, para ser útil.
César Acosta Vázquez nace cuando Manabí está en la efervescencia de su identidad.
Un mes antes circula el primer ejemplar del Diario Manabita. Dos meses después se convocará la licitación para construir el acueducto Pacoche – Manta. En su Manabí querido no existe un gobierno provincial estructurado y reconocido.
Será, tal vez, este “sino” que lo lleva a ser alcalde de Manta en 1965, y prefecto provincial de Manabí en 1978.
Su tío, doctor Francisco Vázquez Balda, el hermano de su madre, es un médico salubrista excepcional a quien Manabí le debe haberse protegido contra la malaria. La Organización Mundial de la Salud reconoce su labor y lo designa asesor para América Latina.
Es la familia, la familia manabita, este hogar donde nace la vida en los manabitas.
Es la vida de un humanista, de un ecuatoriano de proyecciones continentales, de un manabita extraordinario, de un mantense comprometido, de un ciudadano admirable.
Pero es, sobre todo, un médico, con notable trayectoria científica que, sin reserva alguna, ha entregado su paciencia y sabiduría para devolver la salud a los enfermos y convertirse en guía y maestro de los médicos ecuatorianos.
Esta vida es la que se insertó en la sabiduría de la alcaldesa y de los concejales de Manta, para darle nombre nuevo a la “Calle 18 Dr. César Acosta Vásquez.”
Médico
Este niño que corretea en las calles de la “Ciudad de los Reales Tamarindos” llega a Quito para sus estudios secundarios en la Academia Militar Ecuador. Desde allí bajará a Guayaquil para estudiar medicina en la Universidad Estatal, donde se gradúa en 1962 como Doctor en Medicina, Cirugía y Ginecología.
A su retorno a Manta, junto a su padre, convierten a la Clínica Santa María en un centro de todas las esperanzas. Hasta allí llega el pueblo desde todos los confines.
Siempre habrá una mano amiga que se convierte en salud, manos para estrechar otras manos en señal de gratitud, un toque de cariño en la cabeza, una palabra de aliento para la familia.
Don Roger Chávez destaca que, en cierta ocasión, llegó al consultorio del doctor Acosta, detrás de la Importadora Bowen. Estaba lleno de pacientes. El esperó y esperó.
Cuando pudo ser atendido, y como eran amigos, el Dr. Acosta llama a su secretaria y ayudante, y le dice: “Matilde, ¿cuánto hemos recaudado”. Matilde contesta: “Nada, doctor, usted dijo que todos eran sus pacientes.”
Su gran guía fue su padre, el Dr. Daniel
Con ese aprendizaje, comienza a inscribir sus atenciones en el corazón del pueblo y en los centros de salud donde desempeñó estos cargos:
- Cirujano de la Clínica Santa María de Manta.
- Director del Hospital Rodríguez Zambrano de Manta.
- Cirujano general de la clínica del IESS de Manta.
- Cirujano de la Clínica Manabí de Portoviejo.
- Cirujano de la Clínica Manta de Manta.
“Un mundo le es dado al hombre: su gloria no es soportar o despreciar este mundo, sino enriquecerlo construyendo otros universos”, nos recuerda el filósofo argentino Mario Bunge.
Expresiones que nos permiten percibir la profundidad del pensamiento científico del doctor César Acosta Vázquez. Desde su juventud es reconocido por sus experticias médicas y sus conocimientos científicos.
Por ello, es:
- Miembro de la Sociedad Americana de Cirugía Abdominal, desde 1964.
- Miembro del Colegio Internacional de Cirujanos, desde 1965.
- Miembro de la Asociación Médica Panamericana (PAMA), desde 1967.
- Miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía, desde 1995.
- Miembro de la Federación Ecuatoriana de Ginecología y Obstetricia.
- La sociedad médica ecuatoriana, en el 2002, lo reconoce y designa como “Maestro Nacional en Ginecología y Obstetricia”.
Comprenden, estimados amigos, el por qué este médico de la gente pobre y de la cientificidad de la profesión, asume la tarea de crear el Ministerio de Salud, en el Ecuador de 1967.
Es un manabita que, como todos los manabitas visionarios, se preparó, profesional y científicamente, para asumir todos los retos; y, cuando ya estuvo listo, construye un nuevo universo: El Ministerio de Salud del Ecuador.
Es lo que reunió a los mantenses, en el 2017, para reconocer y rendir tributo a este hombre que, en los momentos difíciles de la Patria, les dice a los ecuatorianos que, para salir de una dictadura, hay que construir una democracia diferente.
Enfatiza que la salud es sagrada, que la salud es tan importante como la educación, o la economía; que la salud de los niños es superior a la política.
Asume el reto y como primer ministro de Salud del Ecuador, emprende la primera campaña nacional para defender a la niñez ecuatoriana de la terrible enfermedad de la poliomielitis.
Desde la Universidad Central, donde yo estudiaba, los universitarios manabitas vimos a César Acosta Vázquez como un hombre superior, como ese hombre de maíz, del que Miguel Ángel Asturias reconoce como hombre de la tierra sagrada de América.
¡Cuánta razón tiene el mexicano José Vasconcelos, al afirmar que los hombres de América somos hombres de una raza cósmica!
¡Cuánta razón tiene el pueblo de Manta y Manabí al agradecer a la alcaldesa y concejales de Manta, por la designación de la “Calle 18 Dr. César Acosta Vásquez”!
Es un tributo a los hijos de Manabí. A este hombre de maíz, a este hombre de raza cósmica, a este hombre de América y manabita universal.
Líder cívico
César Acosta Vázquez es un líder cívico visionario.
Se percibe en él la utopía de la acción comunicativa de Habermas, quien describe a la sociedad perfectamente estructurada por el diálogo, la deliberación y el discurso, para acercarnos a la realidad de los sueños.
Su utopía es Manabí: su sueño, su vitalidad, su lucha y su descanso.
En 1966, siendo alcalde de Manta, con un grupo de mantenses organiza la “Marcha sobre El Carmen”. Hay que defender la heredad provincial. La provincia de Pichincha se había adherido este territorio.
La Legión mantense llega y es recibida por otros manabitas. Están resueltos. Con disparos al aire avanzan hasta colocar los hitos provinciales.
Luego viene el Congreso. Allí están los manabitas. Los congresistas deben votar. Carlos Julio Arosemena se pone de pie y exclama: “El Carmen es manabita, porque si fuera serrana se llamaría La Carmen”.
En 1975, junto a otros líderes cívicos de Manta, convocan a los ciudadanos y sus instituciones para el “Paro Cívico de Manta 1975”. Lo digo porque allí estaba yo como secretario de la Junta Cívica que presidía don Gil Delgado Pinto, presidente de la UNP.
Al Gobierno de la dictadura militar, Manta reclama los fondos para sus obras básicas: Alcantarillado sanitario y pluvial, construcción del Hospital Regional, autonomía universitaria para su extensión.
Acusados de sediciosos, asaltan sus domicilios y los apresan. Junto a Pedro Balda, Guillermo Proaño, Enrique Largacha y Gonzalo Vera, son llevados a Quito donde permanecen dos meses detenidos. Escapé de milagro.
Esa lucha dio sus frutos. Se asignaron los recursos para las obras de la ciudad y se iniciaron los estudios del moderno Hospital Rodríguez Zambrano, cuya construcción logra desde sus funciones como diputado.
Su otra utopía es el Banco de Sangre. Gestiona y construye su moderno edificio y con servicios eficientes se convierte en un paradigma de la Cruz Roja Ecuatoriana.
En Manta es su presidente, y en el país; y en el 2001 es designado segundo vicepresidente nacional de la Cruz Roja Ecuatoriana.
Su actual utopía es la unidad de los mantenses. Que cesen las diferencias y que los hombres de buena voluntad se unan para impulsar los sueños de las jóvenes generaciones.
Liderazgo político
César Acosta Vázquez posee un liderazgo político diferente.
En la sesión de provincialización del 25 de junio de 2017, convocado por Gobierno Autónomo Descentralizado provincial -presidido por el señor prefecto, en presencia del señor vicepresidente del Ecuador, y del vicepresidente de la Asamblea Nacional-, el doctor César Acosta Vázquez nos habló a los manabitas sobre el pensar diferente.
Dijo: “Este país plurinacional debe ser concebido como un país pluriétnico.”
Dijo: “Alfaro fue un católico liberal.”
Es un libre pensador. En su estudio-biblioteca se observa que, junto a Camilo Ponce Enríquez, tiene a Eloy Alfaro Delgado.
Son sus entelequias
Con estas entelequias ingresa a la política en 1965 como concejal del Municipio de Manta, donde asume la Alcaldía de la ciudad para convertirse en el primer alcalde de Manta.
Un año después, cuando Ecuador recupera su democracia, es designado ministro de Previsión Social y Trabajo, en 1966. Es el ministro más joven y desde estas funciones demuestra la importancia de un Ministerio de Salud.
Se le asigna la tarea de organizarlo. Cuando todo está listo, en 1967, se lo designa como el primer ministro del Salud del Ecuador.
Esta designación le dice a Ecuador que los manabitas pensamos y hacemos, nos preparamos científicamente para construir el Ecuador que nuestra juventud requiere.
Que los jóvenes siguen teniendo los mismos ideales libertarios de Alfaro, las mismas entelequias superiores de Acosta; pero que, ahora, desde nuestras universidades están asumiendo el conocimiento científico, tecnológico y comunicativo del siglo XXI.
Para construir un Ecuador diferente, desde esta nación chola – montuvia del litoral ecuatoriano, el Dr. Medardo Mora complementa el sueño y crea la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.
El liderazgo político de este médico humanista lo observamos en el Congreso Nacional como diputado provincial de Manabí en 1968, en 1988, en 1996 y como diputado nacional en 1984.
En estas funciones se desempeñó como:
- Miembro del Tribunal de Garantías Constitucionales en 1979.
- Vicepresidente del Tribunal de Garantías Constitucionales en 1980.
- Presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales en 1981.
- Miembro de la Comisión de Presupuesto del Congreso Nacional.
- Desde esa visión nacional mira a su provincia, de la que es prefecto en 1978.
Observa que los pacientes de Palo Verde deben llegar en hamacas o en canoas para que su salud sea atendida. Entonces, construye la carretera desde Manta hasta Palo Verde, hoy llamada San Mateo.
Es el inicio de la ruta del sol, la carretera costanera, hoy llamada Spóndylus. Años más tarde, para continuar esta ruta vial, el Dr. Mora gestionará la carretera Manta – Rocafuerte.
Condecoraciones
César Acosta Vázquez es un hombre multifacético.
Humanista, médico – cirujano, político, docente universitario, maestro nacional de los médicos, amante esposo, padre ejemplar y un promotor incansable de la salud humana.
Ha sido reconocido -nacional, provincial y localmente-, habiendo recibido múltiples condecoraciones del Gobierno nacional, del Congreso nacional, de la Prefectura provincial, de los municipios manabitas, de la Cruz Roja y otras instituciones nacionales, provinciales y citadinas.
Cuando Manta cumplió cien años de su cantonización, en la sesión solemne conmemorativa, el Municipio le entregó la “Condecoración Umiña”, que se concede a los ciudadanos más destacados del cantón.
Pero él no se envanece, sigue siendo el mismo hombre sencillo, médico humanitario, docente universitario que impulsa el aprendizaje.
Se enorgullece de su padre. “Somos una familia de médicos”, dice con la satisfacción del deber cumplido. “Soy hijo de un médico; padre de un médico; abuelo de un médico. Esta es la mejor condecoración.”
Gratitud
– “Joselías”, me dijo, “en mi corazón solo hay gratitud y admiración para la señora alcaldesa y para cada uno de los concejales; mujeres y hombres cuyas palabras han sido grabadas en mi memoria.”
Hoy, con una vida de 92 años, el doctor César Acosta Vázquez es una calle por donde debe caminar la salud. Los médicos y vecinos honrarán a este manabita, convirtiendo a la Calle 18 en la calle de salud.
César Acosta Vásquez enfatiza, que “no hay reposo para el guerrero; que la vida hay que vivirla hasta el final”. Extraña la cátedra universitaria y a su hospital Rodríguez Zambrano. Y no acepta la jubilación como término de vida.
Conclusión
Percibo que la condición humana es una perfecta simbiosis del decir y hacer; del aprendizaje frente a la ignorancia; de la dignidad frente a la adversidad; de la solidaridad frente al egoísmo; de la libertad frente a la opresión; de la luz frente a la oscuridad; del amor frente a la soledad del poder.
Por ello, al concluir este ensayo biográfico planteó dos reflexiones: la familia y el legado.
Al hablar de la familia, rendimos culto y homenaje a su extraordinaria esposa, doña Gladys Farina de Acosta. Ella lo ha acompañado en los momentos duros de la soledad del poder y supo brindarle amor y felicidad con sus honorables hijos.
Solo ella ha sido capaz de convertir en sosiego la infamante comunicación que le prohibió ingresar al Hospital Rodríguez Zambrano de Manta, del cual ha sido gestor de su moderno edificio y donde está su trabajo, su vida y sus sueños.
Su legado de vida es una utopía: la unidad de los manabitas.
Que cesen las diferencias y que los hombres de buena voluntad se unan para fortalecer los logros de los viejos mantenses y manabitas; para hacer realidad los sueños y entelequias de las jóvenes generaciones.
Gracias por su vida, Dr. César Enrique Acosta Vásquez.
Concluyo repitiendo las palabras del señor secretario municipal, Dr. Dalton Pazmiño: “En vida, hermano; en vida.”
Autor: Joselías Sánchez Ramos, 2026-02-08.
