El 57 % de las empresas reporta mejor desempeño y 1 de cada 3 ya cambió su modelo, según estudio analítico de una empresa consultora internacional con oficinas en Quito y Guayaquil, Ecuador.
El modelo tradicional de trabajo en oficina, de lunes a viernes, ya no es el estándar absoluto en Ecuador. El 37 % de las empresas en el país opera actualmente bajo modalidad híbrida (mixta), una cifra que se ha mantenido estable entre el 33 % y 41 % en los últimos tres años, confirmando que el mercado laboral ecuatoriano ya cruzó el punto de no retorno hacia esquemas flexibles.
Según datos de PwC Ecuador, el 61 % de organizaciones mantiene esquemas presenciales y apenas el 2 % funciona completamente virtual (trabajo desde casa, mediante computador conectado a Internet).
Sin embargo, más allá de la distribución, lo relevante es el impacto: el 57 % de las empresas que adoptaron modelos híbridos reporta mejor desempeño, con mejoras en productividad, calidad del trabajo y enfoque en actividades de mayor valor.
“El debate ya no es si implementar o no flexibilidad. El verdadero desafío es rediseñar el liderazgo y la gestión para que funcione. Las empresas que no evolucionen podrían perder competitividad y talento”, afirma Óscar Henk, gerente de Consultoría de Recursos Humanos en la consultora ya citada.
Competencia por talento y presión empresarial
La transformación ocurre en un contexto de alta movilidad laboral: el 28 % de los trabajadores considera probable cambiar de empleador en los próximos 12 meses. En este escenario, la flexibilidad dejó de ser un beneficio accesorio y se convirtió en un factor estratégico de retención.
El 84 % de las empresas ya ofrece beneficios emocionales; entre ellos, horarios flexibles (56 %), días adicionales de vacaciones (36 %) y esquemas de tiempo flexible (28 %), reflejando una adaptación cultural profunda en la propuesta de valor para el colaborador.
Desde el punto de vista económico, el modelo híbrido también impacta la estructura de costos. La optimización de espacios físicos, servicios e infraestructura, permite redirigir recursos hacia inversión tecnológica y desarrollo de talento, en un entorno donde la computarización, la nube (almacenamiento de datos en inmensos estantes electrónicos gestionados por empresas especializadas externas) y la inteligencia artificial (programa informático que actúa de modo autónomo, alimentado humanamente por gigantescas cantidades de datos diversos) redefinen la productividad.
Aunque el trabajo remoto (realizado fuera de oficina mediante internet) ha demostrado beneficios en productividad y optimización de costos, el que se hace de modo presencial sigue siendo clave para fortalecer la cultura organizacional, especialmente en profesionales que ingresan al mercado laboral, y para impulsar la innovación a partir de la interacción diaria.
Un modelo híbrido bien diseñado permite equilibrar eficiencia y cohesión cultural. Además, amplía el mercado laboral para los profesionales ecuatorianos, abriendo oportunidades internacionales, particularmente en áreas como tecnología, marketing digital y diseño UX/UI (creación de productos computarizados funcionales y atractivos).
“El modelo híbrido es una arquitectura organizacional más sofisticada: equilibra eficiencia, cultura e innovación, y proyecta el talento ecuatoriano hacia mercados internacionales. Las organizaciones que integren ambos mundos con disciplina estratégica, estarán mejor posicionadas para competir en un entorno global”, señala David Morrell, socio de Consultoría en PwC.
El riesgo de hacerlo mal
PwC advierte que implementar flexibilidad sin rediseñar procesos, métricas y cultura, puede generar fricciones internas. Mantener sistemas de control basados en presencia física o trasladar al entorno digital, sin ajustes estratégicos, procesos pensados para oficina, puede afectar la cohesión y el desempeño.
“El híbrido no es trabajar algunos días desde casa. Es cambiar el modelo de gestión hacia uno basado en resultados, KPIs (indicadores claves de desempeño) claros y accountability (capacidad de asumir decisiones, acciones y resultados, de forma consciente y responsable, sin excusas ni justificaciones). Sin ese cambio estructural, la flexibilidad puede convertirse en un problema en lugar de una ventaja”, enfatiza Henk.
Un cambio estructural en el mercado laboral
Para PwC Ecuador, el país atraviesa una etapa de maduración del modelo híbrido. La estabilidad de la cifra en los últimos años confirma que no se trata de una reacción post pandemia, sino de una transformación estructural del mercado laboral.
En un entorno marcado por la aceleración tecnológica y la competencia por talento regional, las organizaciones que integren la flexibilidad a su estrategia de negocio estarán mejor posicionadas para crecer de forma sostenible.
“El ‘todo presencial’ dejó de ser el único estándar. La pregunta para los líderes no es si deben cambiar, sino qué tan rápido pueden hacerlo sin perder competitividad”, concluye Henk.
FUENTE: Boletín cursado a REVISTA DE MANABÍ por Dayana Cobos, desde Guayaquil, Ecuador.
