En diálogo con un campesino ecuatoriano, el autor de esta opinión comprueba las estrecheces económicas que atormentan a los productores agropecuarios, sumado a eso la muy deficiente atención sanitaria que les proporciona el Estado.

Este contenido es parte de REVISTA DE MANABÍ

Escrito por Pedro Pablo Jijón Ochoa *

Históricamente el Agro en Ecuador e Hispanoamérica ha sido el sector que dinámicamente mueve la economía, acelera la velocidad del dinero, genera trabajo y productos agroexportables, es el principal rubro de exportación no petrolera. Se entendería que por su importancia debería ser el sector más rico y de necesidades satisfechas; pero no es así, es el sector más relegado y de grandes carencias.

Conversaba con un buen amigo montubio, de quien siempre observaba su mirada vivaz, interesante y fuerte opinión. Amplia sonrisa a la sombra de su sombrero calado con su apellido y un plazarte en mano; ahora su mirada gacha y sonrisa apagada.

Le pregunté:

¿Qué le pasa compa que lo veo alicaído?

Casi nada, compa querido. Solo un dolor macho entre el costillar y el cinto que tiene rengo; pero dolor que no mata fortalece.

¿Ya se hizo ver del médico?

Ya, pero en el Seguro Campesino no tienen medicina ni equipos para ver qué mismo es.

Para el sector de la Salud, el presupuesto del Estado para el año 2022 contemplaba una inversión de USD $ 273,8 millones, pero el Gobierno apenas ha desembolsado USD $ 49 millones; es decir, el 17 % del presupuesto entre enero y agosto del año 2022 (Fuente: Primicias.ec).

La abismal falla en la ejecución del presupuesto de Salud, con el ánimo de ocasionar despidos de profesionales, desabastecimientos de medicinas e insumos en las farmacias de los hospitales; instrucción expresada del Fondo Monetario Internacional (FMI) para esos fondos prepagar deuda y asegurar pago a tenedores de bonos.

Los gobiernos neoliberales no le dan importancia a la educación, la salud, ni al desarrollo tecnológico, con el fin de favorecer sus inversiones privadas, como clínicas y centros de educación; conciben a la población: ignorante como manejable y enferma como negocio.

Por el contrario, los gobiernos progresistas tienden a invertir en desarrollo tecnológico para bajar costos en el sistema productivo, invierten en educación para una mejor inserción en el mercado laboral, y así mismo en salud para aliviar la carga del Seguro Social (IESS), sabiendo además que una población sana y más productiva genera más crecimiento económico; por ende, gana la sociedad y el Estado.

Seguimos conversando:

¿Qué le dicen en el Dispensario?

Que botaron al doctor y no han mandado la medicina. Que busque una clínica y compre en farmacias; pero como sabe, compa, no hubo precio en cosecha y todo está ¡carísimo!

La población campesina necesita estar sana por ser productores de alimentos, materias primas para la industria; porque es su derecho constitucional, por humanidad y derecho a tener vida digna.

Conversación:

Sabe, compa, me preocupa que sin medicina ya no pueda curarme, ya no pueda montar mi caballo para ir a visitar a mis compañeros. Ya no pueda montar para recorrer la ruta de la Playa, el Estero y la Sabana. Ya no pueda apearme con un guarapo para ver la caída del sol, ni para galantear a la negra de crines amarillas y ancas redonditas que me roba el alma.

Tranquilo. Aguante un poco, que ya vienen mejores tiempos y un gobierno que se preocupe por nosotros los campesinos; verá que yo lo acompaño a visitar a los compas. Y si el tiempo ya no le da, yo mismo hago a Caballo la ruta de la Playa, el Estero y la Sabana y brindo por usted mirando al cielo, como buscando que usted mire para abajo.

¿Hecho?

¡Hecho!

* Pedro Pablo Jijón Ochoa reside en Guayaquil, Ecuador. Es ingeniero comercial y director ejecutivo de ASESORAP (Asesoría a Organizaciones Agrícolas Productivas): asesorapecuador@gmail.com Con frecuencia escribe su opinión para las personas que leen REVISTA DE MANABÍ.

Centenario del Cantón Manta (1922 -Nov. 04- 2022).