En los últimos años, el concepto de Marca Ciudad ha cobrado fuerza como una estrategia para posicionar a las ciudades en el ámbito nacional e internacional. Sin embargo, con demasiada frecuencia se confunde con la creación de un logotipo, un eslogan o una campaña publicitaria. Esa visión es insuficiente. Una auténtica Marca Ciudad debe surgir de la historia, del patrimonio y de la identidad colectiva de sus habitantes.


En este contexto, resulta pertinente reflexionar sobre la iniciativa «Sobre las huellas de Marshall Saville. 120 años después redescubriendo nuestra cultura», que pone nuevamente en el centro del debate uno de los mayores legados arqueológicos de la costa ecuatoriana: la Silla Manteña.


La imagen utilizada para conmemorar los 120 años de las investigaciones del arqueólogo estadounidense Marshall H. Saville no solo recuerda un episodio importante de la historia de la arqueología en Manabí. También plantea una oportunidad para comprender que el patrimonio cultural puede convertirse en el eje de una verdadera Marca Ciudad.


Marshall Saville llegó a la costa manabita a comienzos del siglo XX y documentó numerosos vestigios de la antigua Cultura Manteña. Sus investigaciones permitieron que el mundo académico conociera la riqueza arqueológica de esta región, donde la Silla Manteña destacó como una de las expresiones más representativas del poder político y ceremonial de aquella civilización.

Más de un siglo después, ese legado sigue vigente. La Silla Manteña continúa siendo el símbolo material más importante de la antigua cultura que habitó estas tierras y constituye una evidencia de la organización social, el desarrollo artístico y la capacidad política alcanzada por los pueblos manteños antes de la llegada de los españoles.


Precisamente por ello, la Silla Manteña posee un valor que trasciende el ámbito arqueológico. Representa la memoria histórica de un pueblo y constituye un elemento diferenciador que ninguna otra ciudad puede reivindicar con igual legitimidad. En una época en la que las ciudades buscan distinguirse para atraer turismo, inversión y reconocimiento, resulta lógico preguntarse si el mayor activo de Manta no se encuentra precisamente en su propia historia.

Una Marca Ciudad sólida no puede construirse sobre elementos circunstanciales ni responder únicamente a criterios de mercadeo. Debe sustentarse en símbolos que expresen autenticidad, permanencia y sentido de pertenencia. La Silla Manteña reúne esas condiciones. Es un emblema que conecta el pasado con el presente y proyecta una imagen única hacia el futuro.

La conmemoración de los 120 años de las investigaciones de Marshall Saville debería ser el punto de partida para una reflexión más amplia sobre la necesidad de incorporar el patrimonio arqueológico como parte de la planificación estratégica de la ciudad. No basta con exhibir piezas en museos o recordarlas en fechas conmemorativas. Es necesario integrarlas en la educación, la cultura, el turismo, el espacio público y la narrativa institucional de Manta.


Las ciudades más reconocidas del mundo han comprendido que su patrimonio histórico constituye uno de sus principales activos. Han convertido sus monumentos, sus tradiciones y sus símbolos en elementos centrales de su identidad. Manta posee esa misma posibilidad con la Silla Manteña, un ícono que sintetiza más de mil años de historia y que puede convertirse en el eje de una Marca Ciudad con raíces profundas.


No se trata de mirar al pasado con nostalgia, sino de utilizar la historia como fundamento del futuro. Una ciudad que conoce y valora su origen fortalece el orgullo de sus habitantes y proyecta una imagen más auténtica y competitiva.

La Silla Manteña no es únicamente una reliquia arqueológica. Es el símbolo de una civilización, el testimonio de una identidad milenaria y una oportunidad para construir una Marca Ciudad basada en aquello que ninguna campaña publicitaria puede fabricar: la autenticidad de la historia. Si Manta aspira a consolidar una identidad reconocida dentro y fuera del Ecuador, debe comprender que su mayor fortaleza no está en un diseño gráfico, sino en el legado cultural que ha permanecido durante siglos y que hoy puede convertirse en el rostro más genuino de la ciudad.

© 27.06.2026 JORGE LUIS BOWEN LOOR – jorgebowen@hotmail.es