Joselías Sánchez Ramos / sjoselias@gmail.com / 24-10-2021

HOLA. DON VÍCTOR SÁNCHEZ es un personaje legendario en la ciudad de Manta. Humanista, sanador y pensador. Nace en el siglo 19, vive todo el siglo 20 y muere en el siglo 21. Completó su sueño: morir en el tercer milenio de la humanidad.

La pasión por sanar guio su vida de 100 años. Fue un humanista que iluminó de fe a la gente humilde y sus manos, generosas, se extendían para ayudar a sus semejantes. Sanaba con la palabra, fui uno de sus pacientes, dijo el escritor manabita Luis Zambrano Robles.

Un hombre de vida sencilla, no buscaba notoriedad y caminaba por las calles de la ciudad compartiendo sus pensamientos de conciliación y paz en los hogares más humildes que lo requerían, hasta en aquellos que gozaban de la comodidad de su trabajo, donde recibía un sucre por sus atenciones.

Luego de atender a sus pacientes conversaba con la gente. Al jefe del hogar le pedía buen trato para su mujer y que enviara los niños a la escuela. La educación es libertad, les repetía. Muchas veces les llevaba cuadernos y lápices a los niños.

Yo era pequeño, lo acompañaba siempre y miraba con curiosidad esos gestos. En el camino de regreso le pregunta sobre lo que vi y oí. Tendrás que estudiar mucho para entender la bondad de la gente humilde. Esos niños también deben aprender a leer y escribir, me decía, y luego comenzaba a contarme cuentos de la luna. En mi casa nunca faltaron libros, revistas ni periódicos. Cuando pusieron la luz eléctrica de la Cima, escuchábamos las noticias en su viejo radio Grundig.

Patriarca y benefactor

El diputado mantense, Ing. Jaime Coello Izquierdo, conoció a don Víctor Sánchez. Desde muy pequeño observó su vida, su humanismo, su solidaridad sin límites, su diaria entrega a la salud de la gente de toda condición social, su sacrificio no recompensado por la educación de los niños sin recursos y su empatía social para procurar la felicidad de todos los hogares.

Cuando D. Víctor cumplía 100 años, gestionó el reconocimiento del Congreso Nacional que lo proclama y condecora como “Patriarca y Benefactor de Manta».

El Dr. Alberto Cantos Pinargote, desde su juventud conoció a este patriarca. Cuando D. Víctor cumple 100 años, él es consejero provincial. Entonces gestiona y logra que el organismo provincial resuelva reconocerlo como “Ciudadano emérito de Manabí».

Don Víctor es un hombre de salud, un sanador que cura con sus palabras, un conciliador que llena de optimismo a las familias dolientes, un pensador de alegrías infinitas cuyas anécdotas mantenían atentos a quienes lo rodeaban. Compadre de todas las familias de Tarqui. Padrino de muchos, destacaba el ex-alcalde y consejero manabita.

Su humanismo fue proverbial. El Municipio de Manta, presidido por don Carlos Daniel Delgado, en 1932 lo designa “juez de paz y consejero familiar» para que interviniera en los problemas familiares. “Ninguna familia se separó durante mi gestión“, contaba con visible satisfacción.

En octubre del año 2000, el Municipio de Manta y los estudiantes le rinden homenaje durante la “Hora Cívica” de los lunes. Allí, se peticionó públicamente que con el nombre de “Avenida Víctor Sánchez” se designe a la Calle Portoviejo, hoy Avenida 108.

Médico de los pobres

No era médico. Fue un sanador que, siendo el primer boticario de Manta, aprendió mucho sobre la salud. Un autodidacta y lector incansable de todo vademecum que llegaba a sus manos.

Lo llamaron el “Médico de los pobres» porque acudía a las casas más humildes y le devolvía la salud a los enfermos de las familias pobres. Recibía como pago un sucre y, cuando las familias no tenían dinero, él costeaba el valor de los medicamentos. Don Víctor es “la mano de Dios», repetían los vecinos cuando recuperaban a sus familiares que estaban a punto de morir.

El Dr. Vicente Cuesta Ordóñez, en su obra: “La medicina en Manta” se refiere a don Víctor como un hombre de vida ejemplar que, bajo la guía del Dr. Carlos Camacho Escobar, fue aprendiendo la manera de curar a los enfermos. Por aquellos tiempos, dada la escasez de facultativos, la gente del pueblo, principalmente de Tarqui, acudían donde él para que les preparase el medicamento que calme sus angustias y dolores, recibiendo además el consejo útil y oportuno.

Luis Zambrano Robles, en una de sus obras, reseña la vida de Don Víctor y lo reconoce como el “médico“ del Colegio San José porque era llamado para toda dolencia de los niños y jóvenes estudiantes, así como de los sacerdotes cuando enfermaban. Yo fui uno de sus pacientes, afirma.

Entre blancos y rojos

A más de ser uno de los primeros boticarios de Manta, don Víctor fue participante activo en la gesta de la cantonización. En la Droguería Manabita, de don José Braulio Escobar Esparza, donde era el boticario, se reunían los parroquianos comprometidos, recogía los pequeños aportes para financiar la campaña.

Don Ascario Paz era un líder indiscutible, nadie como él para encabezar la cantonización. Era odiado por los “blancos” de Montecristi. Era querido por los “rojos” de Manta, conversaba. En enero de 1923 lo elegimos para el primer cabildo municipal. Los “blancos” con las autoridades anularon las elecciones diciendo que era colombiano. En las segundas elecciones de febrero 1923 no dejaron votar a los “rojos”. Ellos, los blancos, ganaron y comenzaron a decir que la cantonización la hizo el señor Pedro Elio Cevallos.

“Dr. Perlita”

Luis Espinoza Martínez, escritor y poeta, describe a su amigo como el “Dr. Perlita”, título que ganó en su botica donde era proverbial su amabilidad, generosa atención y don de gente, recibiendo el respeto y cariño de la ciudadanía. El “Dr. Perlita” es un hombre que trasciende, dijo.

Avenida Víctor Sánchez

Desde el año 2.000, los vecinos de Tarqui han pedido al Municipio de Manta que con el nombre de “Avenida Víctor Sánchez” se designe a la Calle Portoviejo, hoy Avenida 108. Homenaje a un hombre sencillo que dedicó su vida al servicio de sus semejantes. Don Víctor Sánchez, una vida que trasciende. Un ejemplo de vida.

Se espera que el GAD municipal del 2021, en la víspera del centenario cantonal, recoja esta vieja aspiración de los mantenses y designe como Avenida Víctor Sánchez a la Avenida 108, antigua Calle Portoviejo donde vivió y murió este ilustre mantense, humanista, sanador y pensador. (Joselías, 2021-10-23)