Más allá de Tarqui

El terremoto del sábado 16 de abril golpeó masivamente a la zona comercial y hotelera de la Parroquia Tarqui de Manta y parcialmente a otras zonas del cantón donde quedaron edificios heridos de muerte y muchos en terapia intensiva, calles resquebrajadas o hundidas, postes del alumbrado público caídos, entre otros daños que contribuyen a agravar el desastre.

Lo de Tarqui es particularmente grave porque la sacudida telúrica atravesó el corazón de su actividad comercial y turística, que ocupaba directamente a millares de personas, impulsaba a parte de la producción y el comercio del país y servía a toda la ciudad. Allí estaba concentrada la mayor fuerza del comercio minorista popular, una colmena de trabajo permanente los 7 días de la semana y 18 horas por día. Los hoteles y restaurantes servían a los segmentos de población medio y bajo. Además había centenares de talleres de toda índole y otros establecimientos de servicios variados. Esa dinamia laboral multifacética era lo que animaba el multitudinario movimiento bancario de la ciudad.

Allí, en la Zona Cero de la catástrofe ocurrida en Manta, los edificios que no cayeron tampoco sirven porque sus estructuras están severamente dañadas. Y los poquísimos que pueden estar servibles no son utilizables mientras dure el periodo de demoliciones y desalojo de escombros. Es decir, parálisis social y económica absoluta durante mucho tiempo.

Pero el terremoto también dañó a muchas edificaciones en la neurálgica y muy transitada Avenida 4 de Noviembre, a tal punto que algunos tramos están cerrados al tránsito. Algunos edificios se derrumbaron, como es el caso de una de las torres de la Clínica Manta (la otra sigue en pie pero inservible), otros quedaron inclinados y muchísimos tienen serios destrozos de mampostería o paredes, como el flamante y sin uso conjunto habitacional del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), el Paseo Shopping, el Palacio del Rulimán y el edificio RDH.

En la Parroquia Manta, que nació con la ciudad, hay algunos edificios a punto de caer y muchos cuyas paredes están hechas añicos, por ejemplo el enorme centro de eventos sociales César Palace. Todo esto es particularmente visible en los alrededores del cuartel de comando general del Cuerpo de Bomberos. Es zona de alto riesgo donde el comercio y los servicios funcionan parcialmente.

Hay daños a lo largo y ancho de la ciudad. Un edificio inclinado junto a la Vía Interbarrial; muros perimetrales, postes de alumbrado público y el edificio del Sindicato de Choferes de Tarqui en la Avenida Oliva Miranda; los galpones de las industrias procesadoras de pescado Olimar y Seafman en la Parroquia Los Esteros; la torre de apartamentos del Hotel Oro Verde; la torre de la batería de silos de Industrias Ales y el Estadio Jocay, próximos a la Avenida 113; dos pisos sin estrenar de una vivienda en la Ciudadela El Pacífico, cercana al Hospital Básico Lams; techos y paredes de pequeñas viviendas destruidos por el derrumbamiento del muro perimetral de la ex Piladora Pepita.

La tarea de reconstrucción y reparaciones en Manta es gigantesca y millonaria, con un largo periodo de transición que disminuirá sensiblemente el ritmo y el volumen de la economía local.

MANTA, 29 de abril de 2016.