Importancia de la actividad silvopastoril

Autora: Sonia Beatriz Tornowoski (Argentina).

Por Pedro Pablo Jijón Ochoa*


INVITADO por mi buena amiga doña Sol Damerval a reunión con líderes agropecuarios de la Comuna Ayampe, al sur de la provincia de Manabí, nos dimos el tiempo para recorrer en sus finos caballos de silla -desde la Hostería Equus Erro- a través de potreros, bosques de algarrobos y guayacanes reverdecidos por las primeras lluvias de la etapa invernal del mes de enero.

Esta parte del Ecuador se encuentra en una región o sistema biológico denominado Bosque Seco, que abarca la Costa del Ecuador y la Costa del norte de Perú, donde prospera fauna y flora especial adaptada a ese ambiente, donde los habitantes de esta región han sabido adaptarse y desarrollar sus actividades agropecuarias.

En la región del Bosque Seco están marcadas dos estaciones: el verano (mayo a noviembre), época seca y fresca; y el denominado invierno (diciembre a abril), meses de calor y lluvias, estación que se aprovecha para agricultura de subsistencia con cultivos de ciclo corto, época donde se dan las pariciones de los ganados de todo tipo, recuperación y levante de ganaderías, y se aprovecha la abundancia de pastos por efecto de las lluvias.

El cambio climático también ha afectado de manera significativa al Bosque Seco, alterando las estaciones, soportando en ocasiones prolongadas sequías y ocasionando pérdidas en los cultivos; o fuertes temporadas de lluvias, con daños en infraestructuras. En ambos casos, pérdidas económicas para el sector agroproductivo y para la economía del país. 

Tomando en cuenta las duras condiciones para el desarrollo agropecuario, por las marcadas estaciones y los efectos del cambio climático, se hace necesario retomar la actividad silvopastoril, sembrando pastos propios del sector, como el noble Pasto Estrella; especies arbóreas en caminos, potreros y linderos de propiedades; especies como algarrobos, samanes, guayacanes, guasmos, mangos, aguacates, tamarindos, entre otros que prosperan en esta zona. Conviene hacerlo, tanto por el atractivo visual, la defensa contra la erosión, la nitrificación de los suelos, la conservación de humedad relativa, la sombra para ganados y la captura de Dióxido de Carbono (CO2), dando así un plus para desarrollar actividades de agroturismo y ecoturismo.

Con visión y ganas, podemos volver verdaderos paraísos productivos las zonas del Bosque Seco, aplicando la actividad silvopastoril.

* Ingeniero comercial y director ejecutivo de ASESORAP (Asesoría a Organizaciones Agrícolas Productivas): asesorapecuador@gmail.com.
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