Rememorando un reciente congreso de poetas de varios países reunidos en España, de donde volvió colmado de reconocimientos y premios, el escritor Víctor Arias Aroca (Manta, Ecuador) exalta, con su prosa vivaz y coloquial, la importancia vivencial de la poesía.

Por Víctor Arias Aroca

Lo mejor de los últimos tiempos ha sido la reunión de Ontiyent, Valencia (España), donde decenas de poetas se reunieron para compartir poesía con el mundo. Fue un desenterramiento. El rescate de los siglos.

La poesía volvió a vivir su encantamiento. Regresaron las musas del Parnaso. Erató y Terpsícore hicieron danza propia. Fue iniciativa del Grupo Generación del 23.

El anuncio promocional del Concierto. / FOTO: Cortesía de V.A.A. / Manta

Al fin un congreso mundial de poetas para asimilar poesía, decantarla, vivirla, pronunciarla y amarla. Poesía por todo lo alto, poesía hablando de verdad, como habla la poesía la emoción sagrada del sentimiento de los hombres y las palabras en guerra contra la guerra.

Los poetas por la paz

El enunciado de la paz, la paz como instrumento de vida. Quedando claro que la única enemiga de la paz no es la guerra, lo es también la maldad humana, la política de la mala calidad, las tiranías, los ladrones de sueños. Todos son enemigos de la paz, pero la única amiga de los hombres es la poesía, el único bosque brumoso que nos queda para que el lobo no se coma a Caperucita y los niños puedan soñar en paz sus sueños de galleta.

Y Ontiyent fue el mejor escenario. Un pueblo que respira paz y dimana sosiego y dicha. La alegría de vivir en paz con la naturaleza y las cosas sencillas.

Un pasado misterioso pero dulce habita en este pueblo, que ha sabido dulcificar la vieja controversia entre moros y cristianos y ha incorporado a su cultura esa larga esencia de viejas conquistas (Se puede convivir con la historia mejor que con los tiempos actuales).

Ontiyent es un pueblo que tiene magia y encanto. María Paz fue quien generó la idea; Edwin y Juan, los ejecutores. Y la poesía triunfó una vez más y pudo unir a más de 20 países donde tenemos el mismo sueño: hacer del mundo un lugar para vivir y parar el juego de la guerra.

Poesía en grande

Los poetas son los puentes por donde pasa la ternura en busca de amor y paz. ¡Qué bueno es que existan los poetas! Son la máxima expresión del sentimiento humano.

Bécquer y García Lorca son los dioses ocultos de la poesía y España tiene poesía en grande. Se merecía este homenaje, desde Ontiyent para España y el mundo.

Y la doctoral emitida por la Academia de Costa Rica a los señores poetas a través de Alondra Gutiérrez tiene sentido y es razonable, porque les da valoración.

Encantamiento espiritual

La poesía es un encantamiento para el espíritu y cuando va a la yugular alcanza a todos los suicidas prematuros y a los verduleros del amor que nacieron con el corazón en feria. ¡Qué le vamos a hacer si así es el mundo!

Tenemos la obligación de presentar la poesía en carne viva, desgarrada, abierta y truculenta; de forma sencilla pero sincera.

La obra poética de Víctor Arias Aroca fue reconocida y premiada con largueza durante el Concierto Mundial celebrado en Ontiyent, Valencia, España. / FOTOS: Cortesía de V.A.A. / Manta

Si los dioses pidieron la sangre de Ifigenia, ¿por qué los poetas tienen que huir al sacrificio? No señor, toda señal de poesía es un faro en medio del vendaval. Salvar las naves es posible, pero hay poetas que provocan el hundimiento de todo. ¡Qué poder tiene la poesía, que se parece tanto al cataclismo!

Va desenvuelta y libre. Va discreta pero directa. La poesía es un enigma de mil contestaciones. Un monstruo de mil cabezas pensado por una. Ella es brillante, es única, igual que la aurora en que nacieron los poetas, sin ocultar sus garfios asesinos, pues los versos son piratas de la angustia, usan la pata de palo de la garra brava y perdieron un ojo en el esfuerzo.

Por eso a veces la poesía causa desazón; provoca prejuicios; causa urticaria y hasta algunas protestas.

Mi madre decía que eran espantosos esos versos directos. La pobrecita no comprendió que era mejor decirlo antes que vivir con la estaca en la garganta y amando sin tiempo. Estaba convencida que había que dorar la píldora.

¡Claro, ella vivió el tiempo de la poesía del cisne de engañoso plumaje! Ella no leyó la Odisea y no pudo saber que la poesía es también parte de la guerra.

Desvestir de falsos oropeles la poesía

Los dadaístas eran poetas terribles, pero a lo mejor tenían razón. Había que desvestir a la poesía de falsos oropeles y mostrarla desnuda frente al mundo. Tal cual son los sentimientos: sin cubiertas, sin faldones, sin falsos escrúpulos.

Los vanguardistas se proponen torcerle el cuello al cisne de engañoso plumaje. Los poetas malditos de Francia y la generación del 98 de España, son el mejor ejemplo de lo que se debe hacer en la ciencia de la poesía. El mejor verso es el que habla de frente.

Perdón, he cometido un sacrilegio al decir ‘la ciencia de la poesía’. Puede ser una aberración, pero es razonable ya que la poesía abarca los universos paralelos del corazón y expresa libremente el sentimiento humano. La poesía es un arte, pero no hay razón para contradecir a la ciencia.

Uno de los acuerdos de reconocimiento recibido por el poeta Víctor Arias Aroca. / FOTO: Cortesía del galardonado / Manta

Saeta directa al corazón

¡Qué pena no haber amado siempre a la misma mujer con la misma temperatura como hubiéramos querido! ¡Qué pena haber nacido acróbatas, argonautas y astrónomos de los quereres. Ningún firmamento es suficiente para el amor! La poesía es una saeta que va directo al corazón.

No son suficientes las estrellas para los dígitos del amor, que provienen del infinito. El número infinitesimal, ese es el verso libre.

La pasión es el desierto más grande de todas las galaxias y lo hemos andado palmo a palmo; incluso renunciamos al manantial, porque tuvimos miedo que salieran, hermosas y desnudas desde el agua, las hijas de Jetró y otra vez se enamoraran de los caminantes.

Palabras que dulcifican el pecado

Adán descubre a las palabras dentro de una manzana. Dios las puso allí para que el pecado fuera dulce. Entonces el pecado es obra de Dios para que se diviertan los que juegan al escondido con la muerte.

Y eso somos los poetas; los escapados del misterio, los fugitivos del cementerio; pero la muerte nos pisa los talones. Somos los insepultos del silencio; hablar es nuestra técnica para salvarnos. Somos los que ordeñan la luna para provocar una lluvia de leche y que se vengan abajo las estrellas.

¡Qué carajo! Si hubo un diluvio de 40 días, ¿por qué no puede amar una poeta 40 veces con sus 40 sacos de poesía cargados en hombro? 40 mil vírgenes leen poesía y van perdiendo su virginidad de una en una, hasta que llegan los deshielos y el amor se hace agua.

La magia del amor libre

A lo mejor dicho Dios hizo a los poetas para que no se mueran las manzanas; y el mundo fue dulce por un tiempo, pero ha llegado el tiempo de incendiar la pradera, quemar los libros de amores sin fortuna y proponer la magia del amor libre y el sexo suelto.

Y solo así, señores; solo así es posible salvar las tempestades y frenar el diluvio de maldad que avanza sobre el mundo como una estampida. Solo los poetas pueden salvar al planeta de caer en el abismo. Solo ellos pueden detener el diluvio e inaugurar el nuevo manantial en el desierto abyecto de la ira.

He dicho.