Manta, atrapado entre novelerías infructuosas

EDITORIAL

Por lo visto hasta el momento, la Administración municipal de Manta en funciones ha sido seducida por los guiños del activismo fundamentalista, que desconoce las tradiciones que han formado y sostenido a los pueblos del mundo y así crearon las bases para las generaciones de hoy. Para los activistas modernos no hay pasado que valga -pese a ser su propio origen-, solo lo que ellos conciben, pregonan y tratan de imponer a cualquier precio.

De la lectura de los comunicados de prensa que salen de la casa municipal, se desprende que ni el alcalde ni los concejales reconocen lo que hicieron las administraciones pasadas o, si acaso, que todo lo anterior fue mal hecho y por tanto no tiene méritos.

Parece que las nuevas tecnologías derivadas de la informática y las telecomunicaciones, y que han dado vuelo a los activistas de todos los pelambres, les tienen obnubilados y piensan que todo gira alrededor de las omnipresentes redes sociales de Internet y lo que en ellas se publica sin ningún filtro fidedigno de responsabilidad. Y, como en las redes todo son “tendencias”, se dejan influenciar por estas cuando deben tomar decisiones que impactan en la vida de quienes les confiaron un mandato.

No otra cosa es andar vanagloriándose de cualquier anuncio, promesa, gesto u obrita, por más insignificante que sea, aunque todo eso no cambie para nada la situación crítica de muchísimos mantenses. Cambiar la identidad corporativa municipal que tenía un símbolo reconocido de la Cultura Manteña, por una tipografía publicitaria plagiada. Sumarse sin prevención a novelerías cuestionadas, cuestionables e infructuosas, como eso de la Marcha Mundial por el Clima. O, por último, desnaturalizar el concurso para la elección Reina de Manta, cuyo fundamento era elogiar la belleza juvenil integral de la mujer soltera y sin descendencia.

Ciertamente, toda la sociedad quiere vivir cada día mejor: en libertad, en un ambiente saludable y seguro; con disponibilidad de recursos para alojarse y movilizarse confortablemente, alimentarse bien, vestir a satisfacción, vencer los malestares del cuerpo, tener momentos de recreación, conocer otros lugares y culturas, instruirse apropiadamente; y, cuando llegue la hora final, tener un funeral decente y sin angustia para los que quedan. Pero ninguna de aquellas novelerías va a hacerlo posible.