Tal como era previsible, los aspirantes a su elección como presidenta o presidente de la República del Ecuador 2025-2029 aportaron poco en el reciente “debate” público nocturno dispuesto por el CNE (Consejo Nacional Electoral). El formato erróneo e inflexible de la discusión les impidió concretar con argumentación sólida sus mejores ideas y propuestas.
Más que un debate, lo de anoche (domingo 19 de enero) resultó ser un acto de inquisición. A candidatas y candidatos no les quedó de otra sino aprovechar esa diminuta oportunidad para repetir el guión propagandístico de su campaña preelectoral. Era lo único que podían hacer en los cortísimos y tensos lapsos permitidos a sus respuestas.
Para colmo, varios aspirantes fueron seducidos por una grandilocuencia desprovista de contenido creíble. No hubo propuestas mensurables ni razonables acerca de su eventual gestión de gobierno.
Daba la impresión que algunos discursos tenían el propósito de ganar la intención de voto anticorreísta que, según encuestas previas, favorece al candidato quien a la vez se halla ejerciendo la función de presidente de la República. Insistían en denostar contra ciertos miembros y actos del Gobierno que presidió Rafael Correa, éste incluido.
En resumen, las pocas propuestas de gestión gubernamental fueron diluidas por su ambigüedad y ligereza.
La moderación de las respuestas fue bien llevada por Denisse Molina y Fabricio Vela, ceñidos ambos al libreto impuesto por el CNE.
Editorial de REVISTA DE MANABÍ.
