Breve reseña sobre un acto literario donde dos hermanas ecuatorianas, ambas educadoras y poetisas, presentaron en público su respectivo nuevo poemario nutrido de añoranzas.

Por Vladimir Zambrano / vladichzg@hotmail.com

El viernes 24 de octubre del 2025, el Auditorio del Museo Centro Cultural Manta (MCCM), en la ciudad de Manta, provincia de Manabí (Ecuador), fue escenario de un acto cargado de sensibilidad y letras: la presentación del poemario “En el crepúsculo de la vida”, de la escritora y educadora Glauca Mendoza de Flores.

A sus 86 años, la autora reafirma que nunca es tarde para cumplir los sueños y dejar huellas a través de la palabra. Nos ha presentado ahora su segundo poemario, luego del publicado en 2021; es un sueño cumplido y llega como un tributo íntimo a la memoria, al amor y a la vida compartida.

La poetisa Glauca Mendoza en un aparte del acto literario. Posa junto al abogado Ricardo Bravomalo, coordinador del MCCM. / FOTO enviada por Vladimir Zambrano G.

Tras la pérdida hace más de un año de su esposo, compañero inseparable durante más de seis décadas, Glauca convierte el duelo en poesía, evocando los mejores años junto a él y agradeciendo por la familia que formaron.

Escribir es mi manera de agradecer la vida”, ha expresado la autora, quien ve en este nuevo libro una forma de heredar versos a sus hijos y nietos, para que conozcan su historia y la fuerza de sus sentimientos.

El anuncio del acto literario.

Durante 43 años de magisterio, Glauca Mendoza dedicó su vida a la enseñanza con alma y corazón. Estudió literatura y ha sido una declamadora exquisita, reconocida por su participación en múltiples eventos culturales donde su voz y su presencia poética siempre despertaron admiración.

Una hermana también poetisa

El acto contó además con la participación de su hermana Grecia Mendoza de García, quien también presentó su propio poemario titulado “Recuerdos amorosos”. Ambas compartieron el escenario para celebrar no solo la publicación de sus obras, sino también a través de sus letras una vida entera dedicada a la docencia, la lectura y la poesía.

Acercamiento fotográfico al público invitado a la sesión poética. / FOTO enviada por Vladimir Zambrano G.

Las autoras consideran su talento un don divino, inspirado también por la herencia de su padre, don Juan Sigifredo Mendoza, recordado bardo laureado que transmitió a sus hijas el amor por la palabra.

El público, familiares y amigos, fueron testigos de una velada entrañable donde la poesía se fundió con la gratitud, la memoria y el amor por la vida, donde las autoras observan ahora el camino al crepúsculo iluminado por versos y recuerdos.