El Gobierno municipal de Montecristi ha expandido y delimitado el territorio que pertenece a la ciudad, sectorizándolo en polígonos (unidad urbanística ordenada) a fin de proteger el ambiente y mejorar la vida de los ciudadanos.

Para tal efecto se actualizó el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDYOT), que confirma las deficiencias del crecimiento urbano encontradas en la etapa de diagnóstico estratégico, según Enrique Vélez Gómez, director de planificación municipal. Él observa un crecimiento desequilibrado de la población actual; es decir, demasiada concentración en unos sitios y muy baja en otros, además de la mezcolanza de usos del suelo: viviendas en medio de industrias, unidades educativas entre bares y discotecas, etc.

Por ello el estudio del nuevo límite urbano identifica tres sectores que serán divididos en polígonos, donde actualmente son notorias aquellas distorsiones: El Arroyo, Golf Club, Lomas del Porvenir, Los Artesanos y Los Corrales, que juntos suman un crecimiento territorial urbano del 90 por ciento en una área de 43.8 km2. Los polígonos viabilizarán la aplicación de nuevas regulaciones municipales para el control del crecimiento y poblamiento desde una visión territorial moderna, según explicó Vélez.

El proceso de la nueva delimitación urbana tiene el aval del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que otorgó la autorización para el cambio de uso de suelo: de rural a expansión urbana o zona industrial. Esto dio luz verde al estudio para el desarrollo del modelo territorial deseado, establecido en el PDYOT.

A criterio de Vélez, la nueva visión -de territorios dentro de un modelo deseado- se planteará a partir de una lógica de movilidad peatonal, las conexiones, interrelaciones y alternativas viales; sin dejar de lado los centros poblados, pues históricamente los centros urbanos son los únicos sobre los cuales se han construido estas dinámicas.

Vélez observó que en la pirámide de jerarquía multimodal de transporte y movilidad se definió que el peatón es primero, seguido por la bicicleta, luego por el transporte público y finalmente por el automotor privado, normas que se deben seguir para lograr el ordenamiento que tanto se anhela en una ciudad.

Desde esta perspectiva, el análisis lleva a comprender que la movilidad humana abre el camino para que se desarrollen nuevos corredores viales con la capacidad de albergar peatones, bicicletas y automotores, de tal manera que los habitantes tengan un modo fluido de recorrer el territorio cantonal y vivir la ciudad de manera adecuada, “porque la ciudad es para los ciudadanos, por sobre todas las cosas”, sentenció Enrique Vélez.

FUENTE: Boletín informativo y foto enviados por la periodista Sofía Paredes Rivera, directora de comunicación del Gobierno municipal de Montecristi.
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