
Respaldándose en cifras estadísticas de la propia policía, el comandante de la zona 4 (Manabí), Freddy Ramos, asegura que el índice delictivo ha caído sensiblemente en esta provincia y que, por tanto, la seguridad pública es más notoria. Compara los resultados de los años 2015 y 2016, concluyendo que en este último hubo una reducción delictiva del 31.30%, equivalente a 1.894 delitos menos.
Todos los ilícitos monitoreados en el Cuadro de Mando Integral (CMI) mostraron el mismo comportamiento. La disminución exacta de delitos en 2016 es así: dos muertes violentas, 1.009 robos a personas (42%), 290 robos a domicilios (19%), 154 robos a unidades económicas (30%), 77 robos de vehículos (14%), 196 robos de motos (28%), 8 robos en ejes viales (50%), 160 robos de bienes, accesorios y autopartes (36%).
“Los resultados demuestran la efectividad que ha existido en la aplicación de las estrategias y en la ejecución de los planes y metas planteadas a fin de tener una notable reducción, que es muy notoria en el quehacer diario. Nuestra sociedad está más tranquila, hay seguridad para los turistas y los habitantes que radican aquí”, comentó el comandante Ramos.
Opinión de ciudadanos
El informe policial echa mano, además, de la percepción que tienen algunos ciudadanos consultados acerca de la seguridad pública en Manabí.

La ciudadana Gabriela Chávez ha notado que en estos últimos años la seguridad está mucho mejor que antes. Ella vive en la ciudadela Montalván de Montecristi y considera que puede salir a cualquier hora y encontrar a la Policía nacional patrullando en su barrio y en otros sectores.

Jessica García vive en Quito, pero llegó a Manabí hace 15 días a visitar a sus familiares. A ella la seguridad le ha parecido muy buena y aseveró que escuchar que a alguien le han robado es muy raro. “Por la casa de mis tíos siempre veo patrulleros que andan rondando. Andar tipo 22h00 no es tan peligroso como en otros lados. La provincia es segura y pueden venir a visitarla”, comentó.
Todo eso a pesar del terremoto
Ramos afirmó que la época más crítica del 2016 fue durante y después del terremoto, donde se tuvo que replantear las estrategias en cuanto a seguridad se refiere e incrementar personal para controlar el orden y dar atención a las personas damnificadas.
“El aporte de todos los servicios policiales fue fundamental. Hubo una acertada decisión del mando institucional, de enviar el apoyo de 3.156 efectivos policiales, quienes colaboraron en tareas de rescate, ubicación de los albergues, distribución de alimentos, habilitación de las vías y, sobre todo, dar seguridad en las zona cero y albergues.”
Poco a poco se ha ido llegando a la normalidad, abriendo calles de las zona cero y cerrando albergues. En un inicio hubo 36 albergues y actualmente 18, con un decremento de carpas en su interior. La Policía nacional, en ese mismo sentido, ha ido reduciendo el número de uniformados agregados a la provincia. Aún existen 292, que mantienen la seguridad donde se los requiere.
“La operatividad nunca se bajó, más bien se obtuvo mayores resultados y se mantuvo los índices de violencia y delincuencia. Nosotros, a través de la Dirección General de Operaciones (DGO), tenemos la planificación y estrategias que se van a aplicar en el 2017. Hay que mantener lo bueno que hemos hecho y actualizarnos, fijar nuevos objetivos ambiciosos para seguir logrando importantes reducciones”, sostuvo el comandante.
FUENTE: Ministerio del Interior, Redacción en Manabí, mediante boletín informativo y fotos.- MANTA, 05 de enero de 2017.
