A propósito del recientemente pasado Día Internacional de la Mujer 2024 (marzo 8), la consultora empresarial PriceWaterhouseCoopers (PwC) ha publicado dos estudios: el Women in Work Index y el Inclusion Matters, en los que se concluye que el progreso mundial en la consecución de la igualdad de género en el trabajo avanza lentamente.

En su 12ª edición, los últimos datos del Índice 2024 de la Mujer y el Trabajo revelan que, al ritmo actual, se tardará más de medio siglo (más de 50 años) en eliminar la diferencia salarial media entre hombres y mujeres en los 33 países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), de la que Ecuador forma parte.

Progreso hacia la igualdad

El Índice WiW mide el progreso hacia la igualdad de género en el trabajo en toda la OCDE, teniendo en cuenta cinco indicadores que enmarcan el análisis de PwC, uno de los cuales es la brecha salarial de género. 

A pesar de algunos avances en la última década, la puntuación media del Índice aumentó de 56,3 a 68. En la última actualización del Índice, la puntuación media de la OCDE mejoró aproximadamente dos puntos, pasando de una puntuación de 66 en 2021 a 68 en 2022. 

Más mujeres trabajando, menor igualdad

Entre 2021 y 2022, la mayor parte de la mejora en toda la OCDE fue impulsada por un aumento en la tasa de participación de la fuerza laboral femenina, del 70,8 % al 72,1 %; y una caída en la tasa de desempleo femenino, del 6,4 % al 5,3 %.

Sin embargo, la diferencia salarial media entre hombres y mujeres aumentó del 13,2 % al 13,5 % durante este periodo. Esto demuestra que, a pesar de una mayor participación, las mujeres siguen estando en una posición considerablemente más débil en términos de rentabilidad en el mercado laboral.

Desde la creación del Índice, en 2011, la brecha salarial de género ha sido uno de los indicadores con la mejora más lenta, reduciéndose solo tres puntos porcentuales en los últimos diez años en toda la OCDE.

Países con menos desigualdad

Luxemburgo ocupa el primer puesto del Índice, seguido de Islandia y Eslovenia. Estos países mantienen el liderazgo, pero el orden ha cambiado.

Los buenos resultados de Luxemburgo se vieron impulsados por una mejora en todos los indicadores y, especialmente, por el hecho de que el país sigue teniendo la brecha salarial de género más baja de toda la OCDE. Con un -0,2%, la diferencia salarial entre hombres y mujeres en Luxemburgo es negativa, lo que significa que el nivel salarial medio es más alto para las mujeres que para los hombres.

Los países nórdicos (Finlandia, Noruega, Dinamarca, Suecia e Islandia) figuran entre los 11 primeros.

El caso de México

En Latinoamérica, México ha obtenido la puntuación más baja en el Índice desde 2018. Sus malos resultados en 2022 se debieron principalmente a una elevada brecha salarial de género del 17 %, junto con una baja tasa de participación femenina en la población activa: 50 %.

Australia mejora

Australia registró la mayor mejora en su clasificación, subiendo siete puestos: del 17º en 2021 al 10º en 2022, con un aumento de 6,6 puntos en su puntuación en el Índice. Esto se debió a una mejora en los cinco indicadores y, en particular, en la brecha salarial, que se redujo del 14,2 % en 2021 al 9,9 % en 2022.

Caída en el Reino Unido

Por el contrario, el Reino Unido experimentó la mayor caída en la clasificación, descendiendo cuatro puestos, del 13º en 2021 al 17º en 2022. Se trató en gran medida de un cambio relativo, lo que implica que está siendo superado por otros países en cuanto a los progresos realizados para lograr la igualdad de género en el trabajo. La brecha salarial de género en el Reino Unido también aumentó del 14,3 % en 2021 al 14,5 % en 2022.

La inclusión, clave para la igualdad

En cuanto a los sentimientos de las mujeres en el lugar de trabajo, el estudio Inclusion Matters, de PwC, confirma que la disparidad salarial es un punto doloroso para las mujeres: sólo el 39 % de las mujeres sienten que están siendo recompensadas económicamente de forma justa por su trabajo.

PwC se basó en los resultados de su Encuesta Mundial de Esperanzas y Temores 2023 para compilar el estudio Inclusion Matters, compartiendo nuevas perspectivas centradas en el género de cerca de 54.000 trabajadores de todo el mundo, de los cuales casi 23.000 son mujeres.

La investigación incluye Indicadores de Inclusión en el Lugar de Trabajo que mide tres dimensiones claves de la inclusión: pertenencia, equidad y toma de decisiones inclusivas, y encuentra una brecha de género estadísticamente significativa a favor de los hombres.

La investigación revela que existe una diferencia significativa entre la inclinación de hombres y mujeres a pedir ascensos (-9 puntos) y aumentos de sueldo (-8 puntos). Sin embargo, las mujeres con puntuaciones del Índice de Inclusión en el cuartil superior tienen 1,4 veces más probabilidades de pedir un aumento de sueldo y 1,5 veces más probabilidades de pedir un ascenso. También es 2,2 veces más probable que recomienden a su empresa como lugar de trabajo.

Otra razón por la que la inclusión es importante es que las mujeres con puntuaciones más altas tienen 1,2 veces menos probabilidades de cambiar de empresa.   

El informe también concluye que la inclusión está positivamente correlacionada con el desarrollo autónomo y que las mujeres que sienten mayores niveles de inclusión tienen 1,7 veces más probabilidades de buscar activamente oportunidades para aprender y desarrollar nuevas competencias.

Otros puntos claves

●      La inclusión favorece una mayor disposición de las mujeres a preparar sus carreras para el futuro, lo que será fundamental en la búsqueda de la igualdad en el trabajo. Las mujeres con altas puntuaciones en inclusión prevén mayores beneficios de la IA (Inteligencia Artificial) para sus cargos (+6 puntos), tienen una idea clara de cómo cambiarán las competencias que requieren sus puestos de trabajo en los próximos cinco años (+14 puntos).

●      Tanto las mujeres como los hombres con modelos de trabajo híbridos, obtienen las puntuaciones de inclusión más altas. Ellas también tienen menos probabilidades de sentir el impacto del exceso de trabajo y decir que sus cargas de trabajo son inmanejables.

●      Las mujeres que ocupan puestos directivos y de gestión sienten niveles de inclusión laboral más altos que aquellas que no los ocupan (+9 puntos).

●      Las mujeres de la generación del milenio o millenials generation (nacidas entre 1980 y 1990) son las que sienten un mayor nivel de inclusión en el lugar de trabajo, seguidas de la generación Z (1990-2000). Esta última es la única en la que las mujeres se sienten igual de incluidas que los hombres.

●      Las mujeres que trabajan en tecnología obtuvieron la puntuación más alta de los 26 sectores incluidos en la investigación, y fueron uno de los cuatro sectores en los que las mujeres obtuvieron puntuaciones más altas que los hombres. 

FUENTE: PriceWaterhouseCoopers – PwC Ecuador (Guayaquil), mediante boletín y foto enviados a través de la agencia de comunicación corporativa Dominia, con firma de Andrea Madrid.