Es el criterio innovador de una pedagoga experta, consultada respecto a la vieja norma que privilegia la puntuación calificadora de un examen y descuida el entorno que rodea todo el proceso educativo. Ella considera que los padres de familia deberían enfocarse más en cómo mejora el comportamiento de sus hijos mientras avanza la escolaridad que reciben.
Con el inicio del campeonato mundial de fútbol, millones de familias alrededor del mundo vuelven a reunirse frente a una pantalla para celebrar goles, analizar jugadas y alentar a sus equipos favoritos.
Durante estas semanas, la emoción colectiva transforma conversaciones cotidianas en debates sobre rendimiento, resultados y victorias. Todos, de alguna manera, nos convertimos en hinchas.
Este contexto también abre una oportunidad valiosa para reflexionar sobre el rol que los padres desempeñan en la vida de sus hijos.
Así como en el fútbol el foco suele ser el marcador final, en la educación muchas veces el énfasis termina puesto únicamente en las notas o en quién “sacó la mejor calificación”.
En medio de esa presión, Macarena Yépez, coordinadora de Aprendizaje Pre Escolar en Innova Schools, plantea la siguiente pregunta: “¿Estamos siendo hinchas del resultado o verdaderos hinchas del proceso, del aprendizaje y de las habilidades que nuestros hijos desarrollarán para desenvolverse en el futuro?”
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Cuando la educación se convierte en una competencia
La lógica de “ganar o perder” no solo vive en las canchas. También se ha filtrado silenciosamente en la educación. Preguntas como “¿cuánto sacaste?”, “¿quién fue el mejor del curso?” o “¿por qué no obtuviste un 10?” reflejan una mirada centrada en el marcador y no necesariamente en la autonomía, el pensamiento crítico, el liderazgo o la gestión emocional, que son fundamentales para el desarrollo integral de los estudiantes.
Según Macarena Yépez, “Muchos padres creen que apoyan a sus hijos, pero sin darse cuenta terminan actuando como una barra brava del rendimiento”. ¿De qué forma?
- Celebran únicamente las notas altas
- Critican el error más que reconocer el esfuerzo
- Comparan constantemente a sus hijos con otros estudiantes
- Pierden de vista los avances emocionales, sociales y personales
- Desaparecen emocionalmente cuando el niño “va perdiendo”
El problema es que esta presión constante puede generar ansiedad, miedo al error y una relación negativa con el aprendizaje.
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El verdadero aprendizaje en el desarrollo integral del estudiante
Las habilidades que marcarán el futuro de los niños van mucho más allá de una calificación. Hoy, el mundo demanda capacidades como:
- Pensamiento crítico
- Creatividad
- Resolución de problemas
- Comunicación
- Adaptabilidad
- Trabajo en equipo
- Inteligencia emocional
“Muchas de estas competencias van más allá de lo que puede reflejar un examen y se desarrollan o se reflejan cuando los niños tienen oportunidades para explorar, experimentar y aprender a su propio ritmo”, explica la experta.
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De “hinchas del marcador” a “hinchas del futuro”
El desafío para las familias, hoy, es cambiar el enfoque. Pasar de medir únicamente el resultado a valorar el proceso.
Ser un “hincha del futuro” implica reconocer el esfuerzo, no solo el resultado. Además, acompañar emocionalmente al estudiante en momentos difíciles y celebrar la perseverancia y la curiosidad.
“Es importante enseñar que equivocarse también es parte del aprendizaje, pues eso ayuda a construir confianza y autonomía”, asegura Macarena Yépez.
Los niños no necesitan padres perfectos ni entrenadores estrictos. Cuando cambian la conversación de “¿qué nota obtuviste?” a “¿qué aprendiste hoy?”, ayudan a construir una relación más saludable con la educación y con el desarrollo personal.
El Mundial nos recuerda que todos necesitamos alguien que nos aliente desde la tribuna. Para los niños, ese apoyo comienza en casa.
“El fútbol enseña que ningún partido se define únicamente por un error, y que los procesos son los que construyen grandes resultados; porque, al final, el verdadero triunfo no está solamente en el marcador, sino en formar personas felices, seguras de sí mismas y preparadas para el futuro, con las habilidades emocionales y funcionales necesarias para desenvolverse y contribuir positivamente en su entorno”, concluye Macarena Yépez la especialista de Innova Schools.
FUENTE: Innova Schools (Ecuador), mediante boletín y foto cursados a REVISTA DE MANABÍ por Taktikee, con firmas conjuntas de Salomé Tejada y Daniela Tamayo.
