Es negocio rentable ayudar a disminuir el daño ambiental causado por industrias tradicionales

Es necesaria la unión de todos para frenar y disminuir el cambio climático y sus daños colaterales. / UE / ATREVIA

La experiencia de una empresa ecuatoriana y dos europeas que utilizan “estrategias verdes y de innovación”.

Desde hace ya bastante tiempo, pero sobre todo en las dos décadas iniciales del presente siglo 21, la vida terrenal experimenta los avatares causados por los trastornos constantes del clima que, a su vez, son producto de la industrialización tradicional irrefrenable. La industria produce a escalas gigantescas y por tanto devora los recursos equilibradores de la naturaleza: aire, agua, minerales, foresta, fauna y luz. Esto ha llevado al trastorno del clima, que los estudiosos llaman cambio climático y que nos perjudica a todos los seres vivos de la tierra.

Frente a ese panorama dañino y en consecuencia inquietante, en el mundo se han levantado voces de alerta y hay gente que ahora mismo trabaja buscando la manera de contener el desastre y contribuir para disminuirlo. Probablemente muchas de las soluciones planteadas carecen de certeza, pero se hacen esfuerzos de uno y otro lado para remediar la situación, aunque para ello sea necesario esperar numerosos años.

En el ámbito de la empresa privada, que ve con preocupación el agotamiento de su actual sistema productivo y comercial, los intentos más notables procuran básicamente sacar partido de la situación y emprender con fines lucrativos echando mano a iniciativas ecológicas destinadas a restañar las heridas ya causadas y, tal vez, reducir la vorágine depredadora.

Semanas de la Diplomacia Climática Europea

La Delegación de la Unión Europea en Ecuador nos hace conocer tres casos emblemáticos, dos pertenecientes a grupos empresariales de países pertenecientes a esa unión, y uno de empresa ecuatoriana. He aquí los antecedentes:

Desde 2014, la Unión Europea (UE) organiza las “Semanas de la Diplomacia Climática Europea” en todo el mundo, para la promoción de formas de desarrollo más ecológicas, para hacer frente al cambio climático. Este 2021 esas “semanas” tendrán lugar desde el 27 de septiembre -coincidiendo con la Semana del Clima de Nueva York– hasta el 17 de octubre, previo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26).

En esta edición, la consigna de la iniciativa es “Ambición y Acción”. A nivel de sus políticas internas, como el Pacto Verde, la UE ha establecido que la transformación de la industria europea implicará una inversión de al menos EUR 260 mil millones. Sin embargo, este esfuerzo traerá resultados que permitirán impulsar el crecimiento económico sostenible; crear empleo, generar beneficios en materia de salud y medio ambiente, y contribuir a la competitividad global a largo plazo mediante la promoción de la innovación en tecnologías ecológicas.

“Las inevitables repercusiones del calentamiento global exigen planes de adaptación sólidos. Con el Pacto Verde, la Ley del Clima y el último conjunto de propuestas políticas para lograr una reducción del 55 % de las emisiones para 2030, como paso intermedio hacia la neutralidad climática para 2050, queremos dejar claro que el medio ambiente nos importa. Sin embargo, la UE representa menos del 8 % de las emisiones globales, por lo que es claro que, para obtener resultados sostenibles, nuestros objetivos climáticos deben ser compartidos también con nuestros socios mundiales”, afirma Charles-Michel Geurts, embajador de la Unión Europea en Ecuador.

El rol del sector privado

Pero para lograr resultados, además del compromiso institucional, es importante destacar el rol del sector privado, que será clave en la transición ecológica y en la construcción de un nuevo modelo económico.

A continuación, algunos ejemplos de empresas ecuatorianas y europeas que incluyen prácticas verdes en sus procesos:

Grupo Life for Tyres

El grupo Life for Tyres (L4T Group) es una empresa europea mixta dedicada desde 2008 a la valorización y reciclaje de neumáticos y producción de materias primas secundarias de alta calidad, con presencia en España, Alemania, Japón y Ecuador. El grupo es un conglomerado de empresas de economía circular, que ha desarrollado su propia tecnología de vanguardia que permite convertir los neumáticos desechados en materias primas secundarias, como biocombustibles avanzados, para satisfacer la creciente demanda de materiales sostenibles en el sector de producción y manufactura, así como en sector de la aviación y marítimo.

L4T ha dado un paso adelante y con sus operaciones multinacionales crea un beneficio ambiental, al eliminar dióxido de carbono (CO2) adicional de la atmósfera, que le clasifica como compañía carbono positiva. L4T, solo con una planta ahorra más de 52.000 toneladas de CO2 anuales.

De cara al futuro, L4T prevé construir y operar 8 plantas con capacidad anual de valorización al menos 210.000 toneladas de neumáticos desechados y producir al menos 80.000 toneladas de biocombustible avanzado, así como 68.000 toneladas de negro de humo verde (material inorgánico) y 28.000 toneladas de chatarra de acero.

Air France y KLM

Una de las prioridades a corto, mediano y largo plazo para Air France – KLM es hacer la aviación más sostenible. A comienzos de 2021, el grupo lanzó su Programa Corporativo SAF –Sustainable Aviation Fuel–. Con esta innovadora iniciativa, propone a las empresas asumir un rol activo hacia una aviación sostenible. El programa consiste en utilizar combustibles sostenibles, fabricados a partir de aceites usados, productos de desecho y residuos forestales y mezclarse con combustible convencional de aviones, sin necesidad de modificar los motores de las aeronaves, contribuyendo a reducir las emisiones de CO₂ en más de un 85 %, comparado con combustible convencional.

Para reforzar esta acción, el grupo se ha comprometido a reducir en un 50 % las emisiones por kilómetro por cada pasajero para el 2030, comparado con las cifras del 2005. Adicionalmente, prevén disminuir en un 50 % los desechos residuales no reciclables para el 2030, comparado con el 2011. Otro punto importante es la aplicación de métodos ahorrativos de limpieza de sus aviones, disminuyendo desperdicios e incrementando los materiales reciclados, así como modernizando los equipos en tierra con energía sostenible usando vehículos 100 % eléctricos.

Gracias al plan de combustibles y a las innovaciones de eco-pilotaje, más de 400.000 toneladas de CO2 por año han sido reducidas. Además, KLM se ha mantenido por decimosexto año consecutivo en la cima del Índice Dow Jones de sostenibilidad, y se encuentra entre el 10 % de aerolíneas más sostenibles.

Tritubot

Tritubot es una compañía ecuatoriana creada en 2013 con un enfoque en economía circular: capta botellas desechadas de plástico PET (el material más usado en envases de bebidas y textiles), las procesa y las convierte en materiales constructivos como bloques de plástico cemento. Tritubot paga 2 centavos de dólar por cada botella que se deja en las máquinas recicladoras, correspondientes al impuesto redimible que se cobra por el uso de botellas plásticas. La empresa tiene presencia en Guayaquil, Quito, Ambato, Riobamba, Santo Domingo, Manta, Portoviejo, Playas Villamil, Machachi y La Concordia.

Tritubot retira las botellas contaminantes, evitando que lleguen al relleno sanitario. Es una actividad de consumo y producción responsable que se enmarcan en el cumplimiento de la agenda 2030 y el ODS 1), reduciendo la huella de carbono.

En 2020, Tritubot ayudó a construir la Primera Aula Ecotalent de Ecuador en la Escuela Fiscal Santa Marianita, en Manta; y actualmente lleva adelante, en Quito, el programa verde “Reboot” de cambio directo de botellas por bloques de cemento plástico con la Unidad Educativa Municipal Sebastián de Benalcázar y la Escuela Fiscal de Llano Chico. En 2021 superaron las 100.000 botellas recolectadas y prevén colocar equipos 250 recolectores en diferentes sectores de Quito. Tritubot beneficia aproximadamente a 40.000 personas, y en Quito a más de 200 familias en 6 centros de reciclaje.

FUENTE: Comunicado y foto firmados por la Delegación de la Unión Europea en Quito, Ecuador; y remitidos a REVISTA DE MANABÍ mediante la Agencia de Comunicaciones Atrevia, con firma de Adrián Durán. (La autoría de la introducción pertenece a la Redacción de esta Revista.)