La clase dirigente que falta en Manabí

Por José Risco Intriago, director fundador de Revista de Manabí

La provincia de Manabí está lejos de conseguir el grado de desarrollo que podrían permitirle su gente y los recursos naturales que posee. Y esto a pesar de que se avecina el día de su cumpleaños 200, el 25 de junio de 2024.

Su población es la tercera más numerosa del país, detrás de Guayas y Pichincha. Y está con deseos y ansias de vivir mejor. Tener agua verdaderamente potable todos los días del año y en todos los centros poblados, muchos de los cuales necesitados de alcantarillado pluvial y sanitario y de vías pavimentadas. Anhela un sistema educativo moderno, pero adaptado a su realidad cultural. Quiere desarrollar sus potencialidades artísticas y deportivas, su vena inventiva y la vocación científica de algunos de sus miembros. Pide a gritos incentivos para concretar sus emprendimientos.

La mayoría del pueblo manabita no está conforme con su situación actual, falta de oportunidades para desarrollar las capacidades intelectuales y las aptitudes físicas, sumida en la mediocridad de muchos de sus dirigentes y sin ninguna certeza de que todo esto va a mejorar.

El caso es que a la provincia le falta un liderazgo independiente de los grupos nacionales de poder y muy particularmente del poder político representado en las diversas instituciones del Estado, dominadas desde hace mucho tiempo por élites cuyos grandes intereses radican fuera de Manabí. La dependencia está marcada fundamentalmente por el apetito económico que prima en bastantes mandatarios seccionales, que ven a la función pública como una oportunidad para enriquecerse a costa de postergar las necesidades de los demás.

Pruebas al canto: ¿Qué representante de Manabí ha puesto cara para defender dignamente el proyecto más emblemático del momento, el Puerto de Manta? ¿Cuál se arriesgó a levantar la voz para impedir que se vulnere la autonomía de las universidades manabitas? ¿A cuál debemos agradecerle por cuestionar con altivez que nos distraigan con un proyecto ajeno a nuestras ambiciones ambientales y turísticas, como lo es la Refinería del Pacífico? Y ¿quién es el mandatario manabita que se ha dignado desmentir la factibilidad de la vía multimodal Manta – Manaos, que necesita la aprobación de Perú para navegar por sus ríos?

Después del devastador terremoto del 16 de abril de este año, en las labores de rescate y reconstrucción, el liderazgo manabita era invisible relegado a un segundo o tercer plano.

Sin líderes con autonomía para tomar las decisiones que a Manabí le corresponden, el pueblo de la provincia está vedado de perseguir horizontes más amplios y venturosos. Dicho de otra manera, a Manabí le falta una dirección visionaria, innovadora, audaz, competente y libre de amarras de cualquier tipo.

MANTA, 03 de septiembre de 2016.