Por: Joselías, 2026-11-03

¡Hola, amigos!
Manta es la ciudad de mi nacimiento. Con ella diré que mis conocimientos escrudiñan el pasado, mi inteligencia convive el presente y mi espíritu está en el futuro.
Es lo que estoy haciendo con el proceso de la cantonización de Manta, al que denomino como una “década de perseverancia”.
Sabemos que todo comenzó el 18 de julio de 1912 cuando, con la fuerza de un líder y la convicción de un grupo, los parroquianos decidieron mantener e impulsar la idea de la “cantonización de Manta” durante un largo período de diez años, hasta 1922.
Mis maestros me enseñaron que las ideas no mueren únicamente por oposición; también mueren por desgaste, por cansancio, por frustración acumulada. Muchas aspiraciones colectivas fracasan, no por falta de razón, sino por falta de persistencia.
Considero que la historia de la cantonización de Manta es la historia de la perseverancia. La idea sobrevivió diez años con una convicción profunda y la voluntad de un pueblo que superó la prueba más difícil: la prueba del tiempo.
TRES ETAPAS
A lo largo de esta década (1912 – 1922), el proceso de cantonización puede comprenderse en tres grandes etapas que se entrelazan entre sí.
La primera etapa: Las peticiones al Gobierno central. Se presentaron dos solicitudes formales para lograr el reconocimiento institucional. Se trataba de demostrar que la aspiración de Manta no era un capricho, sino una necesidad respaldada por argumentos sociales, económicos y territoriales.
La primera, firmada por cientos de ciudadanos se presentó al Congreso nacional con fecha 10 de septiembre de 1912. La reacción de Montecristi es furibunda. Su condición de ciudad señorial y poderosa, fundadora de la provincia de Manabí, influye decididamente en el Congreso que niega la solicitud de los parroquianos. Las autoridades de Montecristi declaran enemigo al líder Ascario Paz.
La segunda solicitud al presidente de la República, con fecha 13 de septiembre de 1913. Ascario Paz, personalmente la entrega al Gral. Leonidas Plaza Gutiérrez. La respuesta fue tajante: “Mientras yo sea presidente, Manta nunca será cantón”. Plaza es nativo de Charapotó, parroquia de Montecristi.
Aquí es donde comienza la verdadera prueba de la perseverancia.
Para sostener el proyecto de cantonización, junto a otros parroquianos, estructura el partido político de «Los Rojos», de tinte línea liberal alfarista. Se identifican con una pañoleta roja al cuello en memoria del Gral Alfaro que había sido incinerado en Quito.
La segunda etapa: La participación dentro del Municipio de Montecristi. Esta segunda etapa muestra un giro estratégico importante. La participación dentro del Municipio de Montecristi para lograr la creación de otra parroquia como habían sugerido algunos diputados.
Los gestores entendían que los cambios no siempre se logran desde fuera. Querían involucrarse directamente para crear las condiciones de su aspiración.
Ascario Paz, en carta dirigida al periodista Julio Villagrán Lara (1950), reconocerá que aquello resultó frustrante frente al esquema político administrativo imperante en aquellos tiempos.
La tercera etapa: Las alianzas políticas. En mi criterio, esta etapa representa la madurez estratégica del proceso de la cantonización.
Ascario Paz, en 1919, logró articularse con actores clave del escenario nacional: el Dr. José Luis Tamayo y el Sr. Sergio Domingo Dueñas, quienes, desde el año 1920 a 1924, serán presidente de la República y diputado, respectivamente. Ellos desempeñan roles importantes en el proceso de la cantonización.
Este momento demuestra algo esencial para las generaciones presentes. Las transformaciones sociales requieren no solo de convicción, también requieren capacidad de diálogo y negociación.
Las ideas necesitan canales políticos para convertirse en realidad. El diálogo es imprescindible en la gobernanza administrativa. Es lo que deben comprender los líderes políticos en este presente electoral del 2026, cargado de revanchismos, sectarismos y postverdades.
AÑOS DECISIVOS: 1920 – 1922
Con el triunfo presidencial de José Luis Tamayo, Ascario Paz considera que ha llegado hora para fortalecer el proceso de cantonización.
Mi padre, Víctor Sánchez, quien ya tiene 21 años, me comenta que, para septiembre de 1921, el grupo de Los Rojos conforma un segundo Comité Pro-cantonización de Manta, liderado por Carlos Cevallos Barreiro siguiendo los lineamientos del patricio Ascario Paz.
Cevallos será perseguido y encarcelado por las autoridades de Montecristi. Aquello alentó aún más la causa de los parroquianos mantenses.
Al acercarse 1922, la causa de la cantonización ya no era una aspiración incipiente. Era un proyecto maduro, sostenido en el tiempo, con legitimidad social y con articulación política.
A mediados de 1922, el partido de “Los Blancos”, quienes se habían opuesto a la cantonización por sus vínculos con Montecristi, se suman al proceso. El 8 de julio de 1922, conforman un tercer comité pro cantonización, presidido por el capitán del puerto de Manta, Sr. Pedro Elio Cevallos.
Al día siguiente, 9 de julio, se conforma un cuarto comité presidido por Ricardo Pablo Santana y Carlos Cevallos Barreiro; y un quinto comité, dirigido por Cosme Mena y Flavio Reyes.
El tiempo había hecho su trabajo. Había probado la resistencia de la idea, había fortalecido a sus impulsores y había preparado el terreno para el momento decisivo.
Este momento llegó en septiembre con la promulgación del decreto de cantonización. En octubre, Ascario Paz y Sergio Domingo Dueñas traen una copia. Carlos Cevallos Barreiro la pronuncia en el parque central frente a los parroquianos.
El 4 noviembre de 1922 Manta asume su condición de Cantón, de conformidad con la Constitución de la República. Días más tarde se nombra a la primera autoridad, el jefe Político, quien conducirá las elecciones para el primer cabildo del naciente Cantón Manta.
El esfuerzo acumulado de una década, desde el 18 de julio de 1912, se convirtió en un hecho que redefinió el destino de la parroquia para convertirla en la Manta infinita del siglo XXI. (Joselías, 2026-11-03)
