Recientemente se ha presentado, en un colegio de Guayaquil (Ecuador), una muestra de cortometrajes realizados por jóvenes que son educados, separadamente, en las ciudades de Quito y Salcedo.
Uno de los filmes aborda el problema juvenil de adicción a drogas alucinógenas, mientras otro retrata la exclusión social.
En el Colegio Rita Lecumberri, de la ciudad de Guayaquil, la Mesa Nacional de Educación en Valores (MNEV) desarrolló una jornada de presentación y análisis de cortometrajes, dirigida a unos 130 estudiantes de la jornada vespertina.
Reflexión sobre realidades juveniles
La actividad tuvo como objetivo generar espacios de reflexión colectiva en torno a realidades que afectan de manera directa a la adolescencia, utilizando el lenguaje audiovisual como herramienta pedagógica.
Durante el evento, los estudiantes observaron dos producciones audiovisuales realizadas por jóvenes de distintas provincias del país.
El “Ruido” de las adicciones
El primer cortometraje, Ruido, fue elaborado por estudiantes del Colegio Kruger, de la ciudad de Quito, y aborda una de las problemáticas más sensibles que enfrenta actualmente la juventud: el consumo de drogas.
La historia sigue a un estudiante que, en medio de conflictos familiares marcados por el consumo de alcohol en su hogar, encuentra en otras drogas peores una vía de escape a su realidad emocional.
El relato expone cómo las presiones del entorno, y la falta de contención, pueden incidir en decisiones de alto riesgo durante la adolescencia.
La exclusión retratada por “Julia”
El segundo corto, Julia, producido por estudiantes del Colegio Oxford, del Cantón Salcedo (provincia de Cotopaxi), presenta la historia de una adolescente diagnosticada con cáncer, que enfrenta el aislamiento y la segregación por parte de sus compañeros.
En medio de su marginación, establece una amistad con otra joven que atraviesa la misma enfermedad.
Aunque su amiga no logra superar el cáncer, la protagonista sí lo hace, dejando un mensaje centrado en la empatía, la amistad y la resiliencia frente a la adversidad.
Comprender las historias narradas
Tras las proyecciones, los estudiantes participaron en un taller de análisis que incluyó preguntas orientadas a la comprensión de las historias, ejercicios de expresión gráfica y dinámicas de síntesis en las que debían representar cada cortometraje en una sola palabra.
Estas actividades permitieron que los participantes reflexionaran sobre los contenidos, desde una dimensión emocional y ética, relacionando las narrativas audiovisuales con experiencias propias o cercanas.
Recurso educativo
La jornada evidenció el valor del cine como recurso educativo para abordar temas complejos, como las adicciones, la enfermedad, la exclusión y la salud emocional; fomentando a la vez el diálogo, la empatía y el pensamiento crítico en entornos escolares.
Para la Mesa Nacional de Educación en Valores (MNEV), este tipo de espacios forman parte de una estrategia orientada a fortalecer la educación en valores y a promover entornos de aprendizaje que integren la reflexión social con la participación activa de los estudiantes.
FUENTE: Boletín y fotos enviados a REVISTA DE MANABÍ por medio de Dimitrakis, con firma de Melissa Medina.
