Galería fotográfica de la hecatombe aleccionadora

Nos parece llegado el momento oportuno para revisar con detenimiento y atención aguda diversas gráficas que capturan el instante inmediatamente después del terremoto del 16 de abril de 2016, cuando muchas edificaciones de la provincia de Manabí (Ecuador) se derrumbaron o quedaron averiadas y atrapadas entre sus escombros varios centenares de vidas segadas por la tragedia.

Hemos recopilado del banco de imágenes de Google, en internet, las fotografías más impactantes de aquel momento fatídico, logradas por diversas fuentes informativas del mundo entero.

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Las presentamos en una galería destinada a perdurar como testimonio vívido de la hecatombe y como un recordatorio permanente de que los seres humanos debemos ser muy precavidos a la hora de construir nuestras moradas y sitios de trabajo y recreación, porque como aclaran los expertos -basados en la investigación científica-, los terremotos no son los que matan a la gente ni destruyen lo construido por ella, sino las edificaciones inapropiadamente situadas, mal diseñadas y peor levantadas.

Hace más de dos mil años, el Señor Jesucristo lo advirtió de esta manera: “Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.” (Mateo 7, 21-27. La Biblia Latinoamericana, Editorial Verbo Divino, 2005.)

El asunto es claro: La Tierra vibra constantemente porque está suspendida en el espacio infinito y gira sin descanso alrededor del Sol, pero esas vibraciones regulares no son percibidas por el sistema sensorial de las personas. De tanto girar y girar, la Tierra acumula energía en las juntas o uniones de las placas que conforman su corteza como un rompecabezas. Cuando la energía acumulada llega al límite, explota y remueve las placas de la unión correspondiente. Y, ¡zas!, el gran sacudón o terremoto.

Así fue creada la Tierra y así seguirá hasta el final de los tiempos. Y como la Tierra fue creada mucho antes que los individuos vivientes que la pueblan, son estos los obligados a adaptarse a ella y no al revés.

Ojalá que en Manabí aprendamos la lección, y el Ecuador entero también. Esto debería ser materia de una asignatura educativa temprana y constante en todo el sistema escolar ecuatoriano. Además, sería bueno que en cada pueblo devastado después del terremoto del 16 de abril se erija un gran monumento con el memorial de las víctimas fatales, mártires que dieron su cuota de sacrificio (como lo hizo Jesucristo en la cruz) para enseñarnos a vivir respetando a la naturaleza y cuidando de nosotros y de nuestras familias. Sería un recordatorio diario de precaución.

MANTA, 01 de mayo de 2016.