Explicación médica sobre las causas de la enfermedad y cómo ellas inciden dentro del sistema circulatorio sanguíneo que anima y regula el desempeño sexual de los humanos.

Autora: Lissette Crofford Vera*, Msc.
La hipertensión arterial es una enfermedad de salud pública que afecta a hombres y mujeres. Se caracteriza por el aumento de la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de los vasos sanguíneos, con cifras superiores a 130/80mmg.
Según datos actuales, aproximadamente el 19.8 % de la población adulta padece de hipertensión (18-59 años), con mayor prevalencia en hombres (11.2 %) que en mujeres (7.5 %). En Ecuador afecta al 40 % de la población en general, de la cual el 65 % son adultos mayores.
La Organización Mundial de Salud (OMS) la clasifica como una de las enfermedades vasculares que produce muerte anualmente, por sus complicaciones como ictus, infarto al miocardio, derrames cerebrales e insuficiencia renal.
Los pacientes con hipertensión arterial sufren lesión del endotelio, que es la capa que recubre los vasos sanguíneos; y aquel es producido por la disminución del óxido nítrico, afectando negativamente la función vascular y reduciendo la vasodilatación.
Los adultos mayores hipertensos son más vulnerables a presentar disfunciones sexuales, alcanzando a un 50 % de esta población. Por consiguiente, las mujeres hipertensas padecen trastornos de deseo y dolor en el acto sexual.
El daño vascular producido a mediano o largo plazo reduce el flujo sanguíneo del cuerpo cavernoso, dificultando la erección; y en mujeres produce un efecto negativo en la excitación y el orgasmo.
Además, nuevos estudios indican que la etiología de las disfunciones sexuales puede ser multifactorial, pero se considera también el mal uso de fármacos antihipertensivos como uno de sus causas, limitando su salud sexual
Cambios en el estilo de vida
- Las personas hipertensas ven afectadas su calidad vida. Por tanto, es necesario adoptar nuevos hábitos: una dieta saludable, equilibrada y variada, baja en sodio y rica en proteína.
- Realizar actividad física, caminatas y disminuir el estrés y el alcohol.
- Acudir a un especialista en salud sexual para evaluar disfunciones y factores de riesgo, según valoración clínica; y junto con su cardiólogo optar por nuevos tratamientos farmacológicos que no afecten su vida sexual.
* Lissette Crofford Vera, obstetra por la Universidad de Guayaquil y magister en sexología por la Universidad de Cuenca (Azuay). Trabaja en el área de Obstetricia del Hospital Rodríguez Zambrano de Manta. Fue docente de la carrera Técnico en Atención Primaria de Salud en Guayaquil y se inició como obstetra profesional en el Hospital Divina Providencia de San Lorenzo, Esmeraldas. Tiene formación de post grado en especialidades de medicina sexual y técnicas de sexología; sexualidad en la tercera edad; erotismo y estímulos sexuales; educación sexual y neurobiología del amor; terapia en pareja; y psicoterapia sexual y de pareja. Medio de contacto: doc25.liss@gmail.com
