Quien escribe el artículo de opinión que sigue tras el párrafo presente, supone que algún asesor desprevenido indujo a error al presidente ecuatoriano Daniel Noboa Azín cuando seleccionaba los temas que incluiría en su informe anual dirigido al país recientemente, ocasionando con eso que el mensaje presidencial sea blanco de duras críticas.

Por Víctor Arias Aroca*
Se ha desatado una ola de críticas, generalmente insanas, en contra del informe presidencial de 24 de mayo de 2026. Esta secuencia crítica tiene su origen en variadas fuentes: la gente especializada que sabe de política pero piensa en elecciones; la gente malvada que no sabe de política; la gente que sabe pero anda en otra onda; la gente que solo pretende destruir y la gente que oculta sus complejos en las redes.
Ensayemos un escenario desde lo positivo, impulsando el optimismo y estimulando el sentido de lo patriótico, sin abandonar el pensamiento crítico. Esto quiere decir que, a pesar de tener reparos a la gestión de gobierno, se puede hacer un análisis político que no propenda al exterminio, tal cual ha ocurrido con quienes, atribuidos de mala fe y misantropía política, solo pretenden destruir y hacer espacio para sus intereses.
1. El señor presidente escuchó a un asesor que le propuso omitir los dos temas capitales de la sociedad, que eran precisamente aquellos que esperaban los malos, ocultos en las sombras, para desbaratar al presidente.
2. Ese asesor creía que al desestimar esos dos temas centrales, la atención ciudadana se iba a desviar hacia otros ejes de gobierno y hacia los tres aciertos que el presidente citó para cerrar el discurso.
Y allí estuvo el error del asesor. ¿Saben por qué? Porque únicamente el presidente, por su alta investidura y por ser el centro de la opinión pública, iba a menguar la alta tensión que estos temas generaron y con su propia decisión de enfrentar el tema, hubiera cambiado la percepción por un asunto que el presidente bien podía manejar y confrontar.
Si el presidente hubiera expresado:
«Frente al hecho de que la primera dama ha llegado a la cumbre de su formación intelectual y profesional, me permito decir que este procedimiento académico es un recurso constitucional y legal, al que pueden acceder todos aquellos que registran actividad previa en su propia especialidad. Tal como está ocurriendo con los profesionales de la comunicación en diversas universidades que valoran el ejercicio previo y tal como está ocurriendo con actores, escritores y artistas en la Universidad de las Artes.
“Todo se encuentra enmarcado en la ley y no existe ningún aprovechamiento del poder de mi parte ni de la postulante, pues ella se sometió a todas las pruebas y al rigor académico que impone la Universidad y el sistema.
“Solo el odio político desmesurado ha permitido que se desvalore, con torrencial sevicia, el talento de una mujer ecuatoriana.»
3. Si hubiera dicho: «En el proceso de contratación de equipo para generación de energía eléctrica, el Ministerio ha dado cumplimiento estricto a los instrumentos de la ley de contratación pública; y si algún recurso procedimental se pasó por alto y ese error indujo a que un timador profesional se aprovechara de la buena fe del gobierno del Ecuador, eso no significa que ni el presidente, ni la Contraloría y los órganos de control pudieran tolerar ni permitir una compra fraudulenta, ni un negocio pernicioso, que excepcionalmente pudiera considerarse un acto de corrupción.
“Por eso, el Estado ecuatoriano ha propuesto una investigación en los Estados Unidos y ha entregado a la Fiscalía toda la información documental que se requiere para detectar a los culpables y recuperar los recursos invertidos.»
Con esto hubiera sido suficiente y no hubiera dejado la sensación (que es peor) de que el presidente ha rehuido deliberadamente dos temas que la comunidad entera esperaba que fueran tratados a nivel presidencial; y se hubiera evitado que, terminado el discurso, se desatara una verdadera tormenta por dos asuntos que, si los analizamos de forma independiente, no tienen por qué debilitar a un gobierno democrático, en forma extrema.
Sé muy bien que no harán caso. Que nadie le llevará este mensaje al presidente. Que los pocos que lean se sentirán delatados. En especial el equipo asesor, si es que lo existe, me va a odiar para siempre por haberlos delatado.
Se equivocaron. Estoy seguro que el presidente, confrontando estos asuntos, se hubiera sentido más seguro y con mejor semblante. Ya verán.
Por ahora, de aquellos grandes pensadores de la ciencia política que aprendí a leer en la universidad, desde Aristóteles, Rousseau, Montesquieu, Hobbes y Locke; hasta los más actuales como Dahl, Easton, Hungtinton, Bobbio y Sartori, según me han enseñado en mi maestría, solo mencionaré que Sartori propone en su obra, Teoría de la Democracia, tres elementos fundamentales que conforman el poder político: «igualdad ante la ley, soberanía popular y legitimidad de las decisiones.”
La democracia, señores, pertenece a la colectividad, no al criterio de un asesor. Piensen. El poder tiene la referencia del trapecista: no caer antes de tiempo. Pero más temprano que tarde, antes que el gallo cante tres veces, me darán la razón.
Con el pretexto de una supuesta protección temática, muy parecida al adulo, algún desaprensivo asistente propuso que el discurso presidencial no toque ni mencione estos puntos críticos (Se olvidaron que el poder es propiedad de los ciudadanos).
La anulación de enfrentar estos dos temas capitales fue un grave error. “El remedio fue peor que la enfermedad.”
* Víctor Arias Aroca es ciudadano ecuatoriano radicado en la ciudad de Manta, provincia de Manabí. Abogado, doctor en Jurisprudencia, es además un intelectual destacado en las expresiones culturales de la literatura y la oratoria.
