Este interesante relato histórico da cuenta de que ciertos “descubridores de América” fueron, en realidad, auténticos piratas que saquearon, incendiaron y asesinaron en nombre de reinos colonizadores. Menciona unos cuantos nombres de aquellos perversos que atormentaron a los pobladores del territorio que hoy pertenece a la provincia de Manabí, República del Ecuador.

TONNY GONZÁLEZ PALACIOS* 

Con el antecedente de que Francisco Pizarro, en su inicial viaje hacia el sur buscando al “Piru”, en 1527 llegó a la mayor isla frente a nuestra costa, encontrando en ella grandes riquezas -pues allí radicaba un centro ceremonial de las culturas costeras-, la saqueó y por la fortuna que logró la denominó Isla de la Plata.

En el segundo viaje de Pizarro hacia el sur desembarcan en San Mateo (Esmeraldas), recorriendo por la costa hasta Santa Elena; y en el trayecto hicieron homenaje a su codicia, asaltando y saqueando los pueblos a su paso.

En meses posteriores de 1531 llegan, como refuerzos de Pizarro, Hernando de Soto y Hernando Ponce de León, y con ellos la primera mujer española, JUANA HERNÁNDEZ. Desembarcaron en Coaque, donde atracaron a la mayoría de pueblos, incendiándolos y asesinando a sus pobladores; y con ello mucha crueldad contra los aborígenes que opusieron una cruenta resistencia.

Huella de terror

Es en 1534 que aparece el temido Pedro de Alvarado, con 500 españoles y más de dos mil indígenas mayas y quiches, reclutados a la fuerza en Centro América.

Alvarado estuvo por cinco meses en Manabí, dejando su huella de terror y dolor; siendo Coaque, Charapotó, Manta, Salango y Jipijapa las más afectadas. Secuestran y asesinan al Cacique de los Mantas, Lligua Tohalli, y por ello con razón un cronista dice de Alvarado, que “era un hombre con grandeza para los desafueros y el crimen.

Pirata osado

A la muerte de Francisco Pizarro, al desatarse la guerra de facciones, Gonzalo Pizarro envió hacia las costas del hoy Manabí al osado pirata y oficial a su servicio, HERNANDO BACHICAO, quien con su flota se posesiona en la Isla de la Plata y desde allí va y asalta Salango, Manta, Portoviejo y Charapotó.

Piratas patrocinados

La presencia de otros piratas se inició con la aparición de FRANCIS DRAKE, personaje protegido y financiado por el Reino de Inglaterra. Según documentos, Drake llegó a Isla de la Plata en 1578. Allí explora y luego se dirige a Manta y Bahía; pero sus presas eran los barcos españoles, por eso ataca a un galeón que venía de Callao, cerca del Cabo Pasado, y con ese botín se aleja de nuestra costa.

Otro fue JACOBO HEREMITE CLERK, que desembarcando en Salango luego ataca a Manta, Charapotó y Portoviejo, bajando luego para atracar Guayaquil.

Este pirata era auspiciado por el Príncipe Mauricio de Orange y lo narrado sobre aquel ocurrió en el año 1625.

Para 1684, barcos de la flota del  pirata EDUARDO DAVID desembarcan en Manta, asaltando esta población y llegando hasta Montecristi. Esta es una causa de que las poblaciones establecidas frente al mar disminuyan su población.

Según documentos, para 1709 llega el pirata TOMÁS DOVER a la Isla de la Plata y desde allí ataca los poblados de Salango, Machalilla y Cayo. Posteriormente, Charapotó y Bahía.

Las últimas expediciones de las que se tiene información son las del pirata CHIPERTON, quien baja en Coaque, después asaltará Puerto Cayo, llegando hasta Jipijapa.

Después será JORGE ANSON que desembarcará y asaltará Manta, Montecristi y Charapotó, esto en 1791.

Piratas chilenos

La incursión pirata final de la que se tiene información es la de los piratas chilenos, llegados en el bergantín “El diamante”, que asaltan en Manta el 23 de septiembre de 1818, procurándose un grandioso botín.

Se tiene conocimiento de que los habitantes de Manta se refugiaban en Montecristi, desde donde se hizo una gran defensa que frenó a los asaltantes.

La piratería no se agotó con estos famosos, pues existieron rezagos que asediaron a nuestra provincia, pero que para esos tiempos ya se habían desarrollado mecanismos de defensa, múltiples y eficaces.

* Tonny González Palacios, ciudadano de la provincia de Manabí (Ecuador). Fue docente de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), director ejecutivo del Consejo Nacional de Universidades, y director provincial de la Contraloría General del Estado en Portoviejo.