El retiro de sedimentos acumulados a través de los años en los cauces de los ríos que seccionan a la ciudad de Manta, tiene implícito dar paso libre a las escorrentías invernales, mejorar la fisonomía de la urbe, encontrar desfogues clandestinos de aguas servidas y reparar el sistema de alcantarillado público que hay en los bordes de los cauces. Pero es una tarea titánica frente a la escasez de recursos para hacerla, como puede apreciarse en las cifras reveladas por la Empresa Pública Aguas de Manta (EPAM), responsable de los servicios de agua potable y alcantarillado del cantón.
En 3.7 kilómetros lineales intervenidos en la segunda fase de excavación en los cauces de los ríos Manta y Burro, se han retirado hasta ahora cerca de 96 mil metros cúbicos de lodo y maleza. 83 mil metros cúbicos del Río Manta y 13 mil m3 del Río Burro, lo que demandó más de 10 mil viajes de volquetas.
Los trabajos en el Río Manta presentan un avance del 95 %, ya que se ha intervenido 2.200 metros lineales del total de 2.600 programado, labor que finalizaría la próxima semana. Pero a continuación se seguirá trabajando en la eliminación de las alcantarillas clandestinas y en la reparación de los colectores municipales de aguas residuales.
Con respecto al Río Burro, el avance de obra alcanza el 27 %, habiéndose intervenido 1.500 de los 5.600 metros lineales programados, correspondiente a la zona urbana.
Según la EPAM, el movimiento de lodo y maleza ha permitido detectar daños en los colectores y fallas en varios ductos cajón, que por su mal diseño no permiten una adecuada evacuación del agua, especialmente en el Barrio Jocay.

La misma fuente aclara que este gran trabajo de desazolvar los cauces es posible gracias a que la EPAM declaró en estado de emergencia, el pasado 30 de julio, a todo el sistema hidrosanitario de la ciudad, con el objetivo de inspeccionar y reparar los colectores sanitarios, así como detectar y eliminar conexiones clandestinas que contaminan a ambos ríos.
Y, añade la EPAM, con estos trabajos se generan acciones preventivas ante la llegada de la temporada lluviosa, lo que para la empresa y el Municipio es el Plan Invierno.
La revelación de esos datos deja ver la importancia social de que los cauces de las escorrentías de invierno se encuentren despejados. Y presupone que esto evitará las tormentosas inundaciones en varias zonas de la urbe, reducirá la contaminación ambiental por efecto del desfogue clandestino de aguas cloacales y el funcionamiento defectuoso del alcantarillado municipal, disminuirá la proliferación de insectos transmisores de enfermedades y la ciudad mostrará un aspecto mejorado.
