Después del presente párrafo sigue la recomendación médica de una especialista en obstetricia y sexualidad a quien REVISTA DE MANABÍ acoge como articulista temática de salud sexual y reproductiva. ¡Bienvenida!

Autora: Lissette Crofford Vera*, Msc.

Las emociones juegan un papel vital en el desarrollo de la vida cotidiana. Son estados innatos y espontáneos que experimenta cada individuo como resultado de factores intrínsecos y extrínsecos.

Cumplen una función adaptativa, que nos ayuda a regularnos y favorece nuestra supervivencia, una función social que conlleva a la comunicación e interacción con otros y que actúa como función motivacional que nos permite expresar nuestras necesidades y carencias.

Las emociones nos condicionan a través de reacciones fisiológicas, pero también mediante nuestros pensamientos y conductas, generando cambios en el organismo.

Expertos sugieren identificarlas, reconocerlas y gestionarlas en la forma más adecuada, porque repercuten en la salud física, psicológica y sexual.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud sexual como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado a la sexualidad. Por tanto, el bienestar emocional desempeña un factor fundamental en la sexualidad de cada individuo.

Estados emocionales negativos, como tristeza, ansiedad, estrés, miedo, culpa, falta de autoestima, afectan la salud sexual alterando el deseo, el placer y la motivación. En cambio, la alegría, la confianza y la conexión aumentan el placer y deseo en pareja.

Una mala gestión emocional y un deficiente autoconocimiento, formarán una gran barrera en la vinculación afectiva y sexual con la pareja, apareciendo inseguridades, vergüenza y otros fantasmas que no nos ayuda a disfrutar plenamente de una relación sana.

Factores desencadenantes, como estereotipos sociales, eventos traumáticos, problemas de pareja, creencias o mitos, son causa para el desequilibrio de las emociones. Una experiencia de violación produce ansiedad o estrés en la víctima, alterando su respuesta sexual.

La hormona cortisol, presente ante situaciones de estrés, reduce los niveles de testosterona, causando disfunciones sexuales. La ansiedad genera tensión y disminuye la capacidad de concentración durante el acto sexual. Y la falta de energía o apatía, en una persona depresiva evitará deseos placenteros, perdiendo el interés a la sexualidad.

Cómo manejar las emociones y disfrutar la sexualidad

Identificar las emociones, reconocerlas cuando lleguen, es el primer paso para lograr bienestar emocional. Es imposible controlarlas en forma rápida, pero buscar estrategias antes de sentirlas nos permitirá saber qué hacer cuando estén presentes.

Trabajar y gestionar de modo continuo es un proceso largo. Pero identificar los factores que las genera nos lleva al autoconocimiento y la auto aceptación en la sexualidad.

Una comunicación abierta en pareja es lo primordial, expresando miedos y problemas en casa; evocando límites, necesidades y deseos promueve respeto, confidencialidad y mantendrá la motivación en la relación.

Además, escuchar y comprender el uno al otro, validando sus emociones sin juzgar o criticar, brinda confianza y seguridad y aumentará los deseos y el placer, cultivando una sexualidad plena y satisfactoria.

Referencias

  • Álvarez López L. & Maceira Mato S. (2020): Cómo influyen las emociones en nuestra sexualidad.
  • Emociona, 3. Arroyomolino, E. d. (2023): Cuida tu salud mental y sexualidad.
  • Saludpsience, 3. Organizacion Mundial de la Salud –  OMS (1975): Salud Sexual, definición.
  • Sorondo J. & Abramowski A. (2022): Las emociones en la Educación Sexual Integral y la Educación Emocional.
  • Tensiones y entrecruzamientos en el marco de un ethos epocal emocionalizado. Revista de Educación, 1853-1326 (en línea).

* Lissette Crofford Vera, obstetra por la Universidad de Guayaquil y magister en sexología por la Universidad de Cuenca (Azuay). Trabaja en el área de Obstetricia del Hospital Rodríguez Zambrano de Manta. Fue docente de la carrera Técnico en Atención Primaria de Salud en Guayaquil y se inició como obstetra profesional en el Hospital Divina Providencia de San Lorenzo, Esmeraldas. Tiene formación de post grado en especialidades de medicina sexual y técnicas de sexología; sexualidad en la tercera edad; erotismo y estímulos sexuales; educación sexual y neurobiología del amor; terapia en pareja; y psicoterapia sexual y de pareja. Medio de contacto: doc25.liss@gmail.com