Una de cada seis personas en el mundo afirma sentirse sola.
La soledad y el aislamiento social no son solo estados emocionales, pueden ser letales.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la soledad se asoció con más de 871.000 muertes anuales, el equivalente a 100 muertes por hora entre 2014 y 2019.
Ahora se sabe que la salud social —nuestra capacidad para formar y mantener conexiones humanas— es tan esencial para nuestro bienestar como la salud física y mental.
La desconexión puede tener consecuencias devastadoras: aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, depresión, ansiedad, demencia, muerte prematura, bajo rendimiento escolar y laboral; cuesta a las economías y sociedades miles de millones al año.
El informe marca un punto de inflexión para esta grave amenaza para la salud mundial y destaca la necesidad de un liderazgo y una acción decididos.
FUENTE: Colaboración informativa del consultor político Gustavo Gaitán Thornee.
