Pinocho se cae de la cama.
Me había terminado de contar el cuento,
pinocho, pobre palo con vida y mentiras
ajuiciado por Pepe el Grillo conciencia
entonces,
fuiste discriminado
no te dio Gepetto
un ángel de la guarda
te impuso la casualidad
un grillo parlante
cual mordaz y loco acuciante.
Cuando miraba el invierno por la ventana
el cántico orquestal del ortópero loco
me llenaba de pavor y temor.
Pinocho ¿tienes un propósito?
¿Cuál? ¿Dónde duermes?
qué razón de existencia tienes
que comes, que vives, que respiras,
Gepetto Gepetto, no creíste
en la voluntariosa cigüeña
creaste de un palo de madera
un vulgar muñeco inerte,
cobró ánima en sesión de espiritista
palo con vida hiperactivo parlante.
Pinocho pinocho, el primer camino
una mala jugada
la educación se te es esquiva,
no naciste para libros de alcurnia
primeros pininos de delincuente juvenil,
un hada oportuna que te saca de apuros
conocedora de lex, moral y ética
castiga con nariz, oreja no con rejas,
pobre burro pobre estigma.
Pinocho juguete cruel del titiritero destino
primer explotado social,
primer exponente del trabajo infantil
¿Pero qué eres? un niño
¿O eres acaso
el prototipo de un robot arcano?
Pinocho pinocho,
mitad palo, mitad humano;
tienes sentimientos,
los robots no lo tienen
llegaste a querer a Gepetto cual padre
y regresas rememorando
tenebroso hijo pródigo
y enfrentas cual ballena asesina
emulando al bíblico Jonás.
Pinocho o Jonás
me confundes padre
con un cuento
hecho a mi medida
no a mi edad
¿Cómo puede un palo ser un niño?
Pinocho pinocho
hijo de la circunstancia
creado en la soledad,
para acompañar la soledad,
pinocho, con tu edad
siendo niño
siendo humano
¿Te has caído de la cama?

Colaboración poética de Franklin Castro Pilay (Portoviejo, Ecuador).
