Ciudad Jardín, la solución equivocada

Aspecto reciente. 08/06/19.

La construcción de la Represa de Propósito Múltiple Chone amargó la vida de los finqueros desplazados por ella.

La Tablada de Sánchez es una elevación montañosa en la cuenca del Río Grande de Chone, al suroriente de este cantón de la provincia de Manabí. Es un territorio prodigioso, con un suelo muy fértil del que se levantan frondosas arboledas de especies variadas y donde hay generosos cultivos agrícolas con predominio de platanales, cacaotales, naranjales y pastizales. Justo a su pie se halla el embalse de la represa multipropósito (control de inundaciones en la zona baja, regadío y agua para consumo en la ciudad) construida durante el mandato del expresidente Rafael Correa Delgado.

En la cúspide de la Tablada está Ciudad Jardín, urbanización inesperada y consecuencia de la construcción de la represa. Una mayoría de expropietarios de fincas cubiertas por el embalse de la represa fueron reasentados allí con sus familias, como parte de la compensación estatal que obtuvieron por ceder sus parcelas. Viven en casitas de dos plantas (la de abajo sin paredes), separadas unas de otras por el rectángulo de suelo que rodea cada vivienda y les sirve de patio y jardinera, delimitados a la vez por un cerco de latillas de madera.

La ciudadela tiene calles angostas asfaltadas, servicio eléctrico, alcantarillado sanitario que desfoga en un pozo séptico poco hermético cuyas filtraciones van a un estero y por este hacia el Río Grande, y un servicio de agua potabilizada expresamente para ella mediante una planta situada un poco más alta y abastecida por dos fuentes: una, que está en la montaña de enfrente desde donde es impulsada por gravedad; y, la segunda -que provee la mayor cantidad de agua-, de un curso natural en la parte baja y desde allí la impulsan por bombeo hidromecánico.

Pero la potabilizadora de agua solo funciona en dos lapsos separados de cada día, porque las fuentes provisorias son insuficientes para abastecer la demanda de consumo diario. Esto impide el abastecimiento regular a los usuarios. El “hombre orquesta” (guardián, operador, gestor de mantenimiento) de la planta de tratamiento, Ney Salvador Barre Lara, informó a REVISTA DE MANABÍ que la empresa pública Ecuador Estratégico (dueña de la planta) está gestionando la adquisición y montaje de una bomba más potente que succione toda el agua necesaria para proveer continuamente a la potabilizadora y esta a los usuarios.

Es la propia comunidad de Ciudad Jardín la que administra el funcionamiento de la planta potabilizadora, mediante una Junta de Agua que preside Jairo Meza. Recauda de los consumidores un aporte mínimo mensual de 6 dólares por familia o vivienda (unas 80), pero al parecer esto no alcanza para cubrir todos los gastos operativos, porque al “hombre orquesta” de la planta solo le pagan 300 dólares por mes, sin ningún otro beneficio, pese a que debe permanecer allí todos los días y horas de cada semana.

En el centro de la ciudadela hay un área recreacional con explanada y escenario cubierto, además de una fuente artificial de agua que hoy no funciona por falta de mantenimiento. También existe un pequeño edificio construido para mercado público, pero está abandonado a su suerte debido a que nunca nadie puso un negocio allí.

Lo que contamos aquí es el resultado de una mirada al paso, con la colaboración de estos cuatro residentes en la ciudadela que estuvieron allí para decirnos sus inquietudes: Enrique Daniel Mendoza Alcívar, Juan Pablo Vera Castillo, Jorge Agustín Ramos Pilligua y Jesús Bienvenido Zambrano Chavarría. Era el sábado 8 de junio del 2019, en la tarde, mientras en la plazoleta pública se desarrollaba un juego de bingo. Todos ellos coincidieron al decir que la pérdida de sus tierras de labranza les amargó su vida. Antes tenían ocupación productiva estable y llevaban una existencia decente (sencilla, pero sin sobresaltos); hoy, en cambio, viven simulando hallarse dentro de una ciudad, pero no tienen ocupación fija rentable y el futuro lo ven incierto. Carecen de recursos para darle mantenimiento a sus casas y a los espacios públicos. Los finqueros alrededor no pueden emplearles.

Todo esto ha sucedido en nombre del “progreso” cantonal, nada menos que en una época en la que varias partes del mundo rechazan las represas en ríos, por considerarlas atentatorias contra la integridad ambiental y la estabilidad del clima mundial. La represa multipropósito en el Río Grande de Chone obligó el desplazamiento de los finqueros cuya razón de ser eran sus cosechas, pero hoy están en el limbo sin saber qué hacer ni a donde ir; y la ciudad perdió gran parte de su abastecimiento de productos agrícolas y pecuarios comestibles, del que a la vez se nutrían numerosos comercios y servicios afines, con incidencia en el mercado nacional.

De ahí las voces que consideran equivocada la decisión gubernamental de construir la represa a toda costa y sobre todo el destino que se ha dado a los productores agropecuarios desplazados. Acerca de esto último, el ingeniero civil Alberto Castro García opina que, en lugar de la Ciudad Jardín y sus casitas, hubiese sido preferible una comunidad agropecuaria con un lote de terreno para cada finquero desplazado, que así podría seguir cultivando y cosechando, además de criar animales de corral, para consumo propio y con los excedentes abastecer la demanda de la ciudad.

Créditos:

Texto y fotos: José Risco Intriago (Manta)
Logística y transporte: Pablo Molina Intriago (Chone)
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