Entendiendo la Navidad por el significado que le confiere la Iglesia Católica, y que es la raíz de la celebración de esta fecha, nos hallamos en un momento propicio para reconocer la grandeza inconmensurable de Dios y agradecerle su generosidad infinita.
Aparte de su insondable vastedad, el universo creado por Él es, sin ninguna duda, completo, perfecto, magnífico y maravilloso, donde todo está prodigiosamente dispuesto para que los seres vivientes tengamos una existencia decente, provechosa, digna y feliz. ¡Esperar más es iluso!
Los altibajos o sinsabores a los que nos enfrentamos cada día son, en esencia, la vida misma. Vivir significa estar activos pensando, creando, resolviendo problemas, superando obstáculos, venciendo dificultades, encarando criterios diferentes, conservando la salud corporal y afrontando todas las adversidades imaginables.
¡Así es la vida, desafiante pero compensadora! Depende de cada quien aprovecharla o malgastarla.
Y todo eso lo debemos al Sumo Creador universal, que la doctrina religiosa encuentra representado en la figura del Niño divino cuyo nacimiento celebramos en esta fecha. Es lo que representa la Navidad y es por lo que celebramos.
Siendo así, REVISTA DE MANABÍ aprovecha la oportunidad y agradece que la Divina Providencia le permita existir con el apoyo de tanta gente voluntaria motivada por Ella: lectores, periodistas, fuentes informativas, opinantes, técnicos informáticos, patrocinadores y, en general, de quienes de algún modo secundan esta iniciativa.
Apreciamos todo ese apoyo generoso, lo agradecemos muy sinceramente, y hacemos votos para que sus dignos prestadores encuentren hoy la renovación de sus ideales y propósitos, así como la revitalización de su fuerza de voluntad para proseguir su existencia digna y admirable.
¡Que todas y todos consigan una celebración colmada de bendiciones divinas, y pletórica de felicidad!
Editorial de REVISTA DE MANABÍ.
