En una publicación anterior, en esta misma REVISTA DE MANABÍ, hacíamos notar que cada uno de nosotros, los ciudadanos ecuatorianos, debemos contribuir individualmente a lograr que nuestro país, Ecuador, ofrezca para todos un ambiente de convivencia tranquila en el que podamos conseguir lo que cada uno se proponga de manera legítima.

Y dijimos que, para obtener ese objetivo, hace falta el buen ejemplo de quienes desempeñan funciones de autoridad en las diversas instancias públicas y privadas, ya que a esos mandatarios corresponde ser los primeros en actuar honestamente, demostrando sapiencia, trabajo esmerado, respeto al ordenamiento jurídico del país, y gran responsabilidad social procurando satisfacer las necesidades y anhelos de toda la población.

Elegir autoridades intachables

Precisamente, con el propósito de alcanzar ese modelo ideal de conducta imitable, hoy nuestras ideas las centramos en despertar la conciencia pública, para entender que todos podemos ayudar a conseguirlo mediante los procesos electorales a los que somos legalmente convocados.

¿Cómo? Interesándonos en conocer a fondo la vida personal de cada candidata o candidato: su familia, sus amistades, su quehacer profesional, su comportamiento social y, por último, su preparación para el desempeño idóneo del cargo al que aspira.

Es fundamental que los candidatos gocen de prestigio social; que sean personas de buen trato, honestas y con acendrado interés por mejorar la calidad de vida de todos los pobladores del territorio ecuatoriano.

Conociendo bien a los candidatos es posible hacer una elección confiable. Para esto hay que tamizar con gran cuidado esas candidaturas que presumen de su fama, buen aspecto, locuacidad, recorrido político, poder económico y otras máscaras engañosas.

Lo primordial es que tengan una hoja de vida limpia, buen raciocinio, que sean prudentes, honestos y con una gran sensibilidad social para conocer y resolver los problemas de la gente, sin excepciones.

El rol de los periodistas

A fin de que los electores consigan este conocimiento, de modo completo y oportuno, también hace falta que los periodistas de los diversos medios de comunicación masiva, particularmente los dedicados a informar del acontecer diario, obtengan y publiquen anticipadamente la hoja de vida de cada candidata o candidato.

Pero estructurándola mediante investigación propia del medio, no reproduciendo sin comprobación lo que dicen los boletines emitidos por las personas candidatas o por el partido/movimiento político que les patrocina.

Las fuentes recomendables para obtener esa información se hallan en los barrios donde residen los candidatos, en sus lugares de trabajo, en las organizaciones comunitarias o gremiales a las que pertenecen, y en las unidades educativas donde obtuvieron su formación cultural.

Aparte de las entidades públicas que llevan registros de identidad, solvencia moral y económica, cumplimiento tributario, movimiento migratorio, trayectoria de servicio en instituciones del Estado, entre otros antecedentes de vida ciudadana.

El rol de las organizaciones partidistas

Naturalmente, todo lo expresado en párrafos anteriores debe tener como base el accionar patriótico de las organizaciones políticas partidistas, responsables de seleccionar candidaturas y conformar las listas respectivas cuando se trata de elecciones pluripersonales, como las de asambleístas y concejales.

Esta selección debe ser la más acuciosa y prolija posible, porque si del primer tamiz se cuelan las basuras, la culpa del desgobierno consiguiente habría que atribuirla directamente a las organizaciones políticas que corresponde, además de cargarles el peso de conciencia por la vulneración del derecho de los electores a elegir a quienes prefieren, ya sea como gobernantes o como legisladores.