Lo expone, con fundamentos científicos y legales, la experta que semanalmente orienta en REVISTA DE MANABÍ sobre salud sexual y reproductiva.

Autora: Lissette Crofford Vera*, MSc

La sociedad humana y su cultura han marcado arbitrariamente la desigualdad de poder en la relación de géneros (femenino y masculino). La cultura patriarcal y los roles estereotipados han generado conductas de violencia explicitas (machismo), pero también actitudes más sutiles y normalizadas presentes en las interacciones diarias en los ámbitos familiar, laboral y social.

El micromachismo viene del prefijo “micro”, que significa pequeño; y machismo se deriva de macho. Son expresiones de dominación y violencia psicológica machista presentes en la vida cotidiana. Suelen darse de manera sutil y forman parte de lo cotidiano en las relaciones personales e interpersonales.

Desde compartir un chiste sexista que parece ser inofensivo, ser juzgada como mal conductora por el hecho de ser mujer, hasta colocar el cambiador de pañales de bebés en los baños de mujeres, son actitudes que forman parte de un orden social patriarcal considerado inofensivo y normal.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoce al micromachismo como comportamiento sutil de dominio, inherente a los roles tradicionales de género. A pesar de que no son violencia física, mantienen la desigualdad en las responsabilidades hogareñas y permiten que la violencia de género sea más profunda.

Tipología del micromachismo

Existen algunos tipos de micromachismos: espacio – tiempo, cuando el hombre “ayuda” en la casa, pero delega en la mujer la responsabilidad total de administrarla, porque él “solo hace un favor” en forma voluntaria. Invisibles, cuando los hombres toman decisiones que afectan también a su pareja y las ejecutan sin consultarla o comunicarse con ella, dando por sentado que la esposa “está de acuerdo”. Coercitivos, cuando los hombres se sientan con las “piernas abiertas”, ejerciendo presión y poder deliberado sobre las mujeres.

Sin embargo, por la costumbre de sus manifestaciones, los micromachismos muchas veces resultan difíciles de detectar. Apelan a la manipulación sutil y se esconden tras la fachada del afecto y la protección, confundiéndolos como un acto de amor y no de exclusión.

Por tanto, estas violencias ocultas, al no dejar evidencia física, son negadas y minimizadas, haciendo que las víctimas parezcan culpables de la agresión: “Pero, ¿tú qué hiciste? ¡Seguro lo provocaste!”.

En Ecuador, en la página 1 de la Ley Contra la Violencia a la Mujer y la Familia, de 1995, en el art. 4, literal a, se define a la violencia psicológica “Como toda acción u omisión que cause daño, dolor, perturbación emocional, alteración psicológica o disminución de la autoestima de la mujer o familiar agredido.”

Además, existen otros tipos de micromachismos, como manterrupting (la tendencia del hombre a interrumpir el discurso de la mujer en reuniones o conversaciones),  bropropianting (cuando es el hombre quien recibe el crédito por una idea que ha propuesto una mujer).

Consecuencias a largo plazo

Aunque se aprecia normal en algunas situaciones, el micromachismo atenta contra la integridad psicológica de las mujeres, ya que son conductas aprendidas y automatizadas en los hogares, donde los padres lo hacen ver como parte de la relación funcional de pareja, aceptándose después en las futuras generaciones.

A largo plazo, este tipo de comportamientos genera consecuencias, como: baja autoestima, dependencia de la pareja para tomar decisiones, inseguridad para elegir por cuenta propia. También persiste la brecha causada por la desigualdad de género, y mantiene de manera invisible la violencia psicológica.

Los micromachismos son formas sutiles e invisibles de violencia machista y perpetúan la desigualdad. Aunque parecen inofensivos, limitan la libertad de las mujeres y refuerzan la violencia de genero. Erradicarlos requiere identificar actitudes automatizadas y conductas aprendidas, procurando corregirlas para construir una sociedad justa y equitativa.

Referencias

Bonino, L. (1996). Micromachismos la violencia invisible en la pareja. Primeras Jornadas de género en la sociedad actual. Valencia: Generalitat Valenciana, 25-35. Obtenido de https://www.generoymetodologias.org/media/publicaciones/archivos/micromachismos_0.pdf

Ferrer Pérez, V. A., Bosch Fiol, E., Navarro Guzmán, C., & Palmer, R. (2008). Los micromachismos o microviolencias en la relación de pareja: Una aproximación empírica. Universidda de Murcia Anales de Psicologia, 342-452.

Regader, B. (04 de 2026). Micromachismos: 4 muestras sutiles de machismo cotidiano. Obtenido de https://psicologiaymente.com/social/micromachismos

* Lissette Crofford Vera, obstetra por la Universidad de Guayaquil y magister en sexología por la Universidad de Cuenca (Azuay). Trabaja en el área de Obstetricia del Hospital Rodríguez Zambrano de Manta. Fue docente de la carrera Técnico en Atención Primaria de Salud en Guayaquil y se inició como obstetra profesional en el Hospital Divina Providencia de San Lorenzo, Esmeraldas. Tiene formación de post grado en especialidades de medicina sexual y técnicas de sexología; sexualidad en la tercera edad; erotismo y estímulos sexuales; educación sexual y neurobiología del amor; terapia en pareja; y psicoterapia sexual y de pareja. Medio de contacto: doc25.liss@gmail.com