En el call center de la Dirección de Comunicación Social del GAD cantonal de Manta encontramos una copia de la revista de la Cámara de Comercio de Manta, impreso que circuló durante marzo del año en curso. En ese mes todos ignorábamos que la tragedia acechaba a varias provincias ecuatorianas, entre ellas con especial saña a Esmeraldas y Manabí, y en particular a la ciudad de Manta. El sábado 16 de abril, a las 18h58, un terremoto de 7.8 grados de magnitud, según la escala internacional abierta de Richter, sorprendió a manabitas y esmeraldeños, muchos de los cuales perdieron la vida y muchísimos más sus viviendas, negocios y otras pertenencias. En el caso de Manta, su corazón comercial en Tarqui quedó devastado y gran cantidad de edificios se derrumbaron o quedaron fracturados en otras partes de la ciudad.

Pero ya en marzo, como una premonición de lo que sobrevendría después para agravar las cosas, la Cámara de Comercio de Manta daba cuenta de que el Ecuador entero vive una crisis económica, de la que no es ajena la mayor pesquería del país asentada en esta ciudad y con gran peso en la formación del Producto Interno Bruto (PIB) de Manabí. Esta referencia contiene una buena dosis de crítica, cuyos dardos están dirigidos, en parte, a los altos funcionarios gubernamentales que inciden en la toma de decisiones concernientes al desarrollo de la provincia; y, principalmente, a los legisladores (asambleístas) y gobernantes seccionales (prefecto y alcaldes), señalados de “sumisos” y “cómplices” de aquellos.

En el editorial de la revista mencionada, que firma la presidenta del gremio comercial, Lucía Fernández Avellaneda, se afirma lo siguiente: “Sólo basta observar detenidamente lo que pasa a nuestro alrededor, la economía de la ciudad está en cuidados intensivos, cada día hay más preocupación en la actividad económica principal de Manta y Manabí como es la pesca y sus actividades vinculadas, los costos de producción , la sobre oferta mundial, la competencia desleal y por sobre todo el poco incentivo financiero local nos tienen al límite de la extinción.” (Sic.)

Portada de la revista de la Cámara de Comercio de Manta, edición de marzo de 2016. Manabí, Ecuador.
Tapa de la revista de la Cámara de Comercio de Manta, edición de marzo de 2016.

En otro artículo de la publicación (“Una alianza para que Manabí logre sus proyectos”), se lee: “Si los políticos manabitas y los que desarrollan su función en Manabí a nombre del Gobierno Nacional, se sacaran la camiseta de sus movimientos políticos por estos temas de desarrollo, y le pierden el miedo al Gobierno para exigir, comenzará a escribirse una nueva historia para Manabí.” (Sic.)

La señora Fernández ahonda en la causa, y en su artículo “Hubiera querido equivocarme señor Presidente…” comenta esto: “Que los mantenses y manabitas hemos sido relegados de nuestras justas aspiraciones de desarrollo portuario y aeroportuario por la incapacidad, inexperiencia y falta de visión de funcionarios e interlocutores anodinos y cómplices silenciosos de ocultos intereses mezquinos, que son capaces de inobservar las bondades naturales y ventajas comparativas que tenemos con nuestro puerto y aeropuerto.” (Sic.)

Y concluye: “Está demostrado una vez más lo perjudicial que es para el desarrollo de los pueblos los hombres incapaces, pero lo que resulta verdaderamente letal para la humanidad es que esos seres incapaces se apalanquen con el padrinazgo, se escondan en el disfraz de la mentira y rediman sus contracciones grises.” (Sic).

Para que no quede la menor duda de a quiénes van dirigidas esas expresiones acusatorias, uno de los artículos finales de la revista (“Manta entre la esperanza y el suspenso de sus proyectos emblemáticos.”), afirma: “Algo que se volvió muletilla en la ciudadanía sin dudas es culpar de la mayoría de estos anhelos frustrados a los hermanos guayaquileños, quiteños, etc., es oportuno que deba expresarme categóricamente que los únicos culpables somos nosotros los mantenses y manabitas, por mantener representatividad en personas con poca o nula actitud, es decir por haber elegido en la gran mayoría de veces a gente sin conocimiento ni predisposición de luchar por los macro intereses de la comunidad.” (Sic).

“No podemos entender cómo la provincia con la tercera mayor densidad poblacional del país, que cuenta con esa misma categoría en la representación legislativa, que adicionalmente ha tenido gobiernos provinciales afines a los nacionales de turno o mejor dicho a Prefecturas cogobiernistas, pero al final de cuentas no nos han servido de nada para la inmensa mayoría de los manabitas.” (Sic.)

MANTA, 08 de julio de 2016.